Artículos nutrición

Ingestión de hierba y producción de leche en pastoreo

(Foto: Quadell - CC License)
Lunes 08 de septiembre de 2014

Factores como la carga ganadera, la oferta de pasto y la disponibilidad diaria de hierba influyen en la producción de leche en los sistemas de pastoreo con ganado vacuno.



Ana Isabel Roca Fernández y Antonio González Rodríguez
Departamento de Producción Animal
Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (A Coruña)
Imagen cedida por los autores

El desafío de los sistemas basados en pastoreo consiste en lograr altas ingestiones de hierba, para cubrir, en la medida de lo posible el potencial productivo del animal. Las características del pasto afectan a la actividad fotosintética y dinámica del rebrote, por lo que el sistema de manejo también tiene un gran impacto en el consumo de forraje, su valor nutritivo, la eficiencia de pastoreo y en la optimización de la respuesta animal. Factores tales como la carga ganadera, la oferta de pasto y la disponibilidad diaria de hierba influyen sobre la producción de leche en los sistemas de pastoreo con ganado vacuno.

La ingestión de pasto condiciona la producción de leche

La producción de forraje de una pradera representa el balance entre la tasa de crecimiento y la de pérdida de tejido vegetal por senescencia o descomposición y se denomina pasto neto (Bircham y Hodgson, 1983). Para optimizar una producción de hierba de calidad conviene controlar los factores que influyen en el crecimiento de las especies forrajeras como la frecuencia e intensidad de pastoreo (ya que el animal produce leche cuando consume el pasto neto, que ha crecido durante los últimos 20-30 días, y no tanto con el pasto en oferta que puede provenir de rotaciones anteriores con baja calidad). El manejo de la pradera es el conjunto de toma de decisiones que el ganadero ha de realizar en función del conocimiento de la interacción entre pasto y animal para conseguir un aprovechamiento eficiente del máximo potencial productivo del pasto paralelamente a una oferta al animal de forraje de alta calidad. El objetivo del manejo es obtener altas ingestiones por animal, con una oferta de pasto y disponibilidad diaria de hierba acorde a sus necesidades energéticas, lo que proporciona alta calidad del forraje ingerido y en el rebrote de las sucesivas rotaciones. Factores como la carga ganadera, la presión de pastoreo, la hierba en oferta, la disponibilidad diaria de hierba y la estructura y composición morfológica del pasto, condicionan la oferta y disponibilidad diaria del pasto para el animal y dictan estas decisiones de manejo en pastoreo (Hodgson, 1986), y afectan a la ingestión de pasto y a la producción de leche.

La influencia de la carga ganadera

El establecimiento de una carga ganadera adecuada es el punto más crítico para lograr una alta utilización de la hierba, manteniendo un pasto de calidad y cubriendo la mayor parte de las necesidades durante toda la lactación del animal (O’Donovan et al., 2004). La carga ganadera determina la intensidad de la defoliación y el tiempo de reposo de las parcelas y, por ello, la evolución de la composición botánica del pasto. La calidad del pasto varía al avanzar la estación de pastoreo. Tras cada intervalo de defoliación se observan cambios en la estructura del pasto que determinan la composición morfológica. Es un gran reto para estos sistemas el alcanzar niveles óptimos de oferta y disponibilidad diaria de hierba que resulten eficientes para lograr una alta ingestión de nutrientes de calidad y que ello repercuta en una producción de leche que sea rentable. La capacidad de selección del animal afectará a estas relaciones ya que cuanto menor sea la intensidad de pastoreo, mayor será la capacidad de selección del pasto por parte del animal. Se trata de mantener un adecuado número de animales por unidad de superficie productiva, presión de pastoreo, durante el periodo de crecimiento del pasto para lograr una alta ingestión de nutrientes. Al mismo tiempo, esta ingestión está condicionada por la estructura del pasto, definida como la proporción de hojas, tallos y material senescente presente en el pasto, que determina la calidad y digestibilidad de la hierba para producir leche en pastoreo (Stakelum y Dillon, 2007).

En un ensayo realizado en el Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM), se dispuso de 72 vacas lecheras Holstein-Friesian en dos estados de lactación, partos de primavera (P, n=44) de mayor producción de leche que las de otoño (O, n=28). Se aplicaron dos cargas ganaderas (SR), baja (B, n=36) y alta (A, n=36), distribuyendo aleatoriamente los animales en cuatro grupos de pastoreo (BP, BO, AP y AO) en un diseño factorial 2×2. Los grupos pastaron áreas independientes de raigrás inglés y trébol blanco en el CIAM de marzo a agosto. En cada rotación se determinó la producción de hierba, la calidad del pasto y la ingestión de forraje, así como la producción de leche y su composición. La carga ganadera media del rebaño en alta (A) y baja (B) carga durante el ensayo fue de 4,8 y 3,9 vacas/ha. La alta carga (A) tuvo cinco rotaciones, con más días de pastoreo (+ 13 días), menores alturas de la hierba pre y pospastoreo (14,3 y 5,3 cm, respectivamente) y una mayor utilización del pasto (81,7 %) que la carga baja (B), con cuatro rotaciones. Los animales de la carga alta (A) tuvieron una disponibilidad diaria de hierba (DHA) y una ingestión (PDMI) por vaca más baja (p