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PV ALBEITAR 36/2014    
641/1113

La atención prioritaria de lo local como estrategia

Por Julián Castro Marrero
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jcastro45hotmailcom/9/9/17
Última actualización 15/10/2012@13:51:17 GMT+1
Julián Felipe Castro.

Julián Felipe Castro pone como ejemplo la situación en Latinoamérica, pero ¿no se podría trasladar casi todo lo que dice a la Unión Europea? Aquí nos habla de la importancia de incorporar las necesidades y particularidades locales a la planificación sanitaria general para que ésta tenga efectos reales.

Las políticas de desarrollo en educación, salud o agricultura, tienen expresión instrumental o de operación en los proyectos. Estos últimos pueden ser de saneamiento ambiental, salud pública veterinaria o sanidad animal, entre otras materias; y están insertos en programas y planes nacionales que tienen determinaciones sistémicas y estructurales.

No obstante, para superar las aproximaciones demasiado globales de comprensión y establecimiento de soluciones a las necesidades que demandan atención, es importante centrar la atención en lo local tanto en la concepción como en la ejecución y evaluación de estos proyectos.

Atención de lo local
Los programas sanitarios de los países de América Latina en la década de los años setenta se presentaban con características verticales, centralizados, con planificación normativa, básicamente con presencia oficial y con disponibilidad de créditos del Banco Interamericano para el Desarrollo. Desde mediados de los ochenta, época marcada por el inicio de la crisis económica en nuestros países, los programas se han ido transformando en horizontales, con planificación estratégica, planificación de situaciones, presencia de descentralización, participación social, delegación de funciones oficiales y privatización de servicios. En ese marco, la atención a lo local ha cobrado prioridad, hasta considerarse actualmente un desafío para los planificadores.

En este sentido, es necesario aclarar que la definición de lo local no se refiere únicamente a divisiones político-administrativas, sino a relaciones sociales, culturales y económicas, pues los miembros de una comunidad comparten rasgos de identidad y aspectos técnico-productivos y de comercialización que les son propios de la educación de sus grupos humanos, de las relaciones de poder y de las características ecológicas del área en cuestión.

En lo que concierne a la Medicina Veterinaria se consideran los sistemas de producción como determinantes del perfil de salud animal. Se elaboran caracterizaciones regionales de ecosistemas de enfermedades de los animales y sus estrategias regionalizadas de control y erradicación, en función de las relaciones de producción existentes y los circuitos pecuarios que de ellas derivan, con sus consecuentes flujos de ganado.

Por ello, el análisis de las causalidades de los hechos ocurridos en los escenarios de la producción pecuaria y del proceso salud-enfermedad en los animales, debe considerar las formas de inscripción y articulación de lo nacional en los ámbitos regional y local; para dar una base firme a la definición de salidas a las necesidades esenciales, identificadas en ese sector del desarrollo y área geográfica en consideración.

Es así como la marcha de los proyectos tiene más viabilidad si cuenta como insumo con iniciativas de los actores sociales involucrados, ya que permiten obtener respuestas eficientes a las exigencias de las acciones a emprender para la consecución de sus propósitos. Son estos actores locales quienes están directamente afectados y, por lo tanto, manejan un mejor conocimiento para recomendar los modos y maneras de incorporar tecnología y buenas prácticas de salud y producción animal.

De esta forma, es posible combinar la propuesta de los planificadores y especialistas con la identidad colectiva, expresada en los recursos locales, las potencialidades humanas, las herencias del pasado, sus trabajos, sus creencias y sistemas de vida. Conocer los diversos actores sociales, sus intereses y los conflictos entre ellos. Así como entender la necesidad de construir acuerdos y fijar compromisos que den soporte a la viabilidad de los proyectos y desarrollo futuro de otras empresas necesarias de adelantar.


