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PV ALBEITAR 51/2014    

Principios del comportamiento individual de los caprinos

En este trabajo se mencionan aquellos componentes sensoriales básicos que ponen en contacto al animal con su ambiente, además de los comportamientos que integran la conducta individual de los caprinos. El estudio de la conducta del ganado caprino ayuda a hacer más eficiente el manejo, brindando mayor bienestar a los animales y repercutiendo positivamente en las ganancias económicas.

Dr. Genaro Miranda-de la Lama
Departamento de Producción Animal y Tecnología de los Alimentos Universidad de Zaragoza, España.
genaro@unizar.es

Durante siglos la cabra doméstica ha sido un factor importante en el desarrollo agropecuario y alimentario del hombre, contribuyendo con productos y subproductos, que no solamente enriquecieron la dieta de los pueblos, sino que se adhirieron a un mosaico de métodos, técnicas y costumbres que contribuyeron al desarrollo social, económico, cultural y científico de los pueblos humanos. Se sabe que los primeros ejemplares de cabras salvajes, fueron retenidos por el hombre en la región de Jericó e Irán occidental en el año 8000 a.c. Recientes estudios antropozoológicos han demostrado que la familia humana en conjunto contribuyó de manera decisiva a la domesticación de los caprinos. Por ejemplo, los varones los capturaban y manejaban cotidianamente, las mujeres que en el afán de criar a los cabritos capturados los amamantaban con su propio pecho. Los niños recolectaban y cosechaban diferentes tipos de malezas y forrajes que a su vez suministraban a los ejemplares capturados. Con el tiempo la cría de la cabra se popularizó tanto, que fue importada a Europa y Asia Central, cruzando ejemplares domésticos con silvestres de estas regiones, dando origen a la cabra doméstica actual o Capra hircus, que es descendiente de varios miembros del género Capra, como el Bezar (Capra aegagrus) originario de Persia y Asia Menor, del Markhor (Capra falconieri) proveniente de los montes Himalayas y de la cabra montés de los Alpes (Capra ibex).

Este panorama inicial dio origen a las aproximadamente 30 razas caprinas existentes en la actualidad. De acuerdo a la FAO, la población mundial de caprinos alcanzó los 720 millones de animales en el año 2000. Concentrándose el mayor volumen de animales en la India, Bangladesh, Sudan, Pakistán, Afganistán, Irán, Irak y Francia. En Latinoamérica, Brasil y México concentran el 80 % de la producción caprina, sobre todo en lo que a lácteos se refiere.

En el panorama científico, el estudio del comportamiento de los animales domésticos y silvestres es realizada por la etología, ciencia que se basa en el análisis del comportamiento en términos de la magnitud de las respuestas hacia las variables externas como el ambiente, las variables internas como la influencia hormonal o influencias de la madurez como el desarrollo neuro sensorial. Los etólogos han enfocado el estudio del comportamiento a los mecanismos que lo controlan, a su ontogenia o desarrollo en el transcurso de la vida y a su adaptación filogénica o evolutiva. Es decir, responder a las cuatro preguntas iniciales que Konrad Lorenz (premio Nobel de fisiología en 1973), uno de los fundadores de la etología moderna postulara, el ¿cómo?, el ¿cuándo?, el ¿por qué?, y finalmente el ¿para que?, se despliega un comportamiento determinado.

Por lo tanto es de suma importancia entender de manera profunda las bases conductuales del ganado caprino, que nos ayuden a eficientar el manejo de los rebaños de tal manera que brindemos a los animales niveles aceptables de bienestar que repercutan positivamente en las ganancias económicas del productor. La conducta de los caprinos (y de los animales en general), es el resultado de una serie de complejas relaciones que se establecen entre ellos y su medio. El comportamiento, tiene en su origen dos conductas básicas, la conducta innata y la conducta adquirida. La primera está constituida por patrones conductuales instintivos propios de una especie que se heredan completamente, es decir que todos los miembros de una especie determinada la realizan invariablemente de la misma manera. Manifestándose principalmente en conductas de alimentación, reproducción y los mecanismos de alerta, por sólo citar algunos. La segunda, comprende a todos aquellos comportamientos que se adquieren en el transcurso de la vida, a través del aprendizaje, generalmente por medio del ensayo - error (experiencias positivas y negativas) y que pueden variar de un individuo a otro de la misma especie. A continuación se hará mención de aquellos componentes sensoriales básicos que ponen en contacto al animal con su ambiente, además de los comportamientos que integran a la conducta individual de los caprinos.

