cabecera
PV ALBEITAR 43/2014    

Tratamiento quirúrgico de la enfermedad articular degenerativa en el caballo

La enfermedad articular degenerativa es una condición irreversible e incurable que ocasiona “jubilación temprana” en los animales que la padecen. Esta enfermedad puede ocurrir en cualquier articulación, aunque en equidos es muy frecuente que se desarrolle en el tarso y en la articulación interfalangica proximal. La terapia médica llega a un momento de la enfermedad en la que deja de ser lo mas efectivo, por lo que se indica una intervención quirúrgica. El presente trabajo desarrolla los beneficios de la intervención quirúrgica para solucionar un caso de la enfermedad articular degenerativa en caballos.

Jorge Mario Cruz A.
Departamento de Salud Animal
Facultad de Ciencias Agropecuarias
Universidad de Caldas


Introducción

La enfermedad articular degenerativa (EAD) es una condición irreversible e incurable que ocasiona “jubilación temprana” en los animales que la padecen, sobre todo cuando los síntomas comienzan en la edad juvenil. Cualquier articulación puede sufrir esta enfermedad, pero en nuestro medio es muy frecuente en el tarso y en la articulación interfalangica proximal (AIP) (Figura 1 y 2), anomalías que son llamadas vulgarmente como esparavan y ring bone (anillo de hueso) respectivamente.

Cuando la terapia médica no puede paliar los signos de la EAD esta indicada la intervención quirúrgica, la cual consiste en retirar el cartílago enfermo de ambas superficies articulares y favorecer la formación de hueso nuevo que fusione ambas superficies, impidiendo de este modo el movimiento y también el dolor. A este procedimiento se le denomina artrodesis, debe considerarse que algunas articulaciones sufren este mismo proceso de forma natural al final de una EAD, y en este caso se utiliza el nombre de anquilosis, el tarso enfermo con esparavan, ocasionalmente se anquilosa, mientras que en la EAD de la AIP la fusión articular solo ocurrirá por medios quirúrgicos.


Figura 1 - Exostosis marcada en las falanges de las extremidades posteriores, hallazgo típico de la artrosis interfalangica proximal.


Figura 2 - Radiografía lateral de las falanges. Pueden observarse las exostosis periarticulares y los cambios propios de la degeneración articular, como son los osteofitos y esclerosis del hueso subcondral.


Artrodesis de la AIP:

Las indicaciones para realizar una artrodesis de la AIP incluyen situaciones como: luxaciones y subluxaciones, osteocondritis disecante grave, fracturas mal cicatrizadas de la primera falange en el aspecto distal, fracturas de la segunda falange en el aspecto proximal y EAD.

Se han descrito dos técnicas para llevar a cabo la artrodesis de la AIP, (1,2,5) en una de ellas se aplican tres tornillos de cortical a través de la articulación, es  la técnica más recomendada y sencilla de realizar (Figura 3 y 4). La segunda técnica aplica solo dos tornillos de cortical, pero lateral a estos se pone una placa de compresión dinámica, en la opinión de quien escribe es una técnica más compleja y laboriosa que no ofrece ventajas sobre la primera.


Figura 3 - La técnica más recomendada actualmente para la artrodesis de la interfalangica proximal incluye la aplicación de tres tornillos de cortical desde el aspecto dorsoproximal de la primera falange, previo curetaje del cartílago articular. Tomado de Nixon, 1996.


Figura 4 - Estado final de la intervención en el que se muestra mediante radiografía la colocación correcta de los tres tornillos de cortical que unen las dos falanges


Los estudios originales sobre la artrodesis en la AIP utilizaban tornillos de 4.5 mm, en la actualidad se prefieren los tornillos de 5.5 mm, debido a que garantizan una fuerza al rompimiento más alta. (1)

La cirugía se realiza con el paciente bajo anestesia general, el  lado enfermo hacia arriba. Se aplica un vendaje Esmarch hasta la mitad de la caña, este vendaje ayuda a controlar la hemorragia intraoperatoria y es de gran ayuda en este tipo de intervenciones. El campo se prepara como de costumbre, depilando la piel hasta la mitad de la caña. Previo ingreso al quirófano se debe retirar la herradura y se blanquea la suela. Una vez en quirófano el casco se frota enérgicamente con un cepillo y la piel se enjabona tres veces con jabón de Povidona-yodada o jabón de Clorhexedina.

Treinta minutos antes de inducir la anestesia se debe aplicar un antibiótico a titulo profiláctico, como Penicilina G sódica (22.000 U / kg / IV), también se recomienda la aplicación de un antiinflamatorio no esteroideo como la fenilbutazona (4 mg / kg / IV). Se ponen los campos quirúrgicos, preferiblemente impermeables y posteriormente se pone un guante estéril en el casco.

