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PV ALBEITAR 30/2014    
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Graves deficiencias en los controles oficiales del sacrificio y transformación de la carne fresca de ovino y equino en España

Comunicado de SOCIVESC

Última actualización 24/03/2014@12:03:10 GMT+1
Marco Aurelio Sánchez.

Marco Aurelio Sánchez Moreiro y Guillermo Delgado de las Cuevas, presidente y vicepresidente de la Sociedad Científica de Veterinaria de Salud Pública y Comunitaria (SOCIVESC) respectivamente, firman este comunicado emitido con motivo de la publicación de los resultados de la inspección de la Dirección General de Salud y de los Consumidores de la Comisión Europea de mayo de 2011.

Marco Aurelio Sánchez Moreiro*, Guillermo Delgado de las Cuevas**
*Presidente de la Sociedad Científica de Veterinaria de Salud Pública y Comunitaria (SOCIVESC)
**Vicepresidente de la Sociedad Científica de Veterinaria de Salud Pública y Comunitaria (SOCIVESC)

El pasado mayo de 2011 tuvo lugar una inspección de la Dirección General de Salud y de los Consumidores de la Comisión Europea, llevada a cabo por inspectores de la Oficina Alimentaria y Veterinaria (FVO en sus siglas inglesas), con la finalidad de evaluar los controles oficiales realizados en España en el sacrificio y transformación de la carne fresca de ovino y equino (Informe 2011-6021), publicado en la página de la FVO: http://ec.europa.eu/food/fvo/rep_details_en.cfm?rep_id=2808.

La demoledora conclusión final del informe de esta misión de la FVO señala que existen graves deficiencias en los controles oficiales con fallos significativos en la mayoría de los establecimientos visitados. No es hora de rasgarse las vestiduras, ni de sorprenderse por algo de lo que SOCIVESC ya había avisado en diversos foros. Es necesario analizar cuáles son las causas y buscar las soluciones. Hasta ahora, se ha realizado un plan de acción nacional (Plan Estratégico Nacional de Mataderos), de manera urgente, con el objetivo de ajustarse a los requisitos exigidos por la Comisión, pero aún sin finalizar.

Descoordinación entre las autoridades competentes

La misión constata que no hay una coordinación eficiente entre todas las autoridades competentes involucradas en los controles oficiales, esto es, entre comunidades autónomas, Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. No es cuestión de entrar a discutir las bondades y defectos de nuestro estado autonómico, pero sí parece que no siempre se rema en la misma dirección, por lo que se agotan recursos y energías. Sin duda, la entrada en juego de diferentes intereses, especialmente economicistas o productivistas, legítimos en el ámbito de un ministerio de agricultura que defiende los beneficios de los productores, pero alejados en muchos casos de los que se persiguen desde un punto de vista sanitario, contribuye a desviar la atención sobre los objetivos principales de los controles oficiales: la protección de la salud pública y los intereses de los consumidores. En este sentido, solo si todos los servicios veterinarios oficiales fueran dependientes de un único organismo, integrado en y bajo la responsabilidad directa del Sistema Sanitario Público, de forma similar a como se organizan los Servicios Veterinarios en la propia Comisión Europea y algunos países de nuestro entorno, estos problemas se solventarían. No se trata de que los intereses sean ni siempre ni simplemente contrarios sino que, en ocasiones, son intereses compartimentados, alejados entre sí y alejados de los del ciudadano. Los inspectores de Hacienda de la producción primaria no dependen de Agricultura sino de Hacienda. Los inspectores sanitarios de la producción primaria, por tanto, no deberían depender de Agricultura, menos aún de empresas externas, sino que deben depender de forma directa del sistema sanitario.

Este es el único modelo válido para la Sociedad Científica de Veterinaria de Salud Pública y Comunitaria (SOCIVESC), el único que garantiza al ciudadano un sistema sanitario preventivo, no principalmente asistencial, hecho este que, a pesar de lo preceptuado por nuestra Ley General de Sanidad de 1986, no se ha conseguido plenamente.

