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Ingestión de hierba y producción de leche en pastoreo

 (Foto: Quadell - CC License)
(Foto: Quadell - CC License)

Factores como la carga ganadera, la oferta de pasto y la disponibilidad diaria de hierba influyen en la producción de leche en los sistemas de pastoreo con ganado vacuno.

Ana Isabel Roca Fernández y Antonio González Rodríguez
Departamento de Producción Animal
Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (A Coruña)
Imagen cedida por los autores

El desafío de los sistemas basados en pastoreo consiste en lograr altas ingestiones de hierba, para cubrir, en la medida de lo posible el potencial productivo del animal. Las características del pasto afectan a la actividad fotosintética y dinámica del rebrote, por lo que el sistema de manejo también tiene un gran impacto en el consumo de forraje, su valor nutritivo, la eficiencia de pastoreo y en la optimización de la respuesta animal. Factores tales como la carga ganadera, la oferta de pasto y la disponibilidad diaria de hierba influyen sobre la producción de leche en los sistemas de pastoreo con ganado vacuno.

La ingestión de pasto condiciona la producción de leche

La producción de forraje de una pradera representa el balance entre la tasa de crecimiento y la de pérdida de tejido vegetal por senescencia o descomposición y se denomina pasto neto (Bircham y Hodgson, 1983). Para optimizar una producción de hierba de calidad conviene controlar los factores que influyen en el crecimiento de las especies forrajeras como la frecuencia e intensidad de pastoreo (ya que el animal produce leche cuando consume el pasto neto, que ha crecido durante los últimos 20-30 días, y no tanto con el pasto en oferta que puede provenir de rotaciones anteriores con baja calidad). El manejo de la pradera es el conjunto de toma de decisiones que el ganadero ha de realizar en función del conocimiento de la interacción entre pasto y animal para conseguir un aprovechamiento eficiente del máximo potencial productivo del pasto paralelamente a una oferta al animal de forraje de alta calidad. El objetivo del manejo es obtener altas ingestiones por animal, con una oferta de pasto y disponibilidad diaria de hierba acorde a sus necesidades energéticas, lo que proporciona alta calidad del forraje ingerido y en el rebrote de las sucesivas rotaciones. Factores como la carga ganadera, la presión de pastoreo, la hierba en oferta, la disponibilidad diaria de hierba y la estructura y composición morfológica del pasto, condicionan la oferta y disponibilidad diaria del pasto para el animal y dictan estas decisiones de manejo en pastoreo (Hodgson, 1986), y afectan a la ingestión de pasto y a la producción de leche.

La influencia de la carga ganadera

El establecimiento de una carga ganadera adecuada es el punto más crítico para lograr una alta utilización de la hierba, manteniendo un pasto de calidad y cubriendo la mayor parte de las necesidades durante toda la lactación del animal (O’Donovan et al., 2004). La carga ganadera determina la intensidad de la defoliación y el tiempo de reposo de las parcelas y, por ello, la evolución de la composición botánica del pasto. La calidad del pasto varía al avanzar la estación de pastoreo. Tras cada intervalo de defoliación se observan cambios en la estructura del pasto que determinan la composición morfológica. Es un gran reto para estos sistemas el alcanzar niveles óptimos de oferta y disponibilidad diaria de hierba que resulten eficientes para lograr una alta ingestión de nutrientes de calidad y que ello repercuta en una producción de leche que sea rentable. La capacidad de selección del animal afectará a estas relaciones ya que cuanto menor sea la intensidad de pastoreo, mayor será la capacidad de selección del pasto por parte del animal. Se trata de mantener un adecuado número de animales por unidad de superficie productiva, presión de pastoreo, durante el periodo de crecimiento del pasto para lograr una alta ingestión de nutrientes. Al mismo tiempo, esta ingestión está condicionada por la estructura del pasto, definida como la proporción de hojas, tallos y material senescente presente en el pasto, que determina la calidad y digestibilidad de la hierba para producir leche en pastoreo (Stakelum y Dillon, 2007).

En un ensayo realizado en el Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM), se dispuso de 72 vacas lecheras Holstein-Friesian en dos estados de lactación, partos de primavera (P, n=44) de mayor producción de leche que las de otoño (O, n=28). Se aplicaron dos cargas ganaderas (SR), baja (B, n=36) y alta (A, n=36), distribuyendo aleatoriamente los animales en cuatro grupos de pastoreo (BP, BO, AP y AO) en un diseño factorial 2×2. Los grupos pastaron áreas independientes de raigrás inglés y trébol blanco en el CIAM de marzo a agosto. En cada rotación se determinó la producción de hierba, la calidad del pasto y la ingestión de forraje, así como la producción de leche y su composición. La carga ganadera media del rebaño en alta (A) y baja (B) carga durante el ensayo fue de 4,8 y 3,9 vacas/ha. La alta carga (A) tuvo cinco rotaciones, con más días de pastoreo (+ 13 días), menores alturas de la hierba pre y pospastoreo (14,3 y 5,3 cm, respectivamente) y una mayor utilización del pasto (81,7 %) que la carga baja (B), con cuatro rotaciones. Los animales de la carga alta (A) tuvieron una disponibilidad diaria de hierba (DHA) y una ingestión (PDMI) por vaca más baja (p<0,05), 13,4 kg MS/vaca/día, que fue compensada con una mayor calidad del pasto (p<0,05), al tener más proteína bruta (PB: 149,1 g/kg MS), carbohidratos solubles en agua (CSA: 166,7 g/kg MS) y digestibilidad in vitro de la materia orgánica (DIVOM: 746,8 g/kg MS) y menores contenidos de fibras ácido (FAD: 283,5 g/kg MS) y neutro (FND: 508,6 g/kg MS) detergente. Esta compensación no penalizó la producción y la calidad de la leche en ambos grupos de lactación (partos de primavera y otoño) dado que a pesar de la menor ingestión de pasto se pudieron satisfacer las necesidades nutritivas de las vacas en la época del pastoreo (figura 1).

