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¿Es útil el creep-feeding para afrontar un destete con éxito?

Pienso creep-feed en pellets de 1,5 mm.
Lunes 17 de febrero de 2014

El concepto de este sistema de alimentación es la combinación de un conocimiento más concreto de las tasas de crecimiento y las necesidades de nutrientes para alcanzarlas, junto con el uso de herramientas para mejorar la digestibilidad y el índice de conversión.



Laia Blavi y David Solà-Oriol
Servei de Nutrició i Benestar Animal (SNiBA)
Departament de Ciència Animal i dels Aliments
Facultat de Veterinària
Universitat Autònoma de Barcelona
Imágenes cedidas por los autores

En la práctica comercial, el pienso creep-feed se introduce a partir de la primera semana o diez días de vida, ya que antes el lechón no muestra apenas interés por consumir pienso (Pluske y col., 2003).

La principal razón por la que se recomienda el aporte de alimentación sólida (creep-feed) durante la lactación es que su consumo favorece la familiarización de los lechones con el tipo de alimento que recibirán en un futuro y, a su vez, estimula la madurez (Pluske y col., 2003) y capacidad enzimática del tracto intestinal (Aumaitre, 1972). Una segunda razón es que el consumo de pienso creep-feed en lactaciones largas (28 días) puede ayudar a satisfacer el incremento de las necesidades de los lechones y compensar la caída de la curva de producción de leche de la cerda (Bruininx y col., 2004; Klindt, 2003; Wattanakul y col., 2005). Finalmente, y probablemente como consecuencia de las dos razones anteriores, el creep-feeding estimula la ingesta después del destete (Bruininx y col., 2002; Bruininx y col., 2004; Sulabo y col., 2010).

Sin embargo, el pienso utilizado como creep-feed puede contener en su composición ingredientes de origen vegetal con factores antinutricionales o compuestos antigénicos que sensibilizan o pueden alterar la mucosa intestinal. Es el caso de la glicina y la b-conglicina de la soja (Pluske y col., 2003). Una experiencia negativa muy precoz podría incluso ser contraproducente y generar una aversión adquirida asociada a mala experiencia por el consumo de pienso puesto que la tolerancia a este tipo de compuestos no se alcanza hasta las dos semanas posexposición (Friesen y col., 2010).

Consumo del pienso creep-feed

El consumo de pienso creep-feed es muy variable entre y dentro de camadas (Barnet y col., 1989; Bruininx y col., 2002; Pluske y col., 2007; Sulabo y col., 2010), así como entre estudios (tabla 1).

Los factores que influyen en esta gran variación son muchos y posiblemente difíciles de aislar. Sin embargo, la mayor parte de los estudios consideran que el pienso que desaparece de la tolva es el que es ingerido por los animales, incluyendo el desperdicio de pienso, que es una fuente importante de variación. Otra teoría es que los lechones más pequeños son los que comen más pienso creep-feed para compensar el consumo insuficiente de leche (Algers y col., 1990), por lo que la variabilidad podría depender en gran medida de las características de cada camada. Finalmente, Sulabo y col. (2010c) especularon que la composición del pienso creep-feed, el acceso a él y el diseño de los comederos contribuyen mucho a esta variabilidad.

¿Qué lechones consumen pienso creep-feed?

Como principal causa de variabilidad, hay que señalar que no todos los lechones dentro de la camada consumen pienso creep-feed. Aproximadamente el 60 % de los lechones lo hacen; son los que Sulabo y col. (2010) denominan eaters. Para identificarlos se puede utilizar un producto en el pienso que colorea las heces. La mayoría de autores utilizan un 1 % de óxido de cromo (Barnet y col., 1989; Bruininx y col., 2002; Kuller y col., 2007; Sulabo y col., 2010) o un 5 % de carmín de índigo (Pluske y col., 2007).

Pienso creep-feed en harina.

Pero quizá, lo más interesante es saber por qué unos comen y otros no. Una posibilidad es fijarse en qué posición ocupan los lechones al mamar y su relación con el peso vivo y el consumo de pienso creep-feed. De esta forma encontramos que los lechones más pequeños de la camada suelen ser relegados en la parte posterior de la ubre (las que menos leche producen) (Gill y Thomson, 1956; Fraser y Jones, 1975; Sulabo y col., 2010; Solà-Oriol, 2013). Esta situación determina que lechones relegados a los pezones posteriores tienden a buscar alternativas de consumo en el pienso creep-feed (tabla 2), mientras que lechones más grandes, situados en los mejores pezones, tienden a convertirse en lactantes estrictos y se inician más tarde en el consumo de pienso creep-feed y esto les dificulta la iniciación al consumo tras el destete (Pluske y col., 2007; Solà-Oriol, 2013). Que el lechón se encuentre en una u otra situación tiene una gran influencia sobre el comportamiento alimentario y el desarrollo del lechón tras el destete (Solà-Oriol, 2013). Si bien, otros autores como Bruininx y col., (2004) no encontraron ninguna relación entre el peso vivo al destete y el consumo de pienso creep-feed, ni relación entre la posición de mamar y el consumo de pienso creep-feed (Pajor y col., 1991; Delumeau y Menuniersalaun, 1995). En un estudio realizado en nuestro grupo, en el se pretendía estudiar el arranque de los lechones tras el destete en función de la categoría de pesos al destete tras 28 días de lactación y con acceso al pienso creep-feed desde los diez días de vida, se pudo observar que si bien no había diferencias en la iniciación al consumo a los dos días posdestete, al cabo de una semana los lechones del grupo con menor peso al destete (6,2 kg) crecieron más y mostraron consumos de pienso similares al grupo de animales destetados con mayor peso (8,9 kg), lo que sugiere que una mejor adaptación al destete de los lechones más pequeños posiblemente se asocia a un consumo temprano de pienso creep-feed (Solà-Oriol, 2011).