Órganos de los sentidos

La comunicación del individuo con su entorno está dada inicialmente por los órganos de los sentidos, que desde sus diversas perspectivas ubican a la cabra con su ambiente. De esta manera la ubicación y percepción de calor, frío, alimento, agua, refugio, congéneres, depredadores y un sin fin más de estímulos, ubican y determinan qué tan exitoso es un individuo para enfrentarse y superar diversas situaciones de vida que impone el medio que habita.

Visión

Tienen una visión de tipo monocular que los dota de una visión panorámica, es decir, con un campo visual de más 300°, con amplitud hacia los lados y reducido al frente. Lo que hace, que no puedan tener una visión remota eficaz, esta debilidad se compensa con las estrategias de pastoreo grupal que le permite a los caprinos comunicarse en caso de alerta o emergencia.

Tacto

Los labios de los caprinos son sumamente sensibles al tacto, les permiten discriminar entre tallos herbáceos, leñosos y espinosos, y de cada uno, las diferentes mixturas que le permitan consumirlos, sin lesionarse la cavidad oral. Pueden distinguir mediante el tacto sensaciones astringentes, dolorosas y cambios bruscos de temperatura. Algunos autores sugieren que el movimiento de los labios, es un indicador de diversos estados emocionales tales como angustia, dolor, miedo y alegría. Además es sabido, que las cabras establecen en un principio los espacios individuales y la relación con otras cabras, a través del contacto lateral, frotando sus flancos reiteradamente.

Audición y vocalización

Las cabras poseen una agudeza auditiva bien desarrollada, además de una amplia gama de sonidos que tienen como objetivo comunicarse con otras cabras, de tal manera, que actualmente se han logrado tipificar vocalizaciones para el llamado de las crías, comunicación entre crías, llamado de hembra a macho y viceversa durante el celo, durante la cópula, estados de alerta, solicitud de alimento, miedo, dolor, hacinamiento, entre otras. Durante estados de alerta, es observable la posición erecta de el pabellón auditivo con pequeños movimientos con la intención de detectar el origen del ruido, seguidamente emite una vocalización “pept”, similar a un estornudo que comunica al resto un posible peligro.

Olfación

Es quizá el sentido mejor desarrollado de los caprinos ya que ocupa una función vital en la transferencia de información valiosa entre los individuos como la identificación y reconocimiento de territorios, individuos, grupos, de crías y depredadores. De hecho, el órgano vomeronasal o de Jacobson (VSO), que se ubica en el canal inter incisivo de la mandíbula superior es capaz de identificar diferentes secreciones feromonales de índole sexual liberadas en la orina, esto se logra a través de la obturación del labio superior, acción que es comúnmente conocida como flehemen, lo que les permite saber con precisión la ausencia o presencia del estro en las hembras a los machos y el estado reproductivo del macho a las hembras.

Gusto

Las cabras son capaces de reconocer la relación entre el sabor y la respuesta orgánica positiva, que determina los cambios que se producen en el gusto. Los receptores responden a sabores dulces, salados, ácidos y amargos. Del intercambio de información entre los diversos receptores se elabora una sensación gustativa diferente según las necesidades del animal en ese preciso momento. Esto explica por qué el gusto varía a lo largo de un ciclo de alimentación de un individuo, con un descenso de la palatabilidad para los alimentos recién ingeridos y un aumento para aquellos que equilibran la dieta. Las modificaciones gustativas pueden ser temporales o definitivas, esto dependiendo de la intensidad de la respuesta de los diferentes receptores.

Comportamiento individual

Los individuos reaccionan ante distintas situaciones de vida con un comportamiento individualizado. Este comportamiento está dotado de patrones de conducta bien definidos por la especie y raza, sin embargo existen ciertas conductas relacionadas al carácter o temperamento que tienen una variación individual. Es decir mientras que los patrones de conducta copulatoria no varían en el hato caprino, la forma de relacionarse con sus congéneres y otras especies en diferentes situaciones dependerá esencialmente de las experiencias que ha tenido el individuo en el desarrollo de su vida (ontogenia de la conducta), por lo que la respuesta de cada animal será diferente, a la de sus propios congéneres. Cabe mencionar que el ganado caprino es esencialmente una especie gregaria, es decir, que basa sus estrategias de adaptación y sobrevivencia a una intensa vida social, que a su vez se ve fortalecida con la conducta individual, encaminada a que las cabras puedan adaptarse a vivir en rebaño.

