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Cow comfort en el parto

Una investigación ha permitido conocer las preferencias de las vacas respecto al diseño de los corrales de parto

Miércoles 16 de marzo de 2016

Cualquiera que trabaje en la industria láctea será consciente de que hay una gran variación en el diseño de los corrales de parto. Parte de esta variabilidad es debida a la falta de investigación sobre qué tipos de ambiente son los mejores para la vaca durante el parto.



Marina A.G. von Keyserlingk
UBC Dairy Education and Research Centre
University of British Columbia (Canadá)
Imágenes cedidas por la autora
Traducido por Teresa García Rubio

Cualquiera que trabaje en la industria láctea será consciente de que hay una gran variación en el diseño de los corrales de parto. Parte de esta variabilidad es debida a la falta de investigación sobre qué tipos de ambiente son los mejores para la vaca durante el parto.

Una investigación de la Universidad de British Columbia (Canadá) sobre el diseño de los corrales de parto más apropiados ha permitido conocer las preferencias de las vacas a este respecto a través de una serie de experimentos. A continuación se describen los resultados de tres de estos experimentos diseñados para determinar que características son importantes en el diseño de los corrales de parto.

Trabajos anteriores realizados con ganado bovino salvaje o con animales en sistemas extensivos han estudiado la elección de las vacas en el momento del parto en el ambiente natural. En este ambiente, normalmente las vacas abandonan el ganado para encontrar una zona apartada para parir; por ejemplo, una zona con hierba alta o de arbustos con tierra blanda. De estas observaciones se puede extrapolar que las vacas en explotaciones intensivas buscarán separarse de sus compañeras de rebaño (y de otras amenazadas percibidas) y usarán un lugar escondido para parir si se les da la oportunidad.

Un “escondite” para parir

Para probar si las vacas deseaban esconderse durante el parto, se reconfiguraron los corrales del Dairy Center de la UBC en Agassiz. Se permitió elegir a las vacas entre dos zonas: una de 18 m2, abierta y con cama de serrín y otra de 15 m2, con cama de serrín y aislada mediante una pared de 1,5 m de altura que proporcionaba una barrera visual entre la vaca y el resto del establo (figura 1). Este diseño no pretendía ser práctico (esa es una cuestión que se abordará más adelante), sino ofrecer una prueba de la idea de lo que quieren las vacas es esconderse durante el parto.

Figura 1. Corral de parto experimental que da la posibilidad a la vaca de elegir entre una zona abierta (open) y otra más íntima (hide).

Las vacas entraron en los corrales experimentales de parto dos días antes del parto para asegurar que se familiarizaban con los dos tipos de zona. Mediante el uso de cámaras de vídeo, se grabaron las 24 horas del día para saber dónde pasaron su tiempo las vacas antes y durante el parto. Las vacas que parieron por la noche, cuando las luces están apagadas y no había personal, no mostraron ninguna preferencia entre los dos tipos de corrales experimentales. Sin embargo, las vacas que parieron durante el día mostraron una fuerte preferencia por parir en el corral cerrado. De las 16 vacas que dieron a luz durante las horas del día, 13 eligieron la privacidad de la zona separada. Las vacas que parieron en la zona escondida empezaron a usarla alrededor de 8 horas antes del parto, probablemente cerca del inicio del trabajo de parto. Una vez obtenidos estos resultados prometedores, se quiso evaluar si las vacas se aislaban ellas de sus compañeras de rebaño cuando estaban alojadas en condiciones más prácticas. Para ello se utilizaron corrales de parto individuales de tamaño más convencional y que estaban directamente adyacentes al corral donde se encontraba el grupo (este estudio fue en colaboración con investigadores de la Universidad de Aarhus y tuvo lugar en Dinamarca). Para crear corrales de parto con una parte cubierta y otra descubierta, se dispuso una pieza de madera contrachapada de 1,5 m de alto a la mitad del frente del corral (enfrentado al grupo), así como a los dos partes (figura 2). De nuevo se grabó en vídeo el lugar elegido por las vacas para parir y de nuevo la preferencia fue clara: de las 19 vacas que se utilizaron en este experimento, 15 (79 %) dieron a luz en la parte cubierta del corral y solo cuatro en la parte descubierta.

Figura 2. Corral de parto individual con una esquina cubierta (corner) que proporciona la opción de esconderse a la vaca. Parir sobre arena

El ensayo final de preferencia estudió las propiedades del suelo que son importantes para la vacas a la hora de parir. Más de una década de investigación, mucha de ella llevada a cabo en la UBC, ha demostrado que la superficie de cama es el determinante más importante para el cow comfort para las vacas lactantes. Las vacas prefieren superficies secas y profundas, independientemente del tipo de cama usada. La cama seca y profunda es también la característica más importante de protección en el diseño para la reducción de las cojeras y, especialmente, de las lesiones de pezuña en las granjas lecheras.

Basándose en esta información, se decidió “preguntar” a vacas Holstein estabuladas qué superficie preferían durante el parto. En este experimento se creó un corral de maternidad con tres opciones de suelo: hormigón, alfombra de goma sobre cama de grava y 10 cm de arena.

Todos los tipos de suelo se cubrieron con una capa de 15 cm de paja. Se construyó un corral de parto muy grande que se dividió en tres secciones mediante paneles de madera: cada sección tenía un tipo diferente de suelo. Se introdujo a las vacas en este corral al menos dos días antes del parto para asegurar que pudieran experimentar con cada tipo de suelo. Después de ser visitado por tres vacas, la localización de cada tipo de suelo se alternó para controlar la posibilidad de que las vacas tuvieran una preferencia por alguna parte del corral.

Se grabó, mediante cámaras de vídeo, dónde pasaban las vacas el tiempo el día antes del parto y dónde elegían parir.

De las 17 vacas utilizadas en este estudio, diez parieron en el suelo de arena, seis en el hormigón y una en la alfombra de goma. Generalmente, las vacas evitaron las alfombras de goma el día antes del parto. Estos resultados demuestran que las alfombras de goma son la opción de suelo menos preferida por las vacas de leche cuando se alojan en corrales de parto, a pesar de tener una gruesa capa de paja.

Los resultados de los test de preferencias indican que incluso en los modernos alojamientos interiores, las vacas buscan un sitio apartado para parir, quizás especialmente en corrales con muchos animales y durante las horas del día con más trasiego. Está también claro que los suelos de goma no son los preferidos por las vacas en el momento del parto.

¿Reducirá esto los problemas en el parto? El próximo paso es determinar si habrá algún beneficio más si se permite a las vacas tener preferencias respecto al corral del parto, como la reducción de los problemas de parto o distocias. De momento, es preciso animar a los productores a que valoren desde otro punto de vista sus instalaciones de maternidad, teniendo en cuenta la elección de las vacas cuando llega el momento de parir.

Agradecimientos: Los autores agradecen a Magnus Campler y a Kate Proudfoot su ayuda para preparar este artículo. Este artículo está basado en la investigación publicada en el Journal of Dairy Science y en el Journal of Animal Science. Agradecen a los investigadores y a los empleados del Dairy Educationy del Reserach Center de la UBC y a la Universidad de Aarhus que han colaborado con el trabajo descrito en este artículo. La investigación por miembros del Programa Animal Welfare de la UBC ha sido financiada por el NSERC, la Canadian Dairy Commission, por Dairy Farmers de Canadá y muchos más enumerados en http://awp.landfood.ubc.ca/.

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