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La importancia de la desestacionalización en el ovino de carne

Última actualización 21/11/2012@17:00:05 GMT+1

La estacionalidad reproductiva de los pequeños rumiantes es uno de los inconvenientes más relevantes del sector y especialmente crítico en el ovino de carne. Las repercusiones que tiene sobre la productividad y las diferencias entre explotaciones son las cuestiones sobre las que trata este artículo.

Enrique Fantova Puyalto1 y
Juan Pedro Casas Núñez2
1Director técnico de Carnes Oviaragón S.C.L.
enrique@oviaragon.com
2Técnico Rumiantes Ceva Salud Animal, S.A.
juan-pedro.casas@ceva.com
Imágenes cedidas por los autores

La estacionalidad productiva en los pequeños rumiantes es uno de los problemas zootécnicos más relevantes del sector y especialmente crítico en las producciones de carne. El desequilibrio productivo a lo largo del año tiene consecuencias directas a varios niveles:

A nivel de explotación supone un freno en la productividad y en los ingresos. Esto en muchos casos supone no tener corderos en las fechas de mayor precio y carecer de ingresos durante periodos prolongados.

A nivel de mercado crea una variación de la oferta-demanda a lo largo de todo el año que provoca precios muy bajos en primavera, cuando hay más oferta de corderos, y muy altos en otoño, cuando la oferta es mucho menor.

Para las estructuras comerciales es un verdadero reto regularizar la producción de sus explotaciones, conseguir mantener estables compromisos comerciales y de suministro, además de optimizar los recursos personales e instalaciones.

Nos vamos a centrar en las repercusiones que tiene sobre las explotaciones, por un lado en la productividad y en los ingresos en ventas de corderos y, por otro, en las diferencias que encontramos entre explotaciones en la actualidad.


Una buena cría de otoño dirigida a una época de mejores precios mejora el resultado económico de las ganaderías.


Productividad de las explotaciones
La productividad es uno de los factores limitantes más importantes con respecto a la viabilidad de las explotaciones. Los ingresos por venta de corderos siguen siendo hoy con diferencia los más importantes en la ganadería (63-70%) (GTE 2003-2009 Escuela Universitaria Politécnica de Huesca y Carnes Oviaragón). En 2009, el grupo de gestión técnica de Grupo Pastores presentó 1,15 corderos vendidos por oveja y año como cifra media de las explotaciones en estudio. Estas explotaciones en gestión técnica suponen un sesgo respecto al resto pues están interesadas en trabajar, analizar sus datos y colaborar con los equipos técnicos.

La productividad media con la que trabaja la mayoría de agrupaciones de ganaderos en España se sitúa en 0,8-0,9 corderos por oveja y año (tabla 1). Esta cifra puede parecernos problemática, pero lo es aún más cuando podemos afirmar con datos analizados en muchas estructuras que en 2009 más de la mitad de las explotaciones de ovino de carne no llegaron a vender 0,9 corderos por oveja.


Estacionalidad productiva
Ya de por sí las ovejas son poco productivas y estacionales reproductivamente, por lo que tener corderos a final de año, cuando la tendencia natural de las ovejas es parir en primavera, nos da una idea del reto al que nos enfrentamos. Análisis sobre el interés y la rentabilidad de la desestacionalización mostraban en Aragón cómo las explotaciones más productivas eran a la vez las que más corderos vendían en el segundo semestre y mejores ingresos brutos mostraban, entre 18,78 y 25,03 e de ingresos por oveja por encima de las de peores resultados; de forma resumida las explotaciones que venden más porcentaje de corderos en el segundo semestre ingresan entre 15 y 21 e por oveja más que las explotaciones más estacionales (Pardos y col., 2004).

Análisis realizados en Grupo Pastores muestran resultados muy similares, se ve claramente cómo las explotaciones más productivas consiguen vender más corderos en el segundo semestre y obtienen mejor precio medio de ternasco y mejores ingresos. Estos datos cumplen un patrón que se repite de forma incluso más aguda en otras cooperativas comercializadoras en España (Casas y col., 2009).


El ovino de carne necesita una visión más empresarial para mejorar su viabilidad.


