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Fasciola hepática y Distomatosis hepática bovina en Venezuela

Última actualización 25/09/2006@00:00:00 GMT+1
Fasciola hepatica tiene como hospedadores definitivos preferenciales a los rumiantes, pero es capaz de infectar a una gran variedad de mamíferos, incluidos los seres humanos, lo que le confiere, además de importancia económica, relevancia en salud pública por su carácter zoonotíco. En esta revisión encontrará todo lo que debe saber.

Gustavo A. Morales y Luz Pino de Morales

Laboratorio de Parasitología
Unidad de Sanidad Animal
CENIAP/INIA


Introducción   

La Distomatosis hepática, también conocida como Fascioliasis, es una enfermedad parasitaria debida a la migración a través del parénquima hepático a los canales biliares de bovinos, ovinos, caprinos y búfalos de trematodos pertenecientes al genero Fasciola (Urquhart et al, 1999; Euzeby, 1971) . Este parásito hematófago determina por su presencia en los canales biliares del hígado ictericia por retención, además de trastornos generalizados como enflaquecimiento, edema sub-mandibular, anemia, angiocolitis, diarrea y esclerosis hepática (Urquhart et al.,1999; Troncy,1981). Se han identificado dos especies congenéricas de Fasciola: F. gigantica y F. hepatica. Pero en Latinoamérica únicamente F. hepatica está presente (Boray, 1994). Dicha especie y la patología por ella ocasionada el objetivo de esta revisión.

Fasciola hepatica tiene como hospedadores definitivos preferenciales a los rumiantes, pero es capaz de infectar a una gran variedad de mamíferos, incluidos los seres humanos, lo que le confiere, además de importancia económica, relevancia en salud pública por su carácter zoonotíco (Atías y Pesse, 1965)

La Distomatosis hepática es frecuente en regiones con pluviométrica elevada, en suelos con drenaje deficiente, ya que la humedad es indispensable para la supervivencia y multiplicación del hospedador intermediario. Igualmente, es necesaria para la transmisión del parásito, tanto para infectar al hospedador intermediario, como para vehiculizar las jóvenes cercarias antes de su enquistamiento, y luego para garantizar la supervivencia de las cercarias enquistadas o metacercarias (Boray, 1994; Hansen y Perry, 1994; Talegon, 1974).

La distribución de F. hepatica en las zonas ganaderas está asociada a la presencia de moluscos gasterópodos del género Lymnaea, estando representado el género en nuestro país por dos especies: L. cubensis y L. columella ( Martinez y Miranda, 1968) correspondiéndole a L. cubensis el rol más importante como hospedador intermediario de F. hepatica en Venezuela. (Morales y Pino,1992).

La distribución de este parásito en América Latina es amplia, incluyendo reportes que señalan su presencia desde México, pasando por Centroamérica, como lo es Costa Rica; y Suramérica: Colombia, Venezuela, Brasil, Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Ecuador, Uruguay y Paraguay. También se encuentra en las islas caribeñas: Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Santa Lucía, Jamaica, Guadalupe y Martinica (Boray, 1994; Gretillat, 1967; Pino y Morales, 1982)

En el caso específico de Venezuela, su distribución es extensa, aunque la mayor parte de los reportes provienen del occidente y centro-occidente del país: Zulia, Mérida, Trujillo, Lara y Falcón (Meléndez et al., 1983; Chirinos, 1989; Morales y Pino, 1982). Además de las regiones llaneras, entre las que se encuentran Barinas y Portuguesa. En la mayor parte de los estados en donde se han diagnosticado casos de Distomatosis hepática, también se ha señalado la presencia del hospedador intermediario, lo que indica el establecimiento del parásito en las zonas respectivas. Estos estudios señalan principalmente a L. cubensis (Trujillo, Mérida, Táchira, Lara, Falcón, Zulia); mientras que la presencia de L. Columella es más restringido y se limita a los estados Aragua, Miranda y el Distrito Federal (Morales y Pino, 1992).

