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Hacer sociedad con las redes sociales

Valorización de la profesión veterinaria y detección de posibilidades profesionales

Javier Piñán.
Javier Piñán.

Javier Piñán es veterinario y ha desempeñando tareas en las áreas de ventas, servicio técnico, marketing y gestión, siempre enfocadas al cliente final, en grandes compañías del sector en España. Ahora presenta un nuevo proyecto de utilización de las redes sociales para valorizar la labor veterinaria y detectar nuevos campos de desarrollo profesional.

Es frecuente observar la admiración y simpatía que la sociedad tiene por la “profesión veterinaria”. Frente a la expresión “soy veterinario”, en general, el interlocutor esboza una sonrisa y, con cara de complicidad, te pregunta: “y…. ¿en qué pueblo estás?” o… “¿dónde tienes la clínica?”. En Etología, eso se llama impronta. El alimoche no nace sabiendo que con una piedra puede romper un huevo para alimentarse de su contenido pero, cuando llega el momento, lo hace. Está  grabado el comportamiento, desde las pasadas y para las futuras generaciones.

La sociedad comienza a no tener antepasados que hayan tratado con Veterinarios y, por tanto, aunque permanece la impronta de preguntar “¿en qué pueblo estás?”, la evolución de nuestra profesión es un tanto desconocida, según lo refleja un estudio encargado por la Organización Colegial Veterinaria que se publicó en septiembre de 2007 (figura 1) sin que nada haya cambiado en estos años.

Figura 1

Lo que ha ocurrido hasta ahora

La profesión veterinaria ha estado siempre relacionada con la ganadería, los animales y los mataderos; los animales de compañía han adquirido esa categoría, de compañía, sólo desde hace muy pocos años, pero sí es una actividad que la Sociedad reconoce exclusiva del Veterinario y, por tanto, ha incorporado a su conocimiento: “¿dónde tienes la clínica?”.

El manifiesto descenso del ganado caballar, mular, asnal... como consecuencia de la aparición de la maquinaria agrícola y de la proliferación de los automóviles, acompañada de la mejora de las vías de comunicación que facilitaban el progreso de éstos últimos, provocó una necesidad de “reconversión” de los herreros y de los veterinarios, cada vez con menos censo de explotaciones sobre las que actuar, tanto en el medio rural como en el Ejército.

Muchos de los herreros fueron los pioneros en tener talleres de reparación de vehículos a motor y otros se “acantonaron” en el Ejército haciendo que evolucionara la Caballería (carros de combate, CSR…). Los veterinarios, también tuvieron que reconvertirse: unos salieron del país, otros comenzaron a dedicarse a otras actividades “emergentes”…

En los años 60 surgen iniciativas de producción industrial, con un crecimiento, en España, del empleo de biológicos y terapéuticos y la proliferación de laboratorios españoles: Syva, Ovejero, Bioter, Iven, Sobrino… y la posterior entrada de multinacionales. También se produce un crecimiento de la actividad “alimentación animal”, no sólo la de los molineros locales, sino también de iniciativas colectivas o de multinacionales que entraron en España construyendo y/o comprando: Biona, Purina, Nanta, Cargill... que dieron pie a la entrada de la soja, del mercado de los correctores vitamínico-minerales… de la producción intensiva, en definitiva.

Las industrias farmacéutica y de alimentación animal, a través del asesoramiento técnico a sus clientes, acompañadas de los veterinarios en el ejercicio libre de su profesión o al servicio de cooperativas, han favorecido el progreso de la ganadería del país, también ayudados por las empresas que han ofertado una genética cada vez más rentable a los resultados económicos de las explotaciones ganaderas.

Todas estas actividades han sufrido múltiples reestructuraciones que, después de fusiones, adquisiciones, etc. proporcionan un panorama con muchos menos operadores de los que había.

Las explotaciones ganaderas, a su vez, también han ido evolucionando hacia la “concentración”, habiéndose reducido notablemente su número, el de empresas proveedoras y, por tanto, el número de veterinarios empleados en explotaciones, cooperativas, industrias farmacéuticas y de alimentación animal o genética.

Todos los sectores han tenido su “burbuja” particular y el de la profesión veterinaria no ha sido una excepción, salvada casi exclusivamente por el incremento de puertos de trabajo creados en la “función pública”, sobre todo en las consejerías de Sanidad y Agricultura de las diferentes CC. AA., sin olvidar ministerios, diputaciones o ayuntamientos.

¿En qué punto estamos?

La situación actual, ya prevista hace años (figura 2), es la producida por el incremento de cuatro facultades de Veterinaria a 12, con el enfoque de satisfacer la demanda de los estudiantes, en lugar de anticiparse a qué perfiles profesionales pudiera demandar la sociedad.

Figura 2

La falta de adaptación y divulgación en cuanto a las capacidades de la profesión veterinaria ha sido una circunstancia aprovechada por otras profesiones más generalistas (por ejemplo, es frecuente encontrar biólogos, químicos o farmacéuticos como responsables de calidad de industrias de alimentación) debido a que, en numerosas ocasiones, la sociedad desconocía la capacidad del veterinario para realizar ciertas labores. Incluso ha habido desconocimiento de las universidades las cuales, por ejemplo, en lugar de potenciar la especialidad de Higiene e Inspección de Alimentos, han creado nuevas disciplinas al margen de la profesión veterinaria como Tecnología de los Alimentos.