Las diferencias en productividad se justifican, sobre todo, por varios factores:

- La gran cantidad de animales improductivos que hay en las explotaciones: la falta de desviejes, la no eliminación de animales improductivos y reposiciones desequilibradas con un retraso importante en la edad al primer parto (Jurado y col., 1999; Edad media al primer parto en Raza Rasa Aragonesa - VII Catálogo de la UPRA —Grupo Pastores—: 18 meses).

- La falta de programas reproductivos adecuados, con una ordenación de las cubriciones-partos exhaustiva y concreta.

- La importante dependencia de la oferta de pastos a disposición del rebaño en el momento de la cubrición.

La falta de un plan de alimentación concreto para este momento tan importante.

- La ausencia de manejos específicos dirigidos para mejorar las cubriciones, tales como: suplementos y complementos al pastoreo, efecto macho, número de machos adultos disponibles por oveja a cubrir, flusing alimenticio, destetes precoces, utilización adecuada de tratamientos hormonales, etc.

Con este problema, en primavera nos movemos con manejos tradicionales en fertilidades del 30-50% o menos y es de vital importancia conseguir mejorar estos datos para disminuir la dependencia de las ayudas directas o indirectas percibidas.

Para nosotros la ordenación reproductiva y el correcto manejo de los tratamientos reproductivos es vital para la viabilidad. Desde Grupo Pastores entendemos el manejo reproductivo como una gestión integral de todos los factores que pueden garantizar el éxito de estas cubriciones tan importantes: los carneros, la alimentación, la sanidad y los tratamientos hormonales.

No es sencillo implantar en las explotaciones un programa de desestacionalización, pero con grandes esfuerzos y análisis de los resultados año tras año conseguimos mejorar. En el año 2009 realizamos controles exhaustivos de unas 70 parideras con diferentes tratamientos y pudimos constatar cómo controlando el manejo reproductivo y el uso de tratamientos hormonales mejorábamos de media un 15 % la fertilidad y vendíamos 25 ternascos más de media cada 100 ovejas productivas que las explotaciones que no seguían las recomendaciones. Esto supuso casi 30 e de ingresos brutos en estas parideras por ovejas tratadas hormonalmente en primavera.

Apoyar nuestras recomendaciones en análisis que demuestren la rentabilidad de los manejos es para nosotros una garantía de continuidad en nuestro esfuerzo. En 2008, un año muy complicado en reproducción por la acuciante sequía que se sufrió en ganado extensivo en todo el valle del Ebro, desde mayo del 2007 a mayo del 2008 realizamos un análisis similar comparando los resultados de explotaciones en función del uso de tratamientos hormonales, que nos mostró lo importante que son los partos de otoño para garantizar los ingresos (tabla 2).


Las explotaciones que realizaron algún tipo de tratamiento hormonal en 2008 muestran diferencias claras respecto a los grupos que no hacen tratamiento y presentan mejores precios medios y niveles productivos más altos. Los ingresos brutos en 2008 por oveja muestran diferencias considerables entre explotaciones que aplicaron algún tratamiento hormonal y las que no lo realizaron, alcanzando unas diferencias medias en ingresos brutos de 17,9 e por oveja y año en 2007 y 16,03 e por oveja y año en 2008 (Bru y col., SEOC 2009 Barbastro —Huesca—). Aunque la diferencia de ingresos se exprese en e por oveja presente en la explotación, el porcentaje medio de animales tratados hormonalmente en las explotaciones fue de 29,3% en 2007 y 30,1% en 2008, lo que nos da una idea de la repercusión económica de las cubriciones en primavera y de los partos y los corderos en verano-otoño.

No encontramos grandes diferencias entre los grupos que realizan algún tratamiento hormonal, aunque las explotaciones que combinan tratamientos son las que mejor resultado obtuvieron.

Conclusiones
Para la viabilidad de las explotaciones de ovino de carne es esencial mejorar la productividad, gestionar muy bien el manejo reproductivo integral y utilizar los tratamientos hormonales de forma adecuada para garantizar una mejora de los resultados reproductivos en primavera.

Bibliografía en poder de los autores.


La aplicación de tratamientos hormonales en primavera (esponjas, implantes o ambos) es una herramienta
de primer orden para mejorar los resultados de las ganaderias.
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