Escasez de veterinarios oficiales, falta de poder efectivo y dejadez de las autoridades

En el informe también se menciona la falta de veterinarios oficiales en número suficiente para realizar adecuadamente, de manera eficaz, coherente y con la suficiente calidad los controles oficiales. Este hecho es reiterativo y aparecía ya en varios informes de misiones anteriores, pero no por ello ha sido remediado completamente. La falta de veterinarios oficiales no solo impide realizar todas las tareas encomendadas, sino que repercute directamente en la falta de detección de problemas que, como señala el informe, pueden poner en riesgo la salud de las personas. Unido a esto y para gravar más la situación, los inspectores comunitarios mencionan que los veterinarios oficiales no tienen suficientes competencias legales para imponer medidas.

Pero aún hay más, este informe viene a decir que el desentendimiento de las autoridades competentes sobre el trabajo realizado por los veterinarios oficiales provoca que los controles oficiales no sean verificados adecuadamente, por lo que las tareas realizadas, en no pocas ocasiones, lograban unos resultados insatisfactorios.

Es decir, que por estas cuestiones el resultado es que el Veterinario Oficial de matadero, se encuentra, más o menos, abandonado a su suerte, dependiendo del operador económico que es quien le ha de dotar de material (despacho, luz, teléfonos, etc.), con escasa formación y sin que ésta sea facilitada por la Autoridad Competente. Y es que los veterinarios oficiales de mataderos, son profesionales sanitarios públicos que deben trabajar defendiendo al consumidor dentro de un establecimiento privado, con intereses económicos obvios, y que muchas de las decisiones sanitarias adoptadas implican gastos económicos para el operador comercial. Todo ello contribuye a una falta de motivación y a una cuestionada autoridad, absolutamente imprescindibles para la adecuada realización de su trabajo.

¿Posibles soluciones?

SOCIVESC, además de una nueva estructura única e inequívocamente sanitaria independizada de intereses no sanitarios, propone la creación de veterinarios especialistas en Salud Pública y Comunitaria, dotados de formación suficiente en todas las cuestiones de las que actualmente se adolece.

A pesar de todo, se han propuesto soluciones para remediar la falta de personal, que a nuestro juicio son inadecuadas. Así, algunos propugnan la “sustitución” de veterinarios oficiales por auxiliares oficiales (o pseudo-oficiales), para la realización de las tareas encomendadas, bajo la supervisión de un Veterinario Oficial, que ya no estaría permanentemente en un matadero. Evidentemente, es más económico y en tiempos de crisis parece de gran atractivo, pero se nos antoja que la calidad del trabajo sería menor. Es decir, sería como sustituir a un cirujano por un auxiliar de cirugía mientras el primero sigue la intervención desde un monitor en otro lugar, o poner a los mandos de un avión un auxiliar de vuelo mientras que el piloto controla desde tierra o desde otro avión la evolución de la aeronave. Esto, no solo no soluciona el problema de las carencias en personal especializado, sino que contribuye a ocultarlo, enquistarlo y agravarlo. Y, como la experiencia sobradamente ha demostrado, cuando se anteponen intereses económicos a los intereses de la Salud Pública, finalmente suelen resultar en crisis alimentarias que a la postre son enormemente costosas, primeramente para la salud y después para todos los sectores implicados (recuérdese los casos de la encefalopatía espongiforme bovina, la crisis de las dioxinas, etc), con una pérdida de confianza de los consumidores, que resulta difícil recuperar.

A su vez, la industria propone que sea el propio sector el encargado de realizar sus propios controles, es decir, saquemos al Veterinario Oficial del matadero limitando su actividad a supervisiones esporádicas, ya que acusan al sistema actual de arcaico, poco flexible y que frena la progresión de sus actividades. Esto podría resultar en condiciones ideales, diríamos mejor idílicas, pero crea evidentes conflictos de intereses: ser juez y parte es contraproducente. Así, el informe de la FVO 6021, expone que en el 75% de los mataderos visitados el explotador de la empresa alimentaria no garantizaba el cumplimiento de las normas generales de higiene, con una formación de los trabajadores inadecuada, con posibles repercusiones sobre la seguridad de las carnes frescas. Calificándose en el mismo como prácticas de trabajo extremadamente antihigiénicas en un 50% de los establecimientos visitados y los resultados de los propios controles microbiológicos (los realizados por el operador), en un 25% de los mataderos, eran muy poco fiables y no estaban de acuerdo con las observaciones de los inspectores de la FVO ni con los procedimientos de trabajo seguidos por el establecimiento. Por otra parte, no siempre se facilita de manera adecuada la realización de la inspección post mórtem al Veterinario Oficial. Que una empresa solicite que se sustituya a un inspector de hacienda por sus propios contables, se antoja totalmente absurdo. Y en este sentido, sustituir a un Veterinario Oficial Público, imparcial, transparente, con su trabajo reglado por la normativa, por otro elegido y pagado por la empresa, o por una empresa interpuesta, interesada en mantener la actividad por su propia viabilidad, debiera ser igual de implanteable.