Figura 1. (A) Ingestión de pasto, (B) producción de leche, (C) contenido de proteína en la leche y (D) contenido de proteína en el pasto en respuesta a dos cargas ganaderas. La alta carga ganadera mejora la calidad del pasto y de la leche con niveles de ingestión de hierba y de producción de leche similares.

En el transcurso del pastoreo, de la rotación 1 a la 5, se observó un descenso (p<0,05) en la calidad del pasto, al disminuir el contenido en hojas y aumentar el pasto senescente, con un efecto menor en la alta (A) carga que en la baja (B). El pasto de los grupos con alta carga (A) presentó un 18,4% de materia seca para un nivel de producción de leche de 24,8 kg/vaca/día con 28,9 g/kg de proteína y 36,9 g/kg de grasa en las vacas de partos de primavera, y estos contenidos fueron superiores (+0,9 y +1,0 g/kg MS) a los de los grupos de la baja carga (B). Se recomienda el incremento de la carga ganadera en estas condiciones de pastoreo, si se cuida el manejo del pasto a través del efecto beneficioso sobre la calidad de la hierba en la época de pastoreo, cuando se es capaz de controlar una alta ingestión de pasto de calidad con la que se logra mantener un alto rendimiento productivo de las vacas (Roca-Fernández et al., 2012).

La oferta y disponibilidad del pasto también influyen

Además de la cantidad y calidad de la hierba es importante también tener en cuenta la forma (densidad y estructura) y el tiempo en el que se oferta el pasto al animal, dado que ambos condicionan la capacidad de ingestión de pasto (tamaño y número de bocados) y repercuten en la producción de leche. Conviene tener presente que “ingestión es equivalente a producción de leche cuando se gestiona de forma adecuada el pasto disponible en la explotación”. La cantidad de pasto ingerido normalmente es directamente proporcional a la disponibilidad diaria de hierba e inversamente proporcional al porcentaje de utilización por el animal (Delagarde et al., 2001). Por ello un factor determinante es la defoliación, definida como la frecuencia, intensidad, uniformidad y estado de desarrollo de la planta, que puede ser frecuente e intensa lo que disminuye la producción de leche y mejora la calidad del pasto (Reid, 1986), mientras que siendo menos frecuente produce más pasto, pero de menor calidad (Binnie y Harrington, 1972). Este tipo de pastoreo laxo reduce el contenido de hojas de la pradera con relación al severo. También una defoliación temprana, a inicios de la primavera, mejora la calidad del pasto (con mayor contenido de proteína) aun reduciendo la oferta en las sucesivas rotaciones (O’Donovan et al., 2004). La fecha de inicio y el número diario de horas de pastoreo en primavera son también factores determinantes de la producción de leche (O’Donovan et al., 2004), además de la carga ganadera y el nivel de complementación utilizado.

En un ensayo realizado en Moorepark (Fermoy, Co. Cork, Sur de Irlanda), con sesenta y cuatro vacas lecheras Holstein-Friesian de partos de primavera distribuidas aleatoriamente en cuatro tratamientos (n=16) de pastoreo se estudiaron: dos grupos de vacas con dos ofertas de pasto (HM): baja (L) y alta (H), 1.600 y 2.400 kg MS/ha, ambos con dos disponibilidades diarias de hierba (DHA): baja (L) y alta (H), 15 y 20 kg MS/vaca/día, en un diseño factorial 2x2 (figura 2). Los cuatro grupos (LL, LH, HL y HH) pastaron rotacionalmente praderas de raigrás inglés.