Ciclo de vida de Fasciola hepatica      

Fasciola hepatica tiene un ciclo biológico indirecto, lo que significa obligatoriedad de un hospedador intermediario, donde se desarrollan y multiplican las etapas asexuadas. La especificidad hospedador-parásito es estricta para este parásito.

Fasciola hepatica utiliza como hospedadores intermediarios únicamente a moluscos pertenecientes al género Lymnaea: L. truncatula; L. tomentosa; L. viator; L. humilis; L. diaphena; L. bulimoides; L. columella y L. cubensis principalmente, siendo L. cubensis la especie de mayor importancia para Venezuela. Por el contrario, el espectro de hospedadores definitivos es muy amplio e incluye a una gran variedad de mamíferos, aunque es a los rumiantes a los que corresponde la mayor importancia. En el ciclo de este trematodo se alternan dos etapas de vida libre en el medio ambiente: una etapa ovular y la de las cercarias. Éstas abandonan al caracol para luego enquistarse y dar origen a las metacercarias, que después de un período de maduración de aproximadamente nueve días en promedio, adquieren capacidad infecciosa para el hospedador definitivo que las ingiera.

El ciclo biológico puede resumirse de la siguiente manera: el hospedador definitivo elimina los huevos de F. hepatica con sus heces; dichos huevos, bajo adecuadas condiciones de humedad y temperatura, dan origen a unos embriones ciliados llamados miracidios, los cuales abandonan la cáscara de los huevos y nadando, orientados por la luz solar (fototropismo positivo) y las secreciones del manto del caracol (quimiotropismo). Una vez que localizan al hospedador intermediario penetra interior y se da lugar a un nuevo proceso evolutivo que comienza con la fase de esporocisto, del cual se originan las redias, y de éstas últimas las cercarias. Este proceso multiplicativo, que se lleva a cabo en el hepatopáncreas del caracol, permite aumentar en forma exponencial la infrapoblación preparasítica de metacercarias, incrementando de esta manera los riesgos de infección para los potenciales hospedadores definitivos.

Criterios básicos para la identificación de moluscos de la familia Lymnaeidae  

Los limneidos presentan una concha helicoidal, ovalada, oblonga, de contornos cónicos; la cual se enrolla en el plano vertical y hacia la derecha durante su desarrollo ontogénico, siendo por lo tanto dextrógira; presentan peristoma simple y carecen de opérculo ( Malek y Cheng, 1974)

 

 
Concha y Rádula de Lymnaea cubensis y Lymnaea columella (Morales y Pino; 1992)
 

Entre L. cubensis y L. columella existen notables diferencias de tamaño, tal como lo señalan Pino et al. (1986), en condiciones de laboratorio: talla promedio de los recién nacidos de 0,63 mm y de 0,85 mm y talla máxima promedio de los adultos de 9 mm y 20 mm para L.cubensis y L.columella, respectivamente. Además la abertura de la concha es más grande en L.columella (2/3) que en L.cubensis (1/2).

Los limneidos son ovíparos y depositan sus huevos envueltos en una masa gelatinosa, que por su forma y número de huevos que contiene, tiene valor taxonómico (Malek y Cheng, 1974). La masa ovígera de L. columella tiene forma alargada y es de consistencia firme; contiene en promedio 30 huevos de 0,77 x 0,65 mm; la duración del desarrollo embrionario es de 9 días en promedio y la producción promedio de masas de huevos es de 77 (Rodríguez et al., 1987). En el caso de L.cubensis, las masas ovígeras tienen forma redondeada y consistencia menos firme, con un contenido promedio de 13 huevos de 0,69x0,58 mm. La duración promedio del desarrollo embrionario es de 8 dias y producen un promedio de 80 masas de huevos durante su vida adulta (Morales et al,1985; Morales y Pino,1992).

