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¿A qué desafíos se enfrentaría el sector avícola europeo si finalmente se negociara el TTIP?

(Foto: Valery121283/shutterstock.com)

El flujo comercial de productos avícolas de los Estados Unidos a la Unión Europea sería más importante que el flujo inverso

Jueves 22 de diciembre de 2016
La UE está más abierta, compra materias primas destinadas a la industria de transformación (filetes) y tiene costes de producción más altos que en los EE. UU. En ese punto, las oportunidades de la Unión Europea radicarían en los productos de especialidad (patos, pintadas, etc.) para volúmenes más limitados.

François Cadudal
FranceAgriMer
Traducido por Teresa García Rubio

El 23 de mayo de 2013, el Parlamento Europeo dio el mandato a la Comisión Europea para negociar un acuerdo de asociación comercial transatlántica y de inversión entre la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos (EE. UU.). Estas negociaciones incluyen componentes agroganaderos, por lo que también concierne al sector avícola, tanto de puesta como de carne. Los EE. UU. y la UE se posicionan como los actores principales del comercio internacional de productos avícolas.

Mercados interiores

Ambos territorios son el primer y tercer productor mundial de carne de ave, con 21 y 14 millones de toneladas producidas en 2015, respectivamente. Los dos sectores comparten la característica de estar muy focalizados en sus mercados nacionales y algunos destinos próximos podrían integrarse en los mercados interiores (Canadá, Suiza, Noruega, etc.).

En los mercados nacionales, los operadores dan valor a una parte de la canal: en los EE. UU. los filetes y las alas; y en la UE una parte de los muslos. Lo esencial de sus exportaciones está constituido por productos poco demandados: los EE. UU. exportan los muslos a Rusia (antes del embargo de 2004), la carne separada mecánicamente (CSM) a México y las patas a China, mientras que la UE exporta la CSM a Rusia (antes de mediados de 2014) y la carne oscura a África. En 2015, las exportaciones estadounidenses de carne de ave alcanzaron los 3,8 millones de toneladas (segundo exportador mundial), el 18 % de su producción. En el mismo tiempo, las exportaciones de la UE fueron 1,5 millones de toneladas (tercer exportador mundial), el 11 % de su producción.

Por el contrario, el peso de las importaciones en los dos mercados es radicalmente diferente. En los EE. UU., estas importaciones representan menos del 1 % (151.900 toneladas) del consumo. Chile y Canadá firmaron acuerdos comerciales bilaterales con los EE. UU. que representan el 95 % de estos volúmenes. En la UE, las importaciones representan el 8 % (1.132 millones de toneladas) del consumo, de las que el 60 % son filetes de pollo y de pavo en diferentes presentaciones procedentes, principalmente, de Brasil y Tailandia (acuerdos en el marco de la OMC).

En el sector de los huevos y ovoproductos, la situación es similar, excepto en el caso particular de 2015, en el que el episodio de la influenza aviar que afectó al medio oeste americano tuvo importantes consecuencias en los mercados mundiales: la retirada de las exportaciones americanas y el desarrollo de un flujo de importación procedente de la UE.

Los sectores del huevo estadounidense y europeo están centrados en sus mercados interiores. Las exportaciones representan una proporción más importante de la producción en los EE. UU., y el peso de las importaciones es menor que en la UE. Aproximadamente, el 75 % del volumen del mercado estadounidense es abastecido por Canadá. Como ocurre en el caso de la carne de ave, los mercados internacionales permiten regular el equilibrio: la UE consume bastantes yemas, por lo que vende esencialmente clara de huevo en el mercado mundial, mientras que los EE. UU., donde se demanda la clara, exporta yemas.

Puesto que no hay un flujo consecuente de carne de ave estadounidense a la UE por razones sanitarias (descontaminación química de las canales), los EE. UU representaban hasta 2014 casi el 45 % de los volúmenes de huevos importados por los Estados miembros.

Los sectores de la carne de ave y de huevos en los EE. UU. y en la UE comparten la característica de tener una producción destinada a abastecer sus mercados interiores, los importantes volúmenes exportados les sitúan en el top tres de los exportadores mundiales, lo que permite asegurar los equilibrios de materia (valorización de la canal y el equilibrio clara/yema). Por el contrario, la diferencia es evidente en lo que concierne a la apertura de los mercados, ya que los EE. UU. están menos abiertos que la UE a las importaciones de carne de ave y de productos del huevo. El número de países proveedores de los EE. UU. es más limitado y está restringido a aquellos que tienen firmados acuerdos bilaterales (Chile e Israel) o multilaterales (Canadá y México bajo condiciones). Los proveedores de la UE son los más numerosos y el acceso al mercado resulta esencialmente de negociaciones globales en el marco de la OMC.

Los principales acuerdos internacionales

En 1994, la UE se comprometió en virtud de los acuerdos de la OMC a aplicar, entre otros, contingentes arancelarios; es decir, que se aplican a los volúmenes de productos importados aranceles reducidos o nulos. Se trata, históricamente, de la principal puerta de entrada en el mercado de la UE en el sector avícola de carne y de huevos. Entre 2015 y 2016, 733.007 toneladas de contingentes “OMC” se abrieron para las 875.484 toneladas de contingentes “aves” (el 84 %).

Las cuotas de acuerdos bilaterales representan un volumen de 142.477 toneladas (principalmente Israel, Chile, los EE. UU. y Ucrania). Brasil y Tailandia son los principales beneficiarios de los contingentes de la OMC para el 99 % de los volúmenes abiertos.