Temperamento

Entendemos por temperamento como el conjunto de hábitos y costumbres expresadas a través de la conducta de un individuo que le caracteriza del resto de sus congéneres. El temperamento tendrá como expresión máxima una serie de conductas recurrentes y constantes en el individuo, tales como caracteres de docilidad o agresividad, curiosidad o desinterés, altruismo o individualismo, cercanía o distancia en relación con sus congéneres, con animales de otra especie y el hombre. Diversos estudios indican que el temperamento está determinado por la edad, la experiencia, el sexo y factores genéticos. Debido a los pocos estudios relacionados a las diferencias o variaciones individuales en el comportamiento de los caprinos, resulta aún un poco difícil cuantificar qué conductas relacionadas al temperamento son heredables en los individuos y en qué proporción. Aunque de manera práctica los productores han acumulado una serie de principios conductuales útiles, aplicados de manera práctica en algunos criterios de selección que han llegado a ser parte de algunos programas de mejoramiento genético, por ejemplo la selección a favor de individuos con buen manejo, dóciles, sociables y con buena aptitud materna, entre otras (de hecho, en un principio la domesticación animal tuvo como prioridad en su selección a la conducta).

Para cada uno de los individuos de un rebaño caprino existe un espacio individual o vital, que es el área donde se encuentra y que necesita para realizar actividades básicas en relación a su mantenimiento y subsistencia. Este espacio depende de su posición social al interior del rebaño, y está caracterizado por ser la distancia mínima que se establece entre el individuo y los demás miembros del grupo. Por ejemplo una cabra dominante tendrá mayor espacio individual (dado por su jerarquía dentro del rebaño), que una cabra joven y las cabras con jerarquías similares mantienen entre ellas un espacio vital más reducido. Otro término etológico importante a considerar, es la distancia o punto de fuga, que es el espacio que guarda o tolera un individuo frente a un animal extraño, dominante o depredador antes de emprender la huida. La huida es para los caprinos el mecanismo de defensa más importante, sin embargo cuando está no es eficaz suelen entrar en estados de pánico caracterizados por temblores o espasmos musculares, vocalizaciones reiteradas y eliminación de pequeñas porciones de excremento. En algunos casos el estrés prolongado puede causar timpanismo temporal. Las cabras domésticas suelen ser muy tolerantes al punto de fuga (en particular las razas lecheras) permitiendo, incluso en el caso del hombre, la aproximación de uno a dos metros, antes de iniciar la huida. Tienen la tendencia de moverse en la dirección opuesta a la del manejador, cuando penetra directamente a su distancia de fuga, la estrategia en el manejo reside en que se debe entrar exactamente en la dirección opuesta a la del movimiento que se desea producir. Otro componente del temperamento agresivo o agonista es el índice de pelea o lucha, que es la capacidad que tiene un individuo para competir por recursos tales como espacio, sombra, arbustos, alimento, pareja y posición social, a través de la pelea derivando en un orden social. Por ejemplo en los caprinos, las jerarquías se establecen entre otras cosas, por la actitud de liderazgo, fuerza, destreza y habilidad de pelea del individuo, por lo que al interior del rebaño existe un orden de topeteo, es decir, que una cabra de mayor jerarquía puede topetear a otra de menor estatus, sin provocación alguna, ni temor a una contestación. Diversos estudios señalan que la presencia de cuernos en hembras y machos es un factor morfológico predisponente de conductas reiteradamente agresivas.