Estamos, por tanto, en un entorno en que las posibilidades de desarrollo de la profesión veterinaria se han visto muy limitadas en los últimos años, por el propio progreso de nuestro país, que tiene perfectamente resueltas las primeras etapas de la cadena de suministro de alimentos (producción animal, transformación, despiece…), aunque que requiere evolucionar en las siguientes etapas (envase, embalaje…) y, sobre todo, en optimización de calidad y de costes: automatización y mejora de procesos de transformación y logísticos, calidad de productos, adaptación a cualquier demanda respecto a protocolos de calidad: ISO, IFS, BRC, Ghost, Halal, Kösher, DO, IGP… actividades, todas ellas, para las que la profesión veterinaria está perfectamente preparada.

Figura 3

A la vista del análisis realizado por las instituciones que representan a la profesión veterinaria, pasado el tiempo y vista la confirmación de sus previsiones, parece evidente que haciendo lo previsto, se consiguió lo previsto (figuras 1 y 2), sin hacer nada de lo previsto para prevenirlo (figura 3).

Para la profesión veterinaria, sería muy útil crear una línea de comunicación que transmitiera a la sociedad qué es lo que le puede aportar, proporcionando información sobre sus actividades y las que puede realizar, por sus conocimientos, e influir en las estructuras institucionales para ser tenidos en cuenta en las cuestiones que afectan a su futuro.

Las redes sociales para comunicar a la sociedad lo que podemos hacer los veterinarios

La dificultad en “llegar” a la sociedad no se debe a las limitaciones económicas que podía suponer la divulgación a través de prensa, TV o radio, por ejemplo. Hoy las dificultades radican exclusivamente en encontrar “motores de voluntad” que, de forma coordinada, emitan sus discursos en el ámbito de reuniones institucionales, poniendo en valor las actuaciones del profesional veterinario, quien opera en diversas disciplinas (no sólo la sanitaria).

Es muy importante el uso de las redes sociales como canal de comunicación con la sociedad y, lo que es más importante, como forma de comunicación y cohesión internas de la profesión.

Las redes sociales son herramientas al servicio  del plan de comunicación y, éste, una pequeña parte del plan estratégico que, como norma general, nace de un proceso de reflexión que lleva a cabo el colectivo interesado, involucrando al mayor número de personas posible.

El resultado final de ese proceso de reflexión debe definir, de forma consensuada:

  • cuáles son los retos estratégicos de la profesión veterinaria,
  • sus objetivos,
  • las acciones que se llevarán a cabo para alcanzarlos,
  • quién los va a llevar a cabo,
  • cuándo,
  • con qué presupuesto y
  • cómo/quién lo financiará.

Dando por sentada la voluntad de colaborar en la construcción del discurso de los profesionales veterinarios y la voluntad de la estructura colegial veterinaria de proporcionar la mesa de debate en la que colegiados y no colegiados trabajen en construir el futuro de la profesión, sería deseable que el Consejo General de Colegios Veterinarios liderara esta acción, en bien de la celeridad que el proceso requiere.

Se están impartiendo una serie de conferencias que, bajo el título de "Aproximación de la profesión veterinaria a las redes sociales", persiguen:

  1. Explicar la utilidad de las redes sociales a los profesionales.
  2. Identificar las necesidades de formación de nuestro colectivo, que sirva para la "mejora de sus posibilidades de desarrollo profesional y personal".
  3. Realizar la formación adecuada.

Se pretende que los profesionales veterinarios aprendan a manejarse en las redes sociales, en su propio beneficio y, al tiempo, con un plan estratégico definido que debe, al menos, perseguir dos retos: valorizar la profesión veterinaria y facilitar el acceso al mercado laboral de jóvenes y mayores.

Valorización de la profesión veterinaria

Hacer que la Sociedad conozca las diferentes actividades que realizan los profesionales veterinarios a través de los actos públicos de sus instituciones y de las redes sociales:

  • Facebook: como soporte para divulgar a la sociedad las diferentes actividades de los profesionales veterinarios.
  • LinkedIn y Xing: como soportes para establecer grupos profesionales con diferentes contenidos, en abierto y/o en cerrado.
  • Twitter: como vehículo de comunicación inmediato
  • Pinterest: como soporte en el que estructurar la profesión en imágenes.

Facilitar el acceso al mercado laboral de dos colectivos: los jóvenes y los mayores

La coyuntura económica impide que numerosos profesionales puedan acceder a un puesto de trabajo. Realizar actividades de VALORIZACIÓN de la profesión veterinaria provocará un mayor reconocimiento por parte de la sociedad, una mayor demanda de profesionales y una “mayor simpatía” hacia el profesional veterinario.

Detectar las necesidades de profesionales veterinarios en los llamados países emergentes parece una labor necesaria, teniendo en cuenta que deberán desarrollarse, como nosotros lo hemos hecho durante los últimos años. Disponemos de profesionales con la experiencia necesaria: producción animal, fabricación, redes comerciales de suministro de piensos compuestos, correctores, industria farmacéutica, industrias cárnicas (cadena de suministro, procesos, control de calidad, implantación de certificaciones). En definitiva, multitud de perfiles profesionales que seguro son necesarios en esos países, pero hay que detectar y actuar en consecuencia.

Animo a quien quiera embarcarse en "dar cariño" a este proyecto. Iré contando cómo van las cosas...

Para contactar conmigo y establecer posibles áreas de colaboración:

Javier Piñán
javierpinan@gmail.com - www.parainnovarnos.blogspot.com - @javierpi

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