Se determinó la estructura del pasto, la ingestión de pasto (PDMI) y, la producción y composición de la leche en los cuatro grupos. Los rebaños con baja oferta (L) tuvieron 9,5 rotaciones de 22 días y los de alta oferta (H) tuvieron 6,5 rotaciones de 32 días. La baja oferta (grupos LL y LH) tuvieron menor (p<0,001) contenido de tallos y material senescente (a >4,0 cm) que los de alta oferta (grupos HL y HH). En cuanto a la disponibilidad diaria de hierba, los grupos de baja (LL y HL) presentaron una mayor (p<0,001) utilización del pasto (97,7 y 98,3 %, respectivamente) que los de alta (LH y HH) (91,3 y 88,4 %, respectivamente), que tuvieron mayor (p<0,001) producción y contenido de sólidos en leche por hectárea que los de baja disponibilidad (16.212 y 1.213 kg/vaca/ha). La ingestión de pasto fue mayor con alta DHA (16,1 kg MS/vaca/día) que con baja DHA (14,4 kg MS/vaca/día). Este experimento refleja la importancia de la estructura morfológica del pasto, que podemos modificar a través de la oferta de pasto por hectárea (HM) y de la disponibilidad diaria de hierba por animal (DHA) en pastoreo y controlar su rendimiento productivo (figura 2). Con una alta DHA (H, 20 kg MS/vaca/día) por animal, combinado con una baja HM por hectárea (L, 1.600 kg MS/ha) en el tratamiento LH, conseguimos una mayor (p<0,001) producción de leche por vaca (20,1 kg/vaca/día) y por hectárea (16.983 kg/vaca/ha) con mayor contenido de sólidos en leche por hectárea (1.268 kg/vaca/ha) que los demás tratamientos. La alta disponibilidad diaria de hierba por animal combinada con la baja oferta de pasto por superficie, presenta una mayor utilización del pasto (98,3 %), lo que provoca un incremento de su calidad, con menor (p<0,001) contenido de tallos y material senescente (226 y 166 kg MS/ha, respectivamente) que la alta oferta (388 y 303 kg MS/ha, respectivamente). Este tipo de manejo del pasto, resulta clave en los sistemas de producción de leche en pastoreo al mejorar la calidad del pasto ingerido y aumentar el rendimiento productivo del ganado vacuno lechero (Roca-Fernández et al., 2011).

Conclusiones

Aumentando la carga ganadera o modificando la estructura del pasto, combinando la oferta de pasto prepastoreo y la disponibilidad diaria de hierba por animal, se puede lograr el deseado equilibrio entre el forraje producido en la explotación y las necesidades nutritivas del rebaño.

Con estas prácticas se obtiene al mismo tiempo una alta utilización del pasto, con menores residuos pospastoreo y se mantiene una calidad del pasto en oferta elevada en las sucesivas rotaciones de pastoreo. El desafío está en conjugar alta carga ganadera y alta disponibilidad diaria de hierba, cuidando las condiciones de manejo del pasto, para que la alimentación en pastoreo aporte nutrientes con un elevado contenido de proteína bruta, carbohidratos solubles en agua y digestibilidad de la hierba, con menores niveles de fibras (ácido y neutro detergente) y de materia seca, como sucedió en nuestros ensayos, y al final producir una leche de alta calidad, sin llegar a penalizar la producción de leche por vaca.

El manejo del pasto, además de mantener una alta calidad de la hierba, precisa de una alta ingestión por animal que cubra las necesidades de la vaca en cada momento de la lactación. El manejo del pasto ha de tener también en cuenta las etapas críticas durante el pastoreo (normalmente en el pico de lactación o en momentos de déficit energético del animal) y las épocas en las que no hay pasto disponible en la explotación, en el invierno y a veces en el verano, en las que se debe recurrir a la complementación, que en principio puede ser suficiente con otros forrajes o ensilado de hierba o maíz, y si es preciso se debe usar el concentrado para mantener siempre a los animales dentro de los niveles de producción deseados.

Bibliografía

Binnie R.C., Harrington F.J. (1972). The effect of cutting height and cutting frequency on the productivity of an Italian ryegrass sward. J. Br. Grassl. Soc. 27, 177-182.
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Delagarde R., Prache S., D’Hour P., Petit M. (2001). Ingestion de l’herbe par les ruminants au pâturage. Fourrages 166, 189-212.
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Journet M., Demarquilly C. (1979). Grazing. In: Feeding strategy for the high yielding cow. Broster W.H., Swan H. (Eds.). Canada Publishing Co., St. Albans. Canada. pp. 295-321.
O’Donovan M., Delaby L., Peyraud J.L. (2004). Effect of time of initial grazing date and subsequent stocking rate on pasture production and dairy cow performance. Anim. Res. 53, 489-502.
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Roca-Fernández A.I., O’Donovan M., Curran J., González-Rodríguez A. (2011). Effect of pre-grazing herbage mass and daily herbage allowance on perennial ryegrass swards structure, pasture dry matter intake and milk performance of Holstein-Friesian dairy cows. Span J. Agric. Res. 9(1), 86-99.
Roca-Fernández A.I., González-Rodríguez A. Vázquez-Yáñez O.P. (2012). Effect of pasture allowance and cows’ lactation stage on perennial ryegrass sward quality, pasture dry matter intake and milk performance of Holstein-Friesian cows. Span J. Agric. Res. 10(2), 393-408.
Stakelum G., Dillon P. (2007). The effect of grazing pressure in spring/early summer in rotationally grazed pastures on subsequent sward characteristics. Ir. J. Agr. Food Res. 46, 15-28.

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