Comportamiento ingestivo

El comportamiento alimentario de las cabras al pastoreo se puede definir como la relación entre la sensación de satisfacción producida por la ingestión de la comida y las sensaciones proporcionadas por cada componente de la ración una vez ingerido en el organismo. El ganado caprino se ha caracterizado por su gran capacidad de adaptación al medio en los ecosistemas más desfavorables, esto se debe fundamentalmente a su poca selectividad en el sabor de los alimentos, aunque tienen especial predilección por forrajes y pastos húmedos. Otra de las ventajas adaptativas del ganado caprino es la capacidad de ramoneo que está dada por la capacidad de bipedestación, que consiste en poder incorporarse apoyándose solamente con los miembros posteriores, permitiéndoles buscar brotes en las ramas de árboles y arbustos a una altura de hasta 2 metros, pero este comportamiento se suspende a favor de retomar el pastoreo horizontal cuando los brotes de hojas ya se han agotado. La prensión de éstos la llevan a cabo con los labios (principalmente el superior, el cual puede obturar con facilidad) y los dientes incisivos. Las cabras prefieren ingerir alimentos que se coman rápidamente, así que la cantidad tomada en cada bocado es 4 gr. para la hierba y 2 gr. para las plantas seleccionadas en el pastoreo selectivo. En el caso de plantas con espinas como el caso de cactáceas como el nopal, la cabra consume no arranca los brotes que más le gustan sino los que puede. Se ha calculado que el ganado caprino en pastoreo puede destinar a esta actividad de 7 a 10 horas diarias, haciéndolo con mayor intensidad al amanecer y al anochecer y de menor intensidad a media mañana y en la tarde, además de poder recorrer diariamente distancias para tal efecto de hasta 10 Km. La rumia la realizan comúnmente en posición de descanso decúbito esternal en un estado de semi somnolencia, en aproximadamente 10 períodos repartidos durante el día. La regularidad y tiempo empleado para la rumia está relacionado al estado de alerta de la cabra, es decir los estados de tranquilidad durante el pastoreo garantizan que la rumia sea prolongada y completa. Algunos autores afirman que el tiempo ocupado para la rumia, es de ¾ partes del tiempo total que ocupan para alimentarse diariamente.

Las cabras suelen elegir diferentes tipos de plantas para su consumo, esto con la desventaja de introducir en la dieta algunas plantas tóxicas ricas en alcaloides, terpenos y taninos, sin embargo gracias a la continua búsqueda de alimentos durante el pastoreo les permite equilibrar la dieta para contrarrestar los efectos tóxicos de estos compuestos. En el caso de los taninos se ha logrado identificar cierta adaptación de su microflora ruminal por medio de la presencia de cepas de microorganismos tanino - tolerantes. La presencia de esta microflora adaptada, es el éxito de subsistencia de las cabras en medios hostiles. El comportamiento de las cabras en pastoreo estará influido por las necesidades fisiológicas especiales, como crecimiento, gestación, parasitosis, entre otras. En cuanto a la disponibilidad de alimentos, si éstos son escasos, son capaces de comer lo que tengan disponible, si por el contrario hay abundancia y variedad eligen lo que más les guste manteniendo una relación relativamente constante de energía y proteína. Diversos estudios han tipificado de manera general la pauta del comportamiento cuando entran en contacto con una nueva zona de pastoreo, esta conducta se cumple de manera cíclica durante el pastoreo y está caracterizada por tres etapas claramente distinguibles:

  1. Exploración y prueba: primeramente la cabra inspecciona la zona visualmente y a través del olfato los pastos o arbustos a consumir, acto seguido lo prueba y lo deglute. Esta es una ingestión reducida de las diversas especies disponibles, el volumen consumido se ha calculado aproximadamente en menos de 50 gr. de materia seca (MS) por metro lineal recorrido. Si la respuesta orgánica es adecuada por el agrado en sabor y textura se inicia la segunda etapa.

  2. Ingesta abundante: en esta etapa se realiza la ingesta de alimento considerable, elevando el consumo hasta 100 gr. de materia seca (MS) por metro lineal recorrido. Esta ingesta se detiene una vez lograda la saciedad del momento y es desplegada la tercera y última etapa.

  3. Selectividad de la ingesta y cambio de zona: en esta etapa la cabra está en condiciones de reconocer las especies vegetales más apetecibles y menos frecuentes, ingiriendo menos de 50 gr. de materia seca (MS) por metro lineal recorrido. Cuando la cabra ha consumido lo suficiente, sigue con el camino, explorando en búsqueda de nuevas zonas de pastoreo, repitiendo nuevamente el ciclo.

