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Manejo de la gestación de cerdas alojadas en grupo

Es deseable establecer grupos dinámicos, aunque sean los más difíciles de dirigir.

La principal característica del alojamiento de cerdas gestantes en grupo es que el manejo se realiza colectivamente, no de forma individual. Gran parte del éxito de este manejo va a depender de cómo, cuándo y con qué animales formemos los grupos y del sistema de alimentación elegido.

Elena Caballer
Think in pig
Imágenes cedidas por Luis Sanjoaquín

Desde su aplicación total para el cumplimiento por parte de todas las instalaciones de ganado porcino (1 de enero de 2013) hasta hoy, han transcurrido aproximadamente tres años del Real Decreto 1135/2002. Actualmente, se puede decir que la evolución ha sido muy importante, tanto en el manejo como en las instalaciones y materiales para el alojamiento de las reproductoras en grupos. En este artículo se hará una síntesis sobre el manejo de la gestación en grupo según la normativa tras unos años de su puesta en marcha.

La principal característica del sistema de alojamiento en grupo es el paso del cuidado individualizado de cada animal, a una gestión de la colectividad. El objetivo es el ejercicio de la cerda y el desarrollo de pautas de comportamiento social con sus congéneres.

Estas instalaciones se basan en un área de superficie mínima para primerizas de 1,64 m2 con 0,95 m2 de área de suelo sólido para tumbarse; y para las cerdas adultas de 2,25 m2 con 1,3 m2 de área sólida. En grupos de menos de seis animales esta superficie se incrementa un 10 % y en los de más de 40 animales se reduce un 10 %. Se debe disponer de parques con áreas definidas de alimentación, deyecciones y descanso. Se mantiene una distancia de huida por cerda de 2 m para evitar estereotipias, interacciones negativas o la intersección de flujos de animales en los parques. Además, es interesante incluir algún dispositivo de inmovilización y de identificación de los animales.

Un aspecto importante a tener en cuenta es el fuerte carácter jerárquico de la especie porcina. Cuando se forma un grupo se incluyen en él cerdas que en ciclos anteriores establecieron una jerarquía con sus compañeras y cerdas que nunca antes se habían agrupado; además de animales con diferentes condiciones corporales y nutricionales. En general, las agresiones físicas se observan principalmente durante las primeras 24 horas tras la reagrupación de animales. Uno de los principales beneficios de la gestación en grupo es la habilidad de la cerda para manejar su propio confort.

Los grupos deben formarse a partir de la cuarta semana de gestación, ya que según la normativa las cerdas no pueden estar alojadas en jaulas a partir de los 28 días poscubrición. En esta fase de la gestación ya se ha producido la implantación de los embriones pero aún no ha empezado la fase de osificación, por lo que es un momento delicado para la viabilidad de los embriones. La gestación es muy importante para el éxito de la siguiente cubrición ya que afecta a la fertilidad, la prolificidad, el posterior comportamiento alimentario en la sala de partos y la producción de leche. Problemas de estrés o de no adaptación al grupo pueden generar reabsorciones embrionarias que ocasionan un descenso de la prolificidad e, incluso, retorno a celo.

Una alternativa para evitar estos problemas de posibles reabsorciones embrionarias es formar los grupos nada más realizarse la cubrición. En este tipo de grupos, el estrés de la madre no afecta al embrión ya que los problemas sociales se producen antes de la implantación de los embriones (en torno al día 15). La realidad de este manejo es que se reagrupan cerdas inseminadas de las que no se tiene la certeza de que estén preñadas, por lo que se pueden observar repeticiones a los 21 días en estos grupos.

Tipos de grupos

Los grupos deben ser lo más estables posibles. Es importante definir el peso, la edad y el ciclo productivo del grupo. Se ha demostrado que este tipo de alojamiento favorece la inmunización de ciertas patologías mientras que ayuda a la diseminación de otras.

  • Grupo estático: es el grupo que permanece inalterado desde su formación. Las mismas cerdas que lo componen serán las que se lleven a partos. Puede apartarse algún individuo por problemas de adaptación o aborto.
  • Grupo dinámico: en el grupo se combinan cerdas gestantes en diferentes etapas de gestación, con flujo regular.
  • Grupo mixto: está formado por nulíparas y multíparas.
  • Grupo simple: este grupo está formado únicamente por cerdas nulíparas o por cerdas multíparas. Aquí se reducen los problemas jerárquicos y se permite establecer programas de alimentación personalizada.

Lo deseable es establecer grupos dinámicos, aunque son los más difíciles de dirigir. Si se realizan bien resultan mejores que los grupos estáticos y, además, se pueden hacer subgrupos según el tamaño de las cerdas. Para introducir primerizas en un grupo dinámico se aconseja que hayan alcanzado los 130 kg de peso. En los grupos mixtos se observa una disminución del espesor de grasa dorsal (EGD) en las nulíparas, lo que sugiere que la competencia por el alimento se convierte en todo un reto para estas cerdas. El manejo de las nulíparas por separado es una práctica común y los resultados de estudios ponen de manifiesto que agrupar cerdas de primer y segundo parto puede ser beneficioso. La mayoría de las agresiones en nulíparas está relacionada en gran parte por su aptitud social y el manejo de estas cerdas para mejorar su sociabilidad es una reflexión que podría implementarse. Las cerdas agresivas que comprometan la interacción natural del resto se apartarán a otra zona. La premisa es que se debe atender a la cerda menos dominante del grupo.