Existe un número ilimitado de necesidades cuya expresión es solamente local. Ahora bien con la incorporación de los actores sociales, al crearse instrumentos de participación y de concertación, se obtiene un contacto frecuente que permite el registro de esas necesidades sentidas que no vienen siendo atendidas. Es este un valor agregado, que permite canalizar hacia los centros de asignación de recursos esta información para establecer los correctivos necesarios y consolidar la participación social al atender problemas locales, a los cuales no se les da desde un nivel central la dimensión real que tienen para una comunidad.

Para atacar los escollos del desarrollo en su origen y raíces, con la implementación de políticas expresadas en proyectos, con la participación social en su instrumentación, y priorizando lo local, hay que cuidar las reformas político-institucionales que faciliten su dinámica. Es importante el diálogo entre y con la ciudadanía para diseñar y fomentar propuestas que contribuyan a promover el fortalecimiento de la institucionalidad y su adaptación para dar al nivel local un mayor protagonismo, en lo privado y oficial.

La permanente constitución de nuevas capacidades de acción local y el estímulo a la puesta en práctica de sus iniciativas, con la capacitación y el acceso a nuevas destrezas, son vías para contrarrestar la postura de que a este nivel no existen recursos y medios necesarios para llevar a cabo los proyectos, dificultando su instrumentación con uso de sus habitantes.

En este marco de consideraciones es necesario que la presencia de los Ministerios de la Salud y de Agricultura en esas jurisdicciones, se exprese a través de estructuras con capacidad de respuesta. Existen experiencias en nuestros países con los Municipios Productivos y los Comités de los Programas de Erradicación de la Fiebre Aftosa, donde se ha logrado la incorporación de la sociedad civil en las tácticas del como operar, más sin lograr modificaciones para hacer más eficiente la institucionalidad oficial.

Descentralización
El tratamiento articulado Gobierno-Sociedad Civil de planes, programas y proyectos para la atención pecuaria y/o zoosanitaria demanda descentralización, desarrollo local y delegación de funciones o privatización. Disponiendo con este enfoque de estructuras más dinámicas, ágiles administrativamente, permeables, con más peso en la toma de decisiones y comprometidas. Así como también esta articulación facilita la integración de lo nacional con lo regional y disponer en los diferentes niveles de un mayor conocimiento de los circuitos pecuarios y su interrelación.

La descentralización, para ser eficaz, amerita evitar la superposición de funciones, bloqueos y la confusión de competencias entre los municipios, gobierno estatal y nacional. Para lo cual la reforma institucional, ya señalada en párrafos anteriores, debe cubrir esta necesidad, al hacer la disección respectiva, manteniendo la solución de continuidad que corresponde.

La integración de sectores con otros programas y proyectos que estén en ejecución en el área geográfica en cuestión es una estrategia importante para complementar acciones y maximizar el aprovechamiento de los recursos humanos y materiales disponibles. Articulación que lleva a incorporar a las representaciones técnico-administrativas de instituciones de otros sectores, como son educación básica, media y superior, medio ambiente, policía, fuerzas armadas, gobernaciones y alcaldías.

Es de resaltar lo primordial de la activa presencia de los gremios, colegios de profesionales, especialmente de médicos veterinarios, asociaciones de ganaderos y organizaciones de otros segmentos de la cadena productiva animal, como son frigoríficos, industrias procesadoras de carne, de la leche, del cuero, de la farmacéutica veterinaria, productores de alimentos para animales, transportistas y comercializadores de animales

Atención zoosanitaria
La atención zoosanitaria es la activación de medidas sanitarias tendientes a mejorar la salud de los animales, con los consiguientes impactos sobre su capacidad productiva y la facilidad del comercio pecuario, así como a la protección a la salud pública. Ante la necesidad de mejorar la accesibilidad de los productores a la atención zoosanitaria hay que crear una mayor racionalidad en la capacidad operativa de las unidades de campo .Es indispensable consolidar una estructura organizacional fuerte y ágil, y concomitantemente capaz de tomar decisiones oportunas para mejorar su eficiencia.