En resumen, SOCIVESC considera imprescindible la presencia del Veterinario Oficial en el matadero, como garantía para la defensa de los intereses de los consumidores y de la Salud Pública, de manera imparcial y objetiva. El propio Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en el tercer punto de las conclusiones oficiales de las “Jornadas de modernización de la inspección de la carne en mataderos” celebradas en noviembre de 2011, dice literalmente: “El papel del Veterinario Oficial es esencial en el matadero para la seguridad alimentaria, sanidad y bienestar animal”. Y sin embargo, no parece que se hayan dado todos los pasos necesarios para reforzar a este profesional.

Tampoco se respeta el bienestar animal en la mitad de los mataderos inspeccionados

Otro punto destacable, por repetido, es que en más de la mitad de los mataderos visitados no eran respetados los requisitos de bienestar animal. Una de las posibles causas apuntadas en el informe era la falta de veterinarios oficiales, por lo que les resulta imposible llevar a cabo todas las tareas oficiales, como es el caso del control de los requisitos del bienestar animal. La plantilla de veterinarios oficiales es claramente insuficiente, se vuelve a concluir. Además, se señalan las deficiencias en la formación de los operarios del matadero en esta cuestión.

Tampoco había suficientes controles en relación con la Información de la cadena alimentaria en las explotaciones, y ponen en duda la fiabilidad de la información de la cadena alimentaria en algunos aspectos, por lo que el control de la granja a la mesa era ineficaz en sus inicios. Esta cuestión merecería un análisis más exhaustivo que debería abordarse por las autoridades competentes, junto con los agentes implicados, en busca de soluciones concretas, porque apunta a problemas en la producción primaria importantes.

Parecería como si las distintas administraciones españolas hubieran dedicado dos décadas a separar los servicios veterinarios oficiales, para luego intentar coordinarlos infructuosamente. Es muy complejo, si no imposible, encajar los intereses diferentes de Agricultura y Sanidad. Podrían dedicarse otras dos décadas a idear otras estructuras, organismos y agencias, únicas o múltiples, pero mientras sigan siendo ajenas al sistema sanitario público, incapaces de ver que es el sistema sanitario público quien debe responsabilizarse de las enfermedades humanas, sin distinción, desde su origen hasta su fin, no se conseguirá modificar sustancialmente la situación puesta de manifiesto por la FVO. Es más, el lema de instituciones de reputado prestigio como la FVE (Federación de Veterinarios Europeos) “del establo a la mesa”, el de la OIE “un mundo , una salud”, o el de la propia profesión y organización colegial veterinaria española “Hygia pecoris, salus populi” (la higiene del ganado - la salud de la población) quedarían en palabras huecas y vacías de contenido.

Propuesta de la SOCIVESC

En definitiva, es necesario:

- mejorar los controles oficiales en varios aspectos, con una formación especializada,

- un número suficiente de veterinarios oficiales, de acuerdo con el tipo de establecimiento y antecedentes observados, es decir, una adecuada gestión del riesgo,

- una supervisión de los controles oficiales que sirva como medio de mejora,

- un apoyo claro al Veterinario Oficial como garante del ciudadano e independiente del operador comercial y

- una apuesta firme por la Salud Pública, con una reestructuración de los servicios veterinarios oficiales, de forma que dependan directamente del Sistema Sanitario Público en todos y cada uno los eslabones de control de la cadena alimentaria desde la producción primaria hasta el consumidor final.

Solo de esta manera podrá garantizarse que en el control oficial primen los criterios sanitarios y que no se supedite el mismo a criterios productivistas, que nuestros productos gozan de las máximas garantías en seguridad y salud, y que el ciudadano está protegido por su sistema sanitario eficazmente.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    1351 | andres - 18/05/2012 @ 07:46:26 (GMT+1)
    Como sigamos asi, en 4 dias retiran a los veterinarios del control oficial de mataderos. La Organizacion Colegial Veterinaria siempre callada.
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