Eugenio Fernández Moya. Director Técnico Ibéricos de Arauzo
De todos es conocida la crisis que está sufriendo el sector porcino y en particular el cerdo ibérico. Para poder seguir adelante en este escenario tan complicado, es necesario ser cada día más competitivo, lo que significa, en el caso del ibérico, mantener o incluso mejorar la calidad diferencial de su carne, mejorando todo lo posible sus parámetros productivos, y en especial su eficiencia alimenticia, debido al factor limitante que supone tener un elevado índice de conversión.
Para conseguir la calidad del ibérico, uno de los factores que influyen es el peso y la edad al sacrificio, ambos mayores que en el caso del cerdo blanco, lo que nos obliga en el caso del macho a la castración para evitar el olor sexual y problemas de comportamiento, y en el caso de la hembra, para evitar su salida a celo (no comen, se montan…) y mejorar su crecimiento reduciendo la desigualdad de los lotes.
Hasta ahora solo había dos alternativas, castrar o no castrar. Hoy tenemos otra alternativa, que es la vacunación frente al olor sexual de los cerdos machos. Por el mecanismo de acción de esta vacuna y por su acción bloqueando el eje hipotálamo-hipófisisgónadas, con una inhibición temporal de la función reproductiva, la consideramos una alternativa viable frente a la castración física no solo de los machos, sino también de las hembras.
Con el objetivo de valorar su eficacia para la inhibición del celo, y por tanto del comportamiento sexual, y reducir la desigualdad de los lotes en el momento del envío a matadero, pusimos en marcha una prueba en la que comparamos cerdas ibéricas enteras con cerdas vacunadas con Improvac. Por otro lado, hicimos otra prueba comparando hembras castradas con hembras vacunadas.
Ambas pruebas las llevamos a cabo en nuestra explotación de la provincia de Salamanca.
Prueba 1
Material y métodos
Se compara un grupo de 83 hembras castradas antes de su entrada en cebadero, con otro de 80 hembras enteras que posteriormente reciben 2 dosis de Improvac (Pfizer Salud Animal) con un intervalo de 8 semanas entre ellas, la primera a las 20 semanas y la segunda a las 28 semanas de vida.
El peso de los animales a la entrada en cebadero fue de 23,5 para las castradas y 22,5 para las vacunadas. La duración de periodo de ceba fue de 196 días y el peso mínimo de los animales a sacrificio de 140 kilos
Resultados
Debido a que las hembras vacunadas tienen una mayor velocidad de crecimiento, han repuesto 1,9 kilos más de carne en el mismo periodo de tiempo, con una mejora en el índice de conversión de 160 gramos (tabla 1), lo que se traduce en un beneficio neto de 5€ por animal, teniendo en cuenta el coste de la vacunación y de la castración física.
| IC | GMD | kg repuestos/animal |
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| Hembras castradas | 3,86 | 0,604 | 118,4 |
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| Hembras vacunadas | 3,70 | 0,614 | 120,3 |
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Tabla 1. Parámetros productivos de hembras castradas
frente a hembras vacunadas.
Prueba 2
Material y métodos
En este caso se compara un lote de 237 hembras enteras, con otro de 239 hembras enteras que posteriormente reciben 2 dosis de Improvac (Pfizer Salud Animal) con un intervalo de 4 semanas entre ellas, la primera a las 18-19 semanas y la segunda a las 22-23 semanas de vida.
El peso de los animales al inicio de la prueba fue de 47 kilos para las enteras y 46 kilos para las vacunadas. La duración de periodo de prueba fue de 120 días y el peso mínimo de los animales a sacrificio de 140 kilos.
Resultados
En este caso, las hembras vacunadas han repuesto 9 kilos más de carne, debido a una mayor ganancia media diaria, con una mejora en el índice de conversión de 147 gramos (tabla 2), lo que se traduce en un beneficio neto de 4,5€ por animal.
| IC | GMD | kg repuestos/animal |
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| Hembras castradas | 4,303 | 0,693 | 83 |
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| Hembras vacunadas | 4,155 | 0,764 | 92 |
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Tabla 2. Parámetros productivos de hembras enteras
frente a hembras vacunadas. En la tabla 3 podemos ver el porcentaje de animales incluidos en cada una de las cargas a matadero, que se han hecho hasta sacar todo el lote. Con estos resultados podemos concluir que la vacunación tiene un efecto positivo sobre la homogeneidad del lote, ya que reduce a la mitad el número de animales que se quedan retrasados. Una de las causas fundamentales de este retraso y desigualdad en el peso de los animales, son los celos que tienen desde el inicio de la pubertad hasta su envío a matadero y que con la vacunación quedan inhibidos.
| 1ª carga | 2ª carga | 3ª carga | 4ª carga | Bajas |
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| Hembras enteras | 7% | 14% | 55% | 22% | 2% |
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| Hembras vacunadas | 13% | 12% | 63% | 10% | 1% |
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Tabla 3. Porcentaje de animales en las cargas a matadero.
Conclusiones |
| La conclusión obtenida tras la realización de estas pruebas es que Improvac es, a día de hoy, una alternativa viable a la castración física de las hembras ibéricas y que resulta más interesante incluso que criarlas enteras, ya que en ambos casos obtenemos una mejora en los parámetros productivos con: 1. Mayor homogeneidad de los lotes y de las cargas a matadero. 2. Un menor índice de conversión 3. Una mejor ganancia media diaria. 4. Más kilos de carne repuestos en el mismo periodo de tiempo. 5. Beneficio económico de 5€ por animal. 6. Respetando la legislación relativa a bienestar animal. |
Artículo original publicado en la revista Cerdo Ibérico nº 26, octubre 2011