Características básicas de los hábitat naturales de los moluscos    

Agua. Es un elemento de gran importancia en vista de la condición de anfibios de estos caracoles, por lo que fue señalada por Taylor (1965), como uno de los cuatro factores que condicionan la presencia de la especie congenerica presente en Europa L.truncatula . Sin embargo, debemos destacar que estos limneidos tienen la capacidad de entrar en diapausa hasta por un año (Leimbacher,1975) . En efecto, bajo condiciones de laboratorio se demostró que L.cubensis puede resistir hasta 8 meses en ausencia de agua (Vergani,1955). Para detectar zonas distomatósicas, bajo nuestras condiciones ambientales, más importante que la información pluviométrica es la localización de los microhabitat con humedad permanente, como los bordes de acequias, márgenes de riachuelos de corriente lenta y en zonas de manantial (Morales y Pino, 1992). Estos limneidos requieren de sitios bien oxigenados y sin putrefacción.

Características del suelo. Los limneidos anfibios requieren de suelos que retengan la humedad, preferentemente con textura arcillosa (Taylor,1965). En cuanto a la composición química, es muy importante la presencia de altos contenidos de calcio en vista de los requerimientos para la formación de la concha (Taylor, 1965; Euzeby, 1971); sin embargo, L. cubensis se desarrolla adecuadamente en condiciones naturales en suelos con contenido medio en Calcio (Pino y Morales, 1982).

Luz. La posibilidad de la entrada de luminosidad en los habitat constituye una condición fundamental, ya que las microalgas cianofíceas y cloroficeas, que le sirven de alimento a estos moluscos, requieren de una adecuada radiación ultravioleta para su crecimiento ( Leimbacher,1975). Por consiguiente, es muy difícil encontrar estos moluscos en lugares muy sombreados (Pino y Morales,1982; Morales y Pino,1992)

Epidemiología   

La aparición de F. hepatica depende de los siguientes factores:

Presencia del molusco gasterópodo: que actúa como hospedador intermediario, que prefiere el barro en vez del agua libre y corriente. La humedad es un factor crítico que determina la extensión de los biotopos del molusco.

Temperatura: el desarrollo y multiplicación del hospedador intermediario, así como la evolución de los huevos de F. hepatica en el medio exterior es superior a los 10ºC como rango inferior, y hasta los 26-28ºC, como rango superior óptimo. Su interacción con la humedad ejerce marcada influencia sobre la supervivencia y rata reproductiva del hospedador intermediario y de las formas evolutivas de vida libre del parásito.

Introducción de animales infectados con F. hepatica en zonas que reúnen las condiciones para el establecimiento del ciclo evolutivo completo. Esto destaca la necesidad de un diagnóstico adecuado previo a la introducción de animales provenientes de zonas distomatósicas, debiendo además prohibirse el uso de pasto de corte proveniente de esas localidades, debido a la alta probabilidad de que esté contaminado con metacercarias enquistadas.

Existen evidencias de que la prevalencia de la distomatosis hepática en países tropicales se incrementa después de varios meses de sequía, lo cual posiblemente se deba a la aglomeración de los animales alrededor de los puntos de conservación del agua, y que constituyen a su vez un magnífico biotopo para los caracoles hospedadores intermediarios. Ello garantiza la infección de dichos caracoles y una alta concentración de metacercarias disponibles para los hospedadores definitivos.

Aspectos que deben ser considerados en la implantación de estrategias de control   

Infestación prenatal

La infestación prenatal con F.hepatica fue demostrada por Pecheur (1984), quien evidenció los huevos del parásito en becerros con edades comprendidas entre 21 días y 8 semanas de nacidos, así como por Rees et al. (1975), quienes señalan la presencia del parásito en becerros de 1 a 3 semanas de edad, en Venezuela la infestación prenatal de los becerros fue reportada por Pino et al. (1992). En nuestras condiciones ambientales, y especialmente en aquellas explotaciones que utilizan el riego por inundación, la infestación de los animales puede ocurrir durante todo el año, poe lo que se recomienda la detección de la infestación en los animales preñados en forma periódica, tanto a los bovinos adultos como a los becerros con edades inferiores a las 8 semanas, con énfasis fundamental en aquellos cuyas madres resulten positivas.