En el caso de los cabritos la frecuencia con la que toman leche es de 12 a 16 veces por día. Cuando empiezan a consumir pastos a diferencia de los ovinos las madres permiten que los cabritos se alejen de ellas pastando.

El consumo de agua depende en términos generales en gran medida de factores tales como el clima, tipo de alimento consumido, disponibilidad del agua, etapas fisiológicas como la gestación, entre otras. Aunque normalmente en condiciones favorables las cabras consumen de 2 a 5 litros de agua al día, durante la gestación el consumo puede llegar hasta los 8 litros / día (de una a tres tomas por día). Por ejemplo la ingestión de agua en el tercer mes de gestación aumenta en un 75 % y hasta un 125 % en el último mes de la gestación. También durante la lactación la cabra necesita del 25 al 50 % más de agua que la cabra que no se encuentra amamantando. En condiciones de sequía la cabra es capaz de eficientar su aprovechamiento del agua, por lo cual puede resistir de tres a cuatro días sin tomarla, sin que tenga pérdidas corporales importantes (menos del 4 % del peso total corporal). La temperatura del agua no afecta su consumo, sin embargo un aumento en la temperatura del ambiente puede duplicar el consumo. Otra manera de que el consumo de agua aumente, es cuando se agrega sal en el agua, en el alimento o en cubos. La ingestión de agua aumentará en razón de 3,4 litros por cada 100 ml de cloruro de sodio o sal sin importar por qué vía haya sido administrada. Ahora, cuando la concentración de sal en el alimento rebasa el 20 %, o en el agua de 1,5 a 2 %, deprime el consumo de alimento.

Comportamiento de eliminación

Se designa al comportamiento de eliminación como todas aquellas pautas conductuales que están encaminadas a la micción y defecación. En las cabras no existe evidencia de que usen ambas conductas eliminativas, para el marcado del territorio como lo hacen otros animales. Durante el pastoreo las cabras orinan y defecan en áreas que ya han sido pastadas evitando ensuciar las plantas susceptibles a ser consumidas en ese momento, situación que no sucede en confinamiento, ya que se altera la distribución del espacio individual, provocando que defequen el alimento que incluso no han probado. La micción es un acto reflejo durante el cual el individuo elimina orina por vía uretral, el volumen de orina en caprinos ha sido calculado entre el 1,5 % al 3 % del peso corporal; es decir de uno a dos litros diarios, un caprino adulto orina de 7 a 10 veces al día. La posición para efectuar la micción es similar a la que efectúan las perras con el mismo fin, es decir flexionan ligeramente el miembro posterior en dirección ventral. En el caso de la defecación un caprino adulto depone de 8 a 10 veces al día, con un volumen equivalente al 5 % de su peso vivo. En general las heces del ganado caprino contienen de un 40 a un 45 % de agua.

Comportamiento de descanso y sueño

El descanso es una actividad intermitente a lo largo de todo el día, en general las cabras pasan de cuatro a seis horas diarias en total descansando. El sueño es el período de descanso durante el cual quedan total o parcialmente abolida la voluntad y la conciencia, caracterizado por una postura inmóvil y sensibilidad disminuida a estímulos externos. Los caprinos suelen dormir de cuatro a cinco horas diarias, repartidas en varios períodos cortos de sueño, generalmente en parejas apoyándose los flancos unas con otras en posición decúbito esternal, aunque también pueden hacerlo en posición latero medial izquierda o derecha, se nota la disminución en la tensión muscular habitual, como orejas y cola relajadas.

Conclusiones

El estudio sistemático de la conducta de los animales domésticos de los últimos 40 años, ha despertado una serie de conjeturas en el panorama pecuario mundial, por un lado nos hemos dado cuenta que hemos omitido, ciertas particularidades conductuales en el diseño de nuestros sistemas de producción, que nos generan problemas de manejo y producción que tienen un efecto económico perjudicial. Por otro lado, la creciente y constante presión de la opinión pública hacia los modelos de producción animal que consideran crueles e inhumanos, han obligado a las ciencias veterinarias y zootécnicas, al desarrollo e instauración de sistemas productivos que reduzcan el estrés en los animales y por lo consiguiente tengan una vida con bienestar, aún cuando tengan como destino, el sacrificio.

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