¿Cuándo se consume el pienso creep-feed?

Se ha observado que el 60-80 % de la ingestión total de pienso creep-feed de una camada se produce durante la última semana antes del destete; ya sea cuando los lechones se destetan a las tres semanas (Sulabo y col., 2010) o a las cuatro semanas (Bruininx y col., 2002; Pluske y col., 2007).

Sin embargo, persisten contradicciones sobre cuando es más adecuado comenzar la administración de pienso creep-feed. Sulabo y col. (2010c) observaron que con sólo tres días antes del destete era suficiente para que el 70 % de los lechones fueran consumidores de pienso. Sin embargo, otro estudio de los mismos autores demostró que cuando más larga era la duración del creep-feeding (13 días frente a 2 días) mayor era la proporción de los lechones consumidores de pienso creep-feed (Sulabo y col., 2010a).

¿Afecta el creep-feeding al peso vivo al destete?

A lo largo de estos años se han hecho varios estudios para demostrar si el creep-feeding tiene influencia sobre los pesos al destete, y podemos encontrar estudios donde han demostrado efectos positivos (Fraser y col., 1994; Klint, 2003; Pajor y col., 1991), mientras que en otros no observan ningún efecto (Barnet y col., 1989; Bruininx y col., 2002; Sulabo y col., 2010). Estas diferencias en la respuesta predestete, como hemos descrito anteriormente, pueden ser debidas a las características de la camada, del número de pezones disponibles y la capacidad de producción de leche de la cerda, a la composición y la respuesta posingestiva asociada al consumo de pienso creep-feed, al tipo de comedero, a la genética de los animales, etc.

Rendimientos al destete

Pienso creep-feed en tolva pan hooper.

Los efectos del creep-feeding sobre los rendimientos al destete son inconsistentes en la bibliografía. Barnet y col. (1989), Pajor y col. (1991) y Delumeau y Menuniersalaun (1995) no encontraron ninguna relación entre el consumo de pienso creep-feed y la ganancia de peso posterior de los animales. La ausencia de respuesta podría deberse a que en ninguno de estos estudios los autores distinguen las respuestas de los lechones consumidores y no consumidores de pienso. Sin embargo, en estudios más recientes podemos confirmar como el consumo de pienso creep-feed estimula el consumo y el crecimiento tras el destete de aquellos lechones que previamente han sido consumidores de pienso creep-feed (Bruininx y col., 2002; Bruininx y col., 2004; Carstensen y col., 2005; Kuller y col., 2007; Sulabo y col., 2010).

Por lo tanto, si comparamos directamente la respuesta posdestete de los animales que consumen frente a los que no consumen pienso creep-feed (tabla 3), los consumidores presentan un mayor consumo de pienso, y mayor ganancia de peso vivo.

Además el consumo de pienso creep-feed puede disminuir el tiempo de latencia (el tiempo que transcurre entre el destete y la primera ingestión de comida). Mientras que los lechones eaters empiezan a comer a las cuatro horas posdestete, los lechones no-eaters y los que no recibieron pienso creep-feed necesitan alrededor de 6,7 y 6,9 horas, respectivamente (Bruininx y col., 2002).

Estrategias para incrementar el consumo de pienso creep-feed

Por lo descrito anteriormente, el creep-feeding puede mejorar el consumo de pienso tras el destete, siempre y cuando los lechones hayan consumido una cantidad mínima durante el mayor tiempo posible. Es por tanto importante conseguir la mayor cantidad de lechones consumidores de pienso creep-feed lo más temprano posible. Pero, ¿qué estrategias existen para conseguirlo?

1. Composición del pienso creep-feed: Okai y col. (1976) estudiaron los efectos de tres tipos de pienso creep-feed: simple, semicomplejo y complejo. La complejidad del pienso creep-feed se debía a la menor presencia de cereales y proteínas vegetales (soja), y a un incremento de la dextrosa, sacarosa, las proteínas de la leche y el porcentaje de lisina. Observaron un mayor consumo del pienso creep-feed complejo y, con ello, una menor caída productiva al destete. También Fraser y col. (1994) observaron que si se utilizaba una dieta sin proteínas vegetales mejoraba el consumo de pienso creep-feed. En la misma línea, Pajor y col. (2002) observaron que la utilización de un pienso creep-feed rico en grasa y proteínas de alta calidad mejoraba el consumo durante la lactación respecto a un pienso creep-feed estándar. Cabrera y col. (2013) suplementaron el pienso creep-feed y la dieta preestárter con L-glutamina o con un compuesto de L-glutamina y L-ácido glutámico y observaron una mejora en la eficiencia posdestete.