 

Cuadro 1. Prevalencia de Fasciola hepatica en vacas y becerros de una finca lechera ( Pino et al,1992)
 


 

Disposición espacial de las redias y cercarias de F.hepatica en Lymnaea cubensis    

La disposición espacial de las formas larvarias de F.hepatica en el seno de la población de hospedadores es de tipo contagiosa, observándose que a medida que el tamaño de L.cubensis aumenta, la agregación de las redias disminuye, aumenta el porcentaje de moluscos infectados y la abundancia se hace próxima a la intensidad promedio. Con respecto a las cercarías, la agregación es más intensa en los moluscos pequeños y en mayor grado que las redias, manteniéndose una relación inversa entre la agregación y el tamaño de los moluscos. En cuanto al porcentaje de moluscos infestados, la abundancia y la intensidad promedio, las estadísticas se incrementan en la medida que el tamaño de los moluscos aumenta (Cuadros 2 y 3). El hecho de que el porcentaje de moluscos infectados, la abundancia y la intensidad promedio de la infestación se incrementen con la talla es concordante con lo planteado por Kendall y Ollernshaw (1963), quienes reportan que los moluscos adultos permiten mejor la evolución completa de las formas larvarias de F.hepatica que los moluscos jóvenes (Morales et al,1986).Mediante un análisis de regresión polinomial, Morales y Pino (1982) evidenciaron que en L. cubensis de tallas inferiores a 1,6 mm, no presentan ni redias ni cercarias y que las cercarias aparecen en aquellos moluscos con tallas superiores a los tres milímetros y estimaron en 16 el número de redias producidas por cada cercaria. Los resultados anteriormente indican que el tratamiento mediante el empleo de molusqusidas de las zonas infectadas debe ser realizado cuando en la población de moluscos están presentes individuos de esta talla. En conclusión, es muy importante destacar la relación existente entre la talla del molusco L. cubensis y el número de redias y cercarias que la parasitan como criterio a emplear en el diseño de estrategias de control de esta parasitosis. Cuando la talla de los caracoles es inferior a los 4 mm., predominan numéricamente las redias sobre las cercarías, pero a partir de esa talla la relación se invierte, incrementándose también el porcentaje de moluscos positivos. La presencia de cercarias significa contaminación de potreros e infección de los hospedadores definitivos, asimismo, el predominio de caracoles de tallas superiores o iguales a los 4 mm., nos indica la necesidad inmediata de aplicación de molusquicidas (Morales y Pino,1982).

 

Cuadro 2. Coeficiente de agregación (K) y estadística epidemiológicas de las redias de F. hepatica en una población de L. cubensis, infectadas en condiciones naturales ( Morales et al,1986).


 

 

Cuadro 3. Coeficiente de agregación (K) y estadísticas epidemiológicas de las cercarias de F. hepatica en una población de L. cubensis, infectadas en condiciones naturales (Morales et al, 1986)
 

Donde:

n: número de moluscos examinados
P: Prevalencia (% de moluscos infectados)
A: Abundancia
I.C.: Intervalo de confianza
C:V.: Coeficiente de variación
I: Intensidad promedio
K: Coeficiente de agregación

Disposición espacial de Fasciola hepática en el seno de la población de bovinos    

F. hepatica, al igual que sus formas larvarias (redias y cercarias), en el seno de la población de L. cubensis, presenta también una disposición espacial muy contagiosa, lo cual refleja la heterogeneidad en la susceptibilidad del hospedador a la infestación, así como de la habilidad del hospedador para matar al parásito e impedir que el mismo complete sus fases evolutivas en su interior. A lo anteriormente planteado se agregan las diferencias en la vitalidad y capacidad infectante de las metacercarias, así como el tipo de manejo del rebaño que condicionaría la posibilidad de contacto entre los bovinos y las metacercarias maduras con poder infectante (Morales et al.,1985).

Cuadro IV. Valores del coeficiente de agregación ( K) y estadísticas epidemiológicas de F.hepatica en bovinos sacrificados en el matadero industrial de Jiménez, Trujillo, Venezuela (Morales et al., 1985).
 

Patogénesis y signos clínicos     

La acción patógena de F. hepatica está en relación con su fase evolutiva en el hígado, ya que la localización en dicho órgano es diferente para las formas juveniles y adultas:

Las formas juveniles migratorias actúan a nivel del parénquima hepático, donde realizan acciones traumáticas e histiófagas que se traducen a nivel sérico en el aumento de la enzima glutamato deshidrogenasa, liberada como consecuencia de la destrucción de los hepatocitos. Los valores de esta enzima se elevan luego de los 7 a 14 días post-infección.