El proceso de atención zoosanitaria por su naturaleza debe ser descentralizado técnica y administrativamente en el manejo de los recursos y en sus mecanismos tácticos y operativos. Se fortalece así la toma de decisiones en la jurisdicción donde los hechos ocurren, es generada la información y se demanda oportuna capacidad de reaccionar.

Las dependencias oficiales tienen que protagonizar la conducción del fortalecimiento regional y local, al crear un tejido social de sustentación para que los recursos manejados descentralizadamente influyan positivamente en la calidad de gestión. Al crear espacios de participación y concertación se aumenta la capacidad de respuesta de los servicios, y simultáneamente se estimula el incremento de la incorporación de los productores y de diversos segmentos de la sociedad vinculados a la pecuaria.


Promoción de salud animal
La crisis económica presente en nuestros países desde mediados de los ochenta, tuvo un efecto negativo o de deterioro en la infraestructura oficial presente en el campo para la atención del sector agropecuario, que se tradujo en que las operaciones realizadas anteriormente por el Estado no pudieran ser asumidas en su totalidad, pasando en parte a manos privadas.

La atención sanitaria veterinaria gubernamental se coloca entonces en un papel de planificar, normar- supervisar, vigilar epidemiológicamente, controlar epidemias y focos de enfermedades de los animales, controlar la dotación de insumos pecuarios y controlar las importaciones y exportaciones de animales y sus productos. Esta situación conlleva a que no actuando los servicios oficiales mayoritariamente en la ejecución de tareas propias del campo, como las vacunaciones y diagnósticos, por citar dos, deba asumir un papel de promotor de salud animal.

Los Servicios Oficiales de Salud Animal deben asumir su rol de promotor. Para lo cual hay que producir una política y su respectiva estrategia, formalizando así sus responsabilidades, deberes y compromisos. No obstante, más importante aún es formar a los funcionarios para que sean capaces de articular el servicio de forma intra e intersectorial, promover la participación social y movilizar los recursos existentes en su jurisdicción en las instituciones oficiales y privadas en el arco direccional de sus programas y proyectos… Ese funcionario tiene nociones de este tema, pero no está lo suficientemente preparado para asumir esta responsabilidad, por consecuencia hay que formarlo…
Una conceptuación de acción como la que hemos venido planteando exige un vasto proceso educacional tanto hacia la institución oficial como a su entorno social para cambiar la tradicional forma de actuar y profundizar los avances logrados hasta ahora en participación y concertación en torno a los programas sanitarios. Hay que disponer en este nivel local de instrumentos conceptuales, metodológicos, técnicos-sanitarios y de competencias comunicacionales para cubrir estas exigencias educativas.

En el marco de la interacción de los actores ligados a la pecuaria se generarían un conjunto de actividades de transmisión de conocimientos para profesionales de ejercicio privado y oficial, acompañados de eventos de esta misma naturaleza para los productores, industriales y comercializadores de la pecuaria. Al mismo tiempo, hay que trabajar con el sistema educativo formal para que adapte sus estructuras y programas incorporando esta temática.

Si bien es cierto que se requiere de un componente educacional de consideración, este necesariamente hay que apoyarlo en la comunicación social, con el uso de recursos informativos y psicológicos para influir en los destinatarios, con el objetivo de lograr comprensión, adhesión y apoyo a las acciones de los programas a desarrollar, y dando un conocimiento de su impacto local y beneficios.

En este andar de la participación, educación y comunicación, la evaluación es de muy valido uso, como un instrumento de aquellas. Así, se deben utilizar foros y debates con la participación de los técnicos que lideran el o los programas, profesores universitarios, asociaciones de productores, industrias agropecuarias e instituciones internacionales de cooperación técnica o financiera. También es importante establecer convenios con las radios y televisiones para disponer de un espacio para la transmisión de microinformativos sobre los alcances de las actividades del Servicio.