2. Presentación del pienso creep-feed: Es frecuente encontrar el pienso creep-feed presentado en forma de harina de molienda fina o en granulado de 1,5 mm. Lo que no es tan habitual es presentarlo en forma líquida (pienso más agua o pienso más leche). Si bien esto requiere un mayor esfuerzo de manejo e higiene, la administración en líquido parece ser una buena práctica para incentivar e incrementar la ingestión de pienso creep-feed y el rendimiento posdestete de los lechones (Pluske y col., 2003).

Pienso líquido creep-feed: pienso y agua.

3. Manejo del pienso creep-feed: si se estimula el comportamiento exploratorio se puede incrementar el consumo del alimento. Esto se consigue ofreciendo pequeñas cantidades de alimento fresco (Appleby y col., 1991; Pajor y col., 1991) e incrementando el espacio y accesibilidad del comedero (Appleby y col., 1992; Delumeau y Menuniersalaun, 1995; Wattanakul y col., 2005). Una práctica común para mejorar la accesibilidad al pienso es la de ofrecer pequeñas cantidades de pienso seco en el suelo para que los lechones lo encuentren sin problemas, experimenten y se familiaricen con él. Otra estrategia de manejo es la lactancia intermitente. Este manejo consiste en la separación de los lechones de sus madres durante 12 horas al día la semana previa al destete. Se ha observado que la lactancia intermitente aumenta la ingestión de pienso creep-feed antes del destete (Kuller y col., 2007). No obstante, no incrementa el porcentaje de lechones eaters dentro de una misma camada, sino que incrementa el consumo de pienso creep-feed de aquellos que ya lo consumen. No parece ser ésta una buena idea si con ello se perjudica a los lechones considerados lactantes estrictos durante la lactación.

4. Aromas/saborizantes en el pienso creep-feed: La utilización de aromas y saborizantes en el pienso creep-feed es una práctica habitual en la industria porcina para aumentar el consumo de pienso lactorreemplazante durante la lactación. Sin embargo, su utilización es controvertida. Ya en la década de los 70, Campbell (1976) y Kornegay y col. (1979) observaron que la incorporación de un aroma en el creep-feed no incrementó el consumo ni el peso al destete. 40 años más tarde, Sulabo y col. (2010b) tampoco observaron que la incorporación de aromas en el pienso lactorreemplazante aumentara la proporción de lechones consumidores de pienso creep-feed durante la lactación. En un trabajo realizado por nuestro grupo, se ha observado que los lechones prefieren durante la lactación un pienso creep-feed sin aroma o saborizantes añadidos frente a otro que sí los incorporaba, en ensayos de doble elección (Figueroa y col., 2013). Este resultado sugiere que los lechones jóvenes prefieren dietas que contengan compuestos volátiles y sabores que les son familiares frente a aromas o sabores extraños sobre los que muestran inicialmente una respuesta innata de rechazo o neofobia.

Recientemente, también en nuestro grupo se han realizado trabajos con la finalidad de estudiar si el aprendizaje materno (introducción de un aroma en la dieta de las cerdas al final de gestación y lactación) podría ser una buena estrategia para incrementar el consumo de pienso creep-feed, así como el número de eaters. La estrategia consistió en introducir el aroma o saborizante en las dietas maternas y volviéndolo a presentar en el pienso creep-feed, ya que previamente se había observado una buena respuesta al posdestete. Con la familiarización temprana, lo que se pretende es reducir la neofobia hacia el compuesto previamente expuesto y facilitar la iniciación temprana al pienso creep-feed. Sin embargo, en estos trabajos no se ha podido demostrar ninguna mejora sobre el consumo de pienso creep-feed por el hecho de haberlo ofrecido previamente a la madre. No obstante, las respuestas al aprendizaje se observan de forma más clara tras el destete. Aparentemente, mientras el lechón tiene contacto con la madre, prefiere claramente la lactancia materna y no demuestra un mayor interés por el pienso creep-feed (Blavi y col., datos no publicados).

Como conclusión, podemos afirmar que el creep-feed es una buena estrategia para adelantar el consumo de pienso de los lechones durante la lactación, y su iniciación al consumo tras el destete. El éxito de esta práctica fundamentalmente reside en alcanzar el mayor número posible de lechones que consuman pienso antes del destete. A efectos prácticos, el objetivo es alcanzar un consumo mínimo de entre 200 y 300 g.

Bibliografía disponible en www.albeitar.grupoasis.com/bibliografias/creepfeeding169.doc