La cuota arancelaria de carne de ave procedente de los EE. UU. se puso en marcha en 2006, tras la integración en la UE de los nuevos Estados miembros (21.345 toneladas desde 2013 después de la incorporación de Croacia).

El análisis de la utilización de las cuotas comunitarias (figura 1) muestra que desde 2007 no se utilizan alrededor del 20 % de los volúmenes de los contingentes para carne de ave, y se trata principalmente de cuotas brasileñas (no han utilizado el 33 % del volumen entre 2013 y 2014), tailandesas (28 %) y estadounidenses (10 %). Para Tailandia y los EE. UU., la infrautilización de las cuotas se relaciona con obstáculos sanitarios, mientras que para Brasil se trata de un fuerte crecimiento de la demanda hacia las regiones de Oriente Próximo y Medio y el norte de África, lo que convierte al mercado europeo en menos atractivo para los operadores brasileños.

En el sector de los huevos y ovoproductos, el contingente GATT/OMC representó el 91 % de los contingentes abiertos entre 2013 y 2014, los acuerdos de asociación (México, Moldavia y Ucrania) representaron solo el 9 % de los contingentes abiertos. Teniendo en cuenta los grandes volúmenes de cuotas “huevos con cáscara” (135.000 toneladas) y “ovoalbúmina” (15.500 toneladas), para los que la demanda europea es baja, la tasa de utilización global de estos contingentes es baja: entre el 10 % y 20 % del volumen (figura 2).

En 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) entre los EE. UU., Canadá y México. Sin embargo, en relación con los aspectos agrícolas, el TLC contiene dos acuerdos bilaterales diferentes entre Canadá y los EE. UU., y entre los EE. UU y México. Canadá tiene desde 1995 contingentes para los productos avícolas a los que están sujetas las importaciones procedentes de los EE. UU. Estos últimos se benefician de un arancel cero, mientras que otros países (Brasil, Chile, etc.) se benefician de uno reducido. Si México también tiene cuotas de importación para la carne de ave, los EE. UU. no están sujetos a ellas, mientras que, a la inversa, México solo puede exportar las preparaciones de ave en los EE.UU. En cuanto a los acuerdos bilaterales firmados por los EE. UU., dos contingentes se utilizan en el sector avícola: el de Israel (desde 1995) y el de Chile (desde 2004).

Costes de producción inferiores en los EE. UU.

Los costes de producción del sector avícola son significativamente menos elevados en los EE. UU. que en la UE, debido a los tamaños más grandes de herramientas, un acceso más importante a las materias primas destinadas a la alimentación de las aves (maíz y soja), un coste del trabajo menos elevado y un contexto reglamentario diferente. Así, entre los EE. UU. y España el diferencial de coste de producción sería del 20 al 25 % para un pollo a la salida del matadero y del 15 % para el polvo entero de huevo [1].

Simulaciones de precios “de llegada” a la UE efectuados sobre una serie de productos indican que este coste de producción diferencial se repercute en el precio de venta potencial en el mercado europeo con precios del 15 al 30 % más bajos que los habituales en el mercado comunitario en ausencia de aranceles aduaneros.

Por lo tanto, a pesar de la existencia de una cuota libre de impuestos y de menores costes de producción, los EE. UU. exportan muy poca carne de ave a la UE debido a las medidas de protección no arancelaria, particularmente por la prohibición en la UE del uso de ciertos tratamientos para la reducción de patógenos en vigor en los mataderos americanos (dióxido de cloro, peroxiácidos, etc.). Por el contrario, los contingentes europeos parecen desempeñar su papel de limitar las importaciones en el sector de los huevos y ovoproductos.

El control de la seguridad alimentaria en la UE y en los EE. UU. recae en dos enfoques diferentes para el mismo objetivo: garantizar la seguridad del producto final. Esquemáticamente, la posición europea tiende a controlar y trazar cada paso, mientras que el sistema estadounidense actúa fundamentalmente en un punto crítico de la cadena de producción (matadero o centro de envasado) mediante el uso de un amplio espectro de medios tecnológicos.

Conclusión

Suponiendo que se firmara el acuerdo trasatlántico, el flujo de los EE. UU. a la UE sería más importante que a la inversa: la UE está más abierta, compra materias primas destinadas a la industria de transformación (filetes) y tiene costes de producción más altos que en los EE. UU. Las oportunidades para la UE podrían radicar en los productos de especialidad (patos, pintadas, etc.) para volúmenes más limitados.

Sin embargo, las exportaciones de los EE. UU. a la UE podrían ser limitadas, incluso en caso de acuerdo sobre la autorización del PRT: los EE.UU. exportan algunas piezas poco demandadas por la UE, los proveedores históricos como Brasil y Tailandia, o más recientes como Ucrania, están muy presentes en la UE y tienen unos precios muy competitivos en comparación con los EE.UU.

Además, es probable que el crecimiento del mercado mundial en general, y el asiático en particular, ofrezca más oportunidades a los operadores estadounidenses que a los de un mercado europeo bien abastecido y maduro.

Bibliografía

[1] Competitvness of the EU egg sector. International comparison base year 2013, P.L.M. van Horne, LEI Wageningen et Competitivness of the EU poultry meat sector. International comparison base year 2013, P.L.M. van Horne, LEI Wageningen

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