Las formas adultas se localizan y actúan en los canalículos biliares, donde ejercen acciones irritantes y hematófagas, ocasionando una fuerte perturbación del metabolismo, particularmente del hierro. La presencia del parásito en los canalículos biliares y la lesión provoca un aumento de la enzima glutamiltranspectidasa.

En los bovinos los signos clínicos se desarrollan lentamente, observándose en los animales afectados anemia, inapetencia, membranas mucosas de ojos y boca pálidas, edema en botella sub-mandibular, diarrea; que llevan al animal a un estado de emaciación, debilidad general y baja productividad (Troncy,1981; Taylor, 1965)

Desde el punto de vista reproductivo, F. hepatica tiene un efecto depresivo sobre la fertilidad y actividad sexual de los animales afectados; además de ocasionar abortos y partos de mortinatos y de animales de bajo peso al nacer (Euzeby, 1971). Asimismo, el nacimiento de animales infectados (infección prenatal), tiene importancia epidemiológica, debido a su contribución con el mantenimiento de los focos endémicos por el elevado número de huevos que excretan estos animales en sus heces (Pecheur, 1984; Rees et al., 1975).

Diagnóstico   

Las infecciones por F. hepática son pluriespecíficas, requiriéndose que el diagnóstico basado en signos clínicos debe ser confirmado por el de laboratorio. Los resultados de laboratorio son fundamentales para una terapéutica adecuada y para la implantación de medidas de control inmediato y profilácticas.

Diagnóstico postmorten   

La necropsia permite un diagnóstico definitivo de la enfermedad, mediante el aislamiento de las formas juveniles del parásito a nivel del parénquima hepático o de las adultas en los canales biliares, además de posibilitar el diagnóstico anatomopatológico, a través de la observación directa de las lesiones hepáticas. Puede ser realizado a nivel de campo o en el laboratorio (Morales y Pino, 1977).

Diagnóstico antemorten    

El diagnóstico antemorten hace uso de los recursos de laboratorio y es de gran utilidad cuando existe incertidumbre clínica y la realización de necropsias no es posible. El diagnóstico específico consiste en poner en evidencia en las heces los huevos del parásito, los cuales son de color marrón amarillento y muy fáciles de visualizar cuando se utilizan colorantes como el azul de metileno ó el verde malaquita (Morales, Pino y Rodríguez, 1989)

Coproscopía    

Consiste en la detección de los huevos de F. hepatica en la materia fecal y reúne una serie de métodos de gran utilidad en los casos de distomatosis crónicas. El coprodiagnóstico requiere de técnicas sencillas y sensibles que puedan ser implementados con los recursos sencillos de microscopía. Lo más recomendable es el empleo de técnicas de concentración por sedimentación para los huevos de F. hepatica, debido a que los mismos son \"pesados\". Es conveniente el uso de soluciones jabonosas, de manera que los huevos se desprendan de la materia fecal, así como de colorantes, como el azul de metileno o el verde malaquita, que facilitan la visualización de los huevos y su diferenciación de los huevos de otros trematodos frecuentes en nuestro país, como es el caso de los paramfistómidos. Los resultados pueden expresarse tanto cuantitativa como cualitativamente, aunque lo más importante es disponer de un diagnóstico confiable. En el laboratorio de Parasitología de la Unidad de Sanidad Animal del CENIAP se emplea básicamente la técnica de Happich-Boray modificada (Morales, Pino y Rodríguez, 1989), de acuerdo con el siguiente protocolo:

La materia fecal (6 gramos) se coloca en un beaker y se disuelve en 30 ml de solución jabonosa (detergente lavaplatos), tamizada empleando un colador de 32 mallas/cm.