La cirugía se inicia realizando una incisión en forma de T invertida en el aspecto dorsal del dedo afectado. La porción vertical de esta incisión corre paralela a la falange y debe llegar hasta 1 cm proximal a la corona, esta incisión es de aproximadamente 8-10 cm de longitud.

La porción horizontal de la incisión corre paralela a la corona y debe realizarse 1 cm proximal a  ella. La piel se libera de sus uniones al tejido subcutáneo utilizando una tijera de tejidos curva, de tal manera que se crean dos colgajos a cada lado del tendón extensor digital común y las ramas extensoras del ligamento suspensor.

En este sitio el tendón extensor a perdido su forma redondeada y se encuentra como una banda muy amplia, se practica una incisión en forma de V invertida en el tendón extensor de tal manera que el ápice de la V quede 2 cm proximal al lugar donde se unen las ramas del ligamento suspensor. La porción distal del tendón se refleja hacia abajo para exponer la cápsula articular de la AIP, esta disección se realiza con tijeras de tejido y el bisturí, en algunos animales puede encontrarse severas adherencias del tendón a lo tejidos, especialmente a las exostosis que existe en la zona. Se incide la cápsula articular y con unas tijeras de tejido se cortan los ligamento colaterales de la AIP para poder exponer ampliamente sus superficies articulares.

Todo el cartílago articular se retira con una cureta de hueso. Posteriormente las superficies óseas de hueso subcondral se remodelan para lograr un contacto hueso a hueso adecuado. La articulación se abre y se practica en las superficies óseas 3-4 agujeros con una broca de 2 mm, estos agujeros deben esta alejados de los agujeros donde se implantaran los tornillos, tienen la función de comunicar la superficie ósea con la medula y de esta forma llegaran a la zona los vasos sanguíneos y los factores de crecimiento derivados de las plaquetas que influirán en forma positiva en la cicatrización ósea.

La estabilización  se logra aplicando tres tornillos de 5.5 mm en forma paralela a través de la articulación. El agujero del primer tornillo se realiza utilizando una broca de 5.5 mm con su respectiva guía, la cual puede  dirigirse ya sea desde la superficie distal de primera falange con un ángulo de 30º respecto al eje  longitudinal de este hueso desde el centro del mismo, y se hará salir por su aspecto dorsal. La broca también puede aplicarse en sentido inverso desde el aspecto dorsal de la primera falange, para salir por el aspecto distal del hueso donde previamente estaba el cartílago articular conservando un ángulo de 30º respecto al  eje del hueso. Durante la inserción de la broca es importante aplica suero fisiológico abundantemente para disipar en parte el calor por fricción que este procedimiento genera, y disminuir la necrosis del hueso.

La articulación es realineada y una guía de 4 mm se introduce dentro del agujero creado, Con la articulación en esta posición se pasa una broca de 4mm para crear el agujero en la segunda falange, este agujero no debe perforar el aspecto palmar o plantar de la falange, para esto el cirujano puede guiarse utilizando las placas radiográficas.

Posteriormente los otros dos agujeros se crean de la misma manera  ha ambos lados del agujero inicial y ha 1.5 cm de distancia, estos agujeros se crean con una ligera divergencia desde  el agujero central. Cuando se han perforado los tres agujeros en las dos falanges, se crean las roscas para los tornillos en los agujeros dístales practicados en la segunda falange, para ello se utiliza una tarraja de 4mm, este instrumento se inserta a través de un guía. A continuación se lava con suero fisiológico todo el campo operatorio, y se procede a insertar el tornillo central, constatando primero la longitud del agujero, utilizando el medidor. Después de aplicar el primer tornillo se toma una placa de control para establecer si la posición y dirección de los agujeros es correcta.
 
La incisión practicada en el tendón extensor se sutura utilizando material sintético absorbible del calibre 0 y con un patrón de sutura interrumpido. La piel se sutura utilizando material sintético no absorbible  de calibre 2-0, en un patrón interrumpido.

El torniquete es liberado y el miembro se enyesa hasta la zona distal al carpo o el tarso. El paciente debe recibir fenilbutazona (2.2 mg / kg / IV /cada 12 horas) durante cinco días. A los 15 días de la intervención, bajo anestesia general se retira el yeso y los puntos de sutura y nuevamente se vuelve a enyesar. El yeso debe cambiarse cada 3 semanas, en general los pacientes deben permanecer enyesados al menos 2 meses, el último yeso se retira con el animal de pie y se reemplaza por un vendaje. Es importante monitorizar la cicatrización ósea con los Rx. El paciente debe permanecer estabulado cuatro meses mínimo, algunos caballos tardan hasta un año para regresar plenamente al trabajo.

