La firma invitada

El futuro de la castración quirúrgica del ganado porcino en Europa

Cristina Bonastre.
Jueves 29 de septiembre de 2016

Se hace necesario encontrar una solución sostenible que permita a los ganaderos la cría de cerdos respetando el bienestar animal y consiguiendo un precio justo para la carne producida.



Cristina Bonastre Ráfales
Prof. Asociada Cirugía y Anestesiología
Dpto. Patología Animal. Universidad de Zaragoza

Artículo publicado en la revista Suis n.º 129, julio-agosto 2016. Entra en nuestra tienda online y escoge la modalidad de suscripción a Suis que más te guste.

En noviembre de 2015, la Federación de Veterinarios de Europa (FVE) realizó una encuesta, en la que participaron un total de 25 países, para evaluar los avances realizados respecto a la Declaración Europea sobre alternativas a la castración quirúrgica en cerdos, una iniciativa voluntaria redactada y firmada a finales de 2010 por diferentes integrantes del sector porcino europeo, minoristas y ONG. En una primera fase de esta declaración se instaba a los países a que, a partir del 1 de enero de 2012, la castración quirúrgica de cerdos, si se llevaba a cabo, debería realizarse con analgesia y/o anestesia. La segunda fase y también el objetivo final de esta declaración era el abandono definitivo de la castración quirúrgica el 1 de enero de 2018.

Los resultados de la encuesta mostraron que en países como Noruega, Suiza, Suecia y Holanda el uso de anestesia y analgesia en la castración se ha incrementado en los últimos años. La castración solo con analgesia es muy usada en países como Austria, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Islandia, Luxemburgo o Suecia en más del 50 % de los animales, probablemente derivado de la especial atención sobre los problemas de bienestar que rodean a la castración de cerdos. Por otra parte, hay países como Bélgica, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, Lituania y Holanda en los que la castración sin anestesia o analgesia sigue siendo una práctica habitual que afecta a más del 50 % de los cerdos. La encuesta evidencia que la inmunocastración es una opción que en la actualidad no es muy utilizada como alternativa a la castración quirúrgica.

Muchos de los encuestados manifestaron que hay pocos anestésicos o analgésicos con licencia para su uso en cerdos y que no hay consenso sobre los protocolos que hay que utilizar en estos procedimientos. Aun así, los principales obstáculos que destacaban eran: el tiempo extra y el coste adicional necesarios para la castración, la falta de aceptación de machos enteros en matadero, el olor sexual en la carne y la necesidad de mejorar la aceptación de ésta por el consumidor.

El objetivo de la primera fase no se ha cumplido. Estamos muy lejos de que a todos los cerdos castrados quirúrgicamente se les administre anestesia y/o analgesia. Además, la analgesia prolongada, usada en muchos países como única técnica, no es capaz de aliviar de forma adecuada el dolor y el estrés relacionados con la castración. A menos de dos años del 1 de enero de 2018, tan solo Alemania mantiene esta fecha para cumplir este objetivo. Así pues, teniendo en cuenta el contexto económico actual, es muy improbable que los ganaderos con un sistema de producción tradicional se puedan adherir voluntariamente a la Declaración Europea sobre castración en cerdos, a menos que llegue a ser de cumplimiento obligatorio. Por todo ello, se hace necesario encontrar una solución sostenible que permita a los ganaderos la cría de cerdos, respetando el bienestar animal y consiguiendo un precio justo para la carne producida. Sin lugar a duda, el alivio del dolor y estrés asociados a la castración porcina son aspectos en los que hay que seguir trabajando, ya que se encuentran muy ligados al futuro del sector porcino europeo.

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