Dispuesto sobre un vaso de pie cónico, enjuagar el beaker y tamizar el producto del lavado.
Realizar 3 sedimentaciones sucesivas con un tiempo de duración de 3 minutos cada una esto es de suma importancia ya que esta técnica se basa en que el tiempo de caída de los huevos de F.hepatica en el agua es de 100 mm/minuto, de ahí que el mismo no debe pasar de 3 a 4 minutos, para evitar la concentración excesiva de restos vegetales (Happich y Boray,1969).

Después de cada sedimentación se procede a eliminar el sobrenadante mediante una bomba de vacío adaptada a una pipeta Pasteur de extremidad curva, y a restituir el volumen original de 30 ml, mediante el agregado de la solución detergente.

El sedimento de la última decantación se colorea con unas gotas de azul de metileno al 1% o de verde malaquita y se vierte en la cápsula de lectura para su examen a la lupa binocular con 12 x..La cápsula de numeración o lectura tiene base rectangular de las siguientes dimensiones :12 x 9 x 0.3 cm. y tiene grabados 100 rectángulos. Las paredes laterales miden 0,6 cm. , sirven para permitir la agitación y homogeneización del sedimento.

Análisis bioquímico de la sangre   

Consiste en la detección y cuantificación de enzimas en la sangre, como la glutamato deshidrogenasa, liberada por la acción destructiva de los hepatocitos por las jóvenes fasciolas migratorias en el parénquima hepático y la enzima glutamiltraspeptidasa, debido a las lesiones ocasionadas por las F. hepatica adultas en los canalículos biliares (Urquhart et al., 1999).

Pruebas inmunológicas    

En el diagnóstico de la distomatosis hepática se han empleado técnicas muy variadas, como fijación del complemento, aglutinación pasiva e inmunoelectroforesis; y más recientemente se han desarrollado técnicas más sensibles y específicas, utilizando la inmuno-absorción enzimática. Éstas han demostrado su utilidad para la detección de la infección en sus explotaciones ganaderas, tales como Elisa, Fast-Elisa y Dot-Elisa. Así como también en la detección de coproantígenos en las materias fecales y como anticuerpos séricos que tienen entre sus principales ventajas su elevada sensibilidad y especificidad, y la posibilidad de diagnosticar infecciones en período prepatente (Urquhart et al.,1999)

Tratamiento    

Los fasciolicidas comúnmente empleados y disponibles en el mercado son: Clorsulam, Rafoxanide, Nitroxinil, Albendazol y Triclabendazol. La dosis recomendada y vía de administración y eficacia para cada uno de los químicos antes mencionados es la siguiente ( Boray, 1994):

 

El conocimiento de la eficacia de la droga en relación con su acción preferencial sobre juveniles o adultos de F. hepatica es de gran importancia para establecer la frecuencia de los tratamientos. El empleo de drogas con eficacia preferencial sobre F. hepatica de 8 o más semanas, como el Clorsulan, Rafoxanide, o el Nitroxinil, hacen necesaria la aplicación de al menos dos tratamientos, con un intervalo de dos a tres semanas después del desplazamiento a un nuevo potrero, el cual debería estar libre de moluscos limnaeidos; y por consiguiente, de la infección.

Pero si la droga empleada es el Triclabendazol, y la zona es de alto riesgo, este intervalo entre tratamientos puede extenderse hasta ocho semanas, alcanzándose la eliminación de la población de distomas presentes, antes de que éstos alcancen el estado adulto y contaminen el pastizal.

Control    

El control de la distomatosis hepática debe reposar sobre una estrategia combinada con miras a destruir las poblaciones mínimas de F. hepatica presentes en el hospedador definitivo, lo que requiere el uso de antihelmínticos, así como de la implantación de medidas ecológicas, químicas o de biocontrol, tendientes a la reducción de las poblaciones del hospedador intermediario (Morales y Pino,1992; Hansen y Perry, 1994; Urquhart et al., 1999).

Control del parásito

Todo programa de lucha contra la distomatosis debe contemplar algunas medidas básicas como las siguientes:

Impedir el acceso del ganado a las zonas identificadas como infectadas, fundamentalmente a nivel de los puntos críticos.
Destrucción de las metacercarias enquistadas en el pasto, mediante procesos como el corte y henificación del mismo.