El cambio de unos servicios ejecutores de tareas sanitarias a asumir el papel de promotor no ha sucedido, observándose posturas que pueden conducir a esa meta, con el defecto de que estas han ido sin el trazado de una política y su estrategia, y este empirismo puede influenciar en la producción de desvíos y que no se consolide un tejido de cogestión oficial y privada como una manera permanente de asumir la salud pública veterinaria y salud animal en nuestros países.

Participación social
La participación social en los programas de salud pública veterinaria es concebida como un mecanismo para lograr alianzas estratégicas, en la búsqueda por consenso de compromisos y responsabilidades directa y específicamente asignadas. Se imponen así deberes a todos los participantes, sean ellos de origen oficial o privado, y se les da la oportunidad a cualquiera de ellos a exigir explicaciones sobre las realizaciones o no, de los entes involucrados.

Las formas de procurar la participación social pueden ser múltiples, desde la incorporación al debate democrático sobre los problemas que atañen a la materia que toca el o los proyectos, hasta el aprovechamiento de su capacidad, iniciativa y gestión. Así como a la incorporación a las tareas de prevención y control a través de su ejecución o de minimización de los factores de riesgo.

La participación para beneficio del logro de los programas tiene que tener expresión en la promoción y movilización de voluntades políticas y sociales, de organizaciones y personas, que a través de su influencia, poder y liderazgo faciliten su instrumentación y aporten conocimiento instrumental para ejecutar las tareas que le son propias.

Divulgar los alcances y beneficios de los programas y la modalidad bajo la cual la comunidad puede participar es una meta para el servicio oficial, dar a conocer que la participación no necesariamente significa el aporte de recursos, no obstante sí la movilización de los existentes en el sector y ámbito de acción.

Se coloca en diferentes trabajos, y es bueno recordar, que la participación amerita sacrificios políticos y de algunos intereses particulares, preservando la ética. La ética en el comportamiento de los participantes constituye un ingrediente fundamental para dar estimulo al incremento de la incorporación de los actores sociales y, sobre todo, para conseguir la continuidad y permanencia de los ya incorporados.

La continuidad y legitimidad de los procesos de participativos se logran, entre otras cosas, con su formalización, sea a través de una resolución, acuerdos o convenios. También creando y manteniendo en vigencia comisiones nacionales o estatales y comités locales. Son estos los espacios clásicos para institucionalizar la participación y la concertación. El que dispongan de una personalidad jurídica es importante para manejar recursos, recibir aportes y donaciones e invertir en adquisiciones y realizar gastos operativos.

Existe aquí un espacio de actuación para instituciones de educación superior, gremios profesionales, agencias de cooperación técnica, agencias de cooperación financiera y entes del sector salud y agricultura, que demandarían de una definición política y la incorporación de la sociedad civil para sentar bases a una modalidad de organización capaz de dar más y mejores frutos que los que se obtienen actualmente, utilizando los mismos recursos presentes en el sector. Cada proyecto a emprender tendrá sus particularidades y en su desarrollo hablará por sí solo y, al escuchar, ese producto orientará las formas y maneras de acción.


Referencias consultadas

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Astudillo, V. y Col. Análisis epidemiológico y atención veterinaria en salud animal. Pan-aftosa. Rio de Janeiro. 1993.

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Bozeman, B. La gestión pública, su situación actual. Fondo de Cultura Económica. México. 2000.

Castro, J. Desarrollo Pecuario y Sociedad Civil. Carabobo Pecuario. Valencia. 2003.

Castro, J. Evolución en los sistemas de atención sanitaria veterinaria. Carabobo Pecuario. Valencia. 2008.

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Castro, J. Sanidad Animal y acreditación de médicos Veterinarios. Portal Albeitar. Zaragoza. 2010.

Castro, J. Sanidad Animal: policía sanitaria y participación social. Gaceta Ganadera. Caracas. 2011.

Gaitán, J. Técnicas de investigación en comunicación social. Editorial Síntesis. Madrid. 1998.

Matus, C. Planificación de situaciones. Fondo de Cultura Económica. México. 1978.

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