Aunque en esta fase el diagnóstico de gestación ya está hecho, puede haber pérdidas embrionarias tras el agrupamiento; para minimizar los días improductivos en estos casos es importante un buen contacto con el macho (olfativo, auditivo y visual) para detectar de forma rápida los celos después de la pérdida. La mejor manera para realizar este manejo es introducir un verraco vasectomizado en los parques una vez al día; si se hace a través del pasillo se realizará dos veces al día para asegurarse de que hay contacto entre las cerdas y el macho, evitando puertas sólidas en los parques que dificulten la percepción del verraco por las cerdas. Además, de esta forma también se estimulará la producción de progesterona en las gestantes.

Después de decidir cuándo se va a agrupar a las cerdas, hay que elegir cuál será el momento más favorable del día y la mejor forma de hacerlo. Por la tarde-noche, de una a tres horas después de la ingestión del pienso, las cerdas están más tranquilas y menos excitadas. También se puede realizar a las dos o tres horas después de la comida de por la mañana, lo que facilita la vigilancia de su comportamiento tras la reagrupación durante la jornada laboral. Una estrategia eficaz para evitar conflictos es introducir a las cerdas después de meter a un verraco grande, ya que el interés de las cerdas por el macho reduce las interacciones entre ellas.

Resultados de estudios sobre el efecto del momento en el que se agrupan las cerdas gestantes sugieren que su mezcla durante la primera o segunda semana de gestación puede resultar en una reducción en los índices de concepción y parto frente al alojamiento individual, mientras que el agrupamiento tras el día 35 de gestación no reduce las tasas de concepción o parto en comparación con las cerdas alojadas de forma individual.

Tamaño del grupo

El tamaño del grupo va a depender mucho del sistema de alimentación elegido y de la organización productiva de la granja. Se tendrán en cuenta dos aspectos:

  • Número de parto: es conveniente agrupar a las cerdas en el mismo estado de gestación y, si es posible, crear subgrupos en función del número de partos.
  • Tamaño corporal: no es conveniente mezclar cerdas muy grandes con cerdas muy pequeñas, por lo que tampoco es apropiado hacer grupos mixtos de cerdas jóvenes y de más edad.

El objetivo que se debe buscar es una condición corporal adecuada para soportar las siguientes fases del ciclo productivo. Es importante agrupar cerdas de acuerdo con las mediciones del espesor de grasa dorsal desde el punto P2.

Elección del sistema de alimentación

La elección del sistema va a influir en el diseño de las instalaciones, manejo, tamaño y organización de los grupos. Esta elección es un punto crítico para una correcta condición corporal del censo. Antes deben tenerse en cuenta varias consideraciones:

  • Manejo en grupos estáticos o dinámicos.
  • Nave nueva o adaptación de nave existente.
  • Facilidad de manejo de los animales.
  • Dimensión de la granja.
  • Suelo
  • Tamaño de grupo.
  • Densidad de animales.
  • Personal.
  • Coste.

Lo interesante es un sistema que no desperdicie pienso, que no provoque desigualdades entre las cerdas y, sobre todo, que minimice la competencia y las agresiones en el momento de acceder a la comida. En ocasiones, hasta un 10 % de animales son incapaces de adaptarse a sistemas de alojamiento en grupo debido a la competencia por el alimento.

La implantación de los nuevos sistemas de alimentación precisan un periodo de entrenamiento del animal de unos 5-7 días, especialmente en el caso de los mecanismos electrónicos, por lo que el personal debe estar especializado, se debe considerar la posibilidad de un mayor consumo de pienso en relación a la plaza fija y controlar la heterogeneidad de la condición corporal según el sistema de alimentación elegido. También hay que tener presente la incidencia de lesiones consecuencia del comportamiento, problemas locomotores y abortos no detectados a tiempo.

Las nulíparas necesitan entrenamiento, adaptación y dietas especiales.

Sistemas de alimentación de cerdas gestantes en grupo

Los sistemas de alimentación de cerdas alojadas en grupo durante la gestación más comúnmente implantados en España son:

  • Semibox con dosificador individual.
  • Box completo con dosificador individual.
  • Alimentación en suelo.
  • Sistemas de caída lenta.
  • Tolva electrónica.
  • Jaula de libre acceso.
  • Alimentador electrónico de cerdas.

Bibliografía

Sanjoaquín, L. Manejo de la cerda hiperprolífica. Editorial Servet. 2014.
Guía de buenas prácticas para el manejo de cerdas gestantes en grupos y para la protección de los cerdos destinados a cría y engorde. Anprogapor. Madrid 2012.
Forcada, F., Babot, D., Vidal, A., Buxadé, C. Ganado porcino. Diseño de alojamientos e instalaciones. Editorial Servet.
Palomo Yagüe, A. Bienestar animal porcino: gestación en grupos. http://www.colvema.org/PDF/Cerdos.pdf
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Vieira Tucci, T. Mejorar la percepción del verraco por parte de las cerdas. https://www.3tres3.com/trucos/mejorando-la-estimulación-de-la-cerda_35898/
Gadd, J. Producción Porcina, John Gadd descubre lo que los libros de texto no cuentan. Editorial Servet.

Gadd, J. Guía John Gadd de soluciones en producción porcina. Editorial Servet.

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