No alimentar al ganado con pasto de corte fresco procedente de localidades distomatósicas.
Quimioprofilaxia: consiste en la eliminación de los distomas mediante el tratamiento sistemático con drogas fasciolicidas, con lo cual, además de liberar al hospedador de la infección parasitaria se evita la infección de los hospedadores intermediarios. La quimioprofilaxia reposa en el empleo regular de drogas que sean altamente eficaces tanto contra las formas larvarias como adultas de F.hepática, lo cual es actualmente posible debido a la existencia en el mercado de drogas que actúan sobre F. hepatica tanto en su fase juvenil migratoria a nivel del parénquima hepático como sobre las adultas en los canales biliares y se basa en las siguientes consideraciones:

La droga debe ser usada en animales infestados antes de que los parásitos alcancen el estado adulto y comiencen la producción de huevos; y así, impedir la infección del hospedador intermediario, lo que aunado a programas de lucha antimolusco y de rotación de potreros se presenta como la mejor alternativa para el control de este parásito.

La quimioprofilaxia requiere del conocimiento de la acción de la droga sobre formas juveniles y adultas del parásito, para establecer la frecuencia de los tratamientos y su integración con otras medidas como la rotación de potreros.

Los animales procedentes de potreros infestados deben ser tratados antes de introducirlos a potreros libres o a otras explotaciones ganaderas.

Sobre la base de las consideraciones antes mencionadas Boray (1971) y Boray et al. (1985) propusieron un plan de lucha contra esta parasitosis, basado en la combinación de la rotación de potreros y el uso de antihelmínticos. Este plan consiste en lo siguiente: en primer lugar se dividen los potreros en infestados y no infestados, luego se establece la duración que debe tener el pastoreo en cada uno de ellos. El tiempo de pastoreo en los potreros no infestados debe ser al menos de 12 semanas y el tratamiento antihelmíntico, se aplica 4 semanas antes del traslado a los potreros infestados. En estos últimos, el periodo de pastoreo debe ser superior a las 8 semanas, que es el tiempo promedio de evolución de las fases larvarias del parásito antes de alcanzar el estado de cercaria en el interior del molusco. Este tipo de estrategia de control requiere del empleo de drogas como el Triclabendazole, el cual es un quimioterápico sintético que actúa contra todos los estados de desarrollo de F.hepatica en el hospedador definitivo (Smeall y Hall, 1983).

En vista de la presencia de residuos de Triclabendazole y de sus metabolitos en los tejidos (músculos, hígado, riñón y grasa), así como en la leche, este producto debe ser suministrado en vacas que serán sometidas a secado, combinando el tratamiento, con la aplicación de otras medidas de control sobre la población de hospedadores intermediarios. En el caso de su uso en bovinos de carne, estos no deben enviarse al matadero antes de los 14 días postratamiento (Robinson, 1985)

Control del hospedador intermediario    

Su objetivo es la reducción o la eliminación de las poblaciones de limnaeidos, lo cual puede lograrse mediante medios ecológicos que modifiquen las condiciones del biotopo del caracol, lucha biológica y medios químicos (Morales y Pino,1992)

Medios ecológicos    

Drenaje de las zonas con elevada capacidad para la retención de agua.
Supresión de la vegetación en los bordes de caños, acequias, pozos de agua y de todos aquellos lugares que puedan brindar refugio a los caracoles.
Engranzonando alrededor de los abrevaderos.

Lucha biológica     

Cría y protección de aves de hábitos acuáticos como los patos
Uso de moluscos depredadores o competidores de las fuentes alimenticias, tales como Zonitoides, Marisia (Maleck y Cheng, 1974; Morales y Pino, 1992).

Medios químicos    

Consiste en el uso de molusquicidas, los cuales deben reunir las siguientes bondades: eficaces, selectivos, económicos y estables frente a la acción de los rayos solares y materia orgánica. Entre los molusquicidas más comúnmente empleados se pueden mencionar al Sulfato de Cobre, la Cianamida Calcica, la Tritilmorfolina o extractos de plantas como la Ambrosia marítima, usada en el continente Africano con prometedores resultados (Morales y Pino,1992 ;Morales et al.,1983; Boray, 1994). De gran importancia para la escogencia del momento más apropiado para la aplicación del molusquicida son:

el conocimiento de la disposición espacial de las formas larvarias de F. hepática al interior de la población de moluscos,
la relación existente entre la talla de dicho hospedador intermediario y la cantidad promedio en redias y cercarias por ellos albergadas,
la relación entre la talla del molusco y el valor reproductivo correspondiente (Morales y Pino, 1982; Morales et al.,1983; 1986)


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Fuente: Revista Digital CENIAP HOY


EJE CONCEPTUAL DEL ARTICULO
(Derechos reservados Portal Veterinaria.com)

Fasciola hepática y Distomatosis hepática bovina en Venezuela

La Distomatosis hepática, también conocida como Fascioliasis, es una enfermedad parasitaria debida a la migración a través del parénquima hepático a los canales biliares de bovinos, ovinos, caprinos y búfalos de trematodos pertenecientes al genero Fasciola (Urquhart et al, 1999; Euzeby, 1971) . Este parásito hematófago determina por su presencia en los canales biliares del hígado ictericia por retención, además de trastornos generalizados como enflaquecimiento, edema sub-mandibular, anemia, angiocolitis, diarrea y esclerosis hepática (Urquhart et al.,1999; Troncy,1981). Se han identificado dos especies congenéricas de Fasciola: F. gigantica y F. hepatica. Pero en Latinoamérica únicamente F. hepatica está presente (Boray, 1994). Dicha especie y la patología por ella ocasionada el objetivo de esta revisión.

Fasciola hepatica tiene como hospedadores definitivos preferenciales a los rumiantes, pero es capaz de infectar a una gran variedad de mamíferos, incluidos los seres humanos, lo que le confiere, además de importancia económica, relevancia en salud pública por su carácter zoonotíco (Atías y Pesse, 1965)

La Distomatosis hepática es frecuente en regiones con pluviométrica elevada, en suelos con drenaje deficiente, ya que la humedad es indispensable para la supervivencia y multiplicación del hospedador intermediario. Igualmente, es necesaria para la transmisión del parásito, tanto para infectar al hospedador intermediario, como para vehiculizar las jóvenes cercarias antes de su enquistamiento, y luego para garantizar la supervivencia de las cercarias enquistadas o metacercarias (Boray, 1994; Hansen y Perry, 1994; Talegon, 1974).

La distribución de F. hepatica en las zonas ganaderas está asociada a la presencia de moluscos gasterópodos del género Lymnaea, estando representado el género en nuestro país por dos especies: L. cubensis y L. columella ( Martinez y Miranda, 1968) correspondiéndole a L. cubensis el rol más importante como hospedador intermediario de F. hepatica en Venezuela. (Morales y Pino,1992).

La distribución de este parásito en América Latina es amplia, incluyendo reportes que señalan su presencia desde México, pasando por Centroamérica, como lo es Costa Rica; y Suramérica: Colombia, Venezuela, Brasil, Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Ecuador, Uruguay y Paraguay. También se encuentra en las islas caribeñas: Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Santa Lucía, Jamaica, Guadalupe y Martinica (Boray, 1994; Gretillat, 1967; Pino y Morales, 1982)

En el caso específico de Venezuela, su distribución es extensa, aunque la mayor parte de los reportes provienen del occidente y centro-occidente del país: Zulia, Mérida, Trujillo, Lara y Falcón (Meléndez et al., 1983; Chirinos, 1989; Morales y Pino, 1982). Además de las regiones llaneras, entre las que se encuentran Barinas y Portuguesa. En la mayor parte de los estados en donde se han diagnosticado casos de Distomatosis hepática, también se ha señalado la presencia del hospedador intermediario, lo que indica el establecimiento del parásito en las zonas respectivas. Estos estudios señalan principalmente a L. cubensis (Trujillo, Mérida, Táchira, Lara, Falcón, Zulia); mientras que la presencia de L. Columella es más restringido y se limita a los estados Aragua, Miranda y el Distrito Federal (Morales y Pino, 1992).

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