Las complicaciones de esta técnica incluyen: Osteomielitis, fractura de los tornillos o el hueso, ulceras en piel, cojeras por daño a las estructuras blandas ubicadas en el aspecto palmar o plantar y laminitis del miembro contra lateral.


Artrodesis del Tarso:

La EAD del tarso es la causa más común de cojera en el miembro posterior. Se manifiesta de diferentes formas, en algunos animales la cojera es clara, en otros aparece un dolor lumbar poco definido y en otros hay una disminución de la capacidad de trabajo. Es posible observar pacientes con los tres signos concomitantemente.

La enfermedad ha sido llamada vulgarmente como esparavan óseo, se trata de una osteoartrosis de las articulaciones intertarsianas distales y tarso metatarsales (figura 5 y 6),  rara vez se encuentra afectada la articulación intertarsiana proximal. La enfermedad se observa en caballos maduros de trabajo y esta asociada a conformaciones deficientes del miembro posterior y trabajo pesado donde los giros y las paradas bruscas en suelos duros predisponen al trauma de las superficies articulares. Los potros que sufren de oseocondritis discante pueden padecer esparavan en forma temprana.

Típicamente el esparavan es una enfermedad bilateral, si bien, el grado en que esta afectada cada articulación es variable.


Figura 5 - Esparavan óseo en la articulación intertarsiana distal y tarso metatarsiana en un equino de la raza criollo Colombiano, se observa un crecimiento de hueso nuevo en la cara medial de estas articulaciones de la extremidad posterior izquierda (Flecha roja).

Figura 6 - Radiografía dorso plantar de un equino con esparavan, donde se observan los cambios típicos de la enfermedad articular degenerativa como son los quistes  y la esclerosis en el hueso subcondral de las articulaciones intertarsianas distales y tarsometatarsales.


Las articulaciones intertarsales y tarsometatarsales de algunos caballos puden fusionarse sin tratamiento, lo que alivia el dolor y resulta en un animal que puede trabajar nuevamente sin cojera. Sin embargo, esta anquilosis natural ocurre rara vez o es muy lenta y por esto se recomienda la intervención, que puede ser de dos tipos: Netamente quirúrgica o química.

La intervención quirúrgica busca acelerar el proceso de fusión articular taladrando en las superficies cartilaginosas de las articulaciones implicadas. La operación se realiza bajo anestesia general con el caballo en decúbito lateral y el miembro enfermo hacia abajo, si el animal padece el problema en ambas articulaciones puede colocarse en decúbito dorsal o rotarse cuando acabe la intervención de un lado. Se recomienda la aplicación de antibióticos en el preoperatorio.

Se prepara el campo quirúrgico como de costumbre. La cirugía comienza realizando una incisión vertical de 5 cm de longitud situada entre la vena safena y una línea imaginaria que une el segundo y el tercer matatarsiano, es posible también acceder al área utilizando una incisión convexa. El tendón cuneano se levanta utilizando una pinza hemostática de Kelly y una porción de este tendón es retirada, para exponer las articulación intertarsal distal  y tarsometatarsal, a través de las cuales se hace pasar una aguja del calibre 21.

En este punto el cirujano debe tomar una radiografía dorso plantar para constatar que las agujas están en las articulaciones indicadas. Con una broca de 3.2 mm se taladra cada superficie articular en tres direcciones sin profundizar más de tres centímetros (Figura 7 y 8). Debe evitarse profundizar mucho la broca en la dirección plantaro lateral debido al riesgo de ruptura de la vaina sinovial de los flexores.


Figura 7 - Los puntos negros señalan el lugar por donde deben entrar las brocas para taladrar en las superficies articulares de la interfalangica distal y la tarsometatarsiana. Tomado de Stashak, 2003.

Figura 8 - La broca debe profundizarse entres direcciones para garantizar un curetaje adecuado del cartílago. Tomado de Stashak, 2003.


Se pondrá extrema precaución al taladrar para evitar que la broca se rompa. Algunos autores recomiendan utilizar  brocas de 4.5 mm para sortear esta complicación. Sin embargo, las brocas pequeñas se asocian a menor morbilidad en el posoperatorio, y nunca deben usarse brocas mayores de 4.5 mm debido al potencial de producir inestabilidad articular. (1,2)

Como la articulación intertarsiana proximal comunica con la articulación tibio tarsiana, la intertarsina proximal no debe taladrase.

El sitio operatorio debe irrigarse para retirar todos los restos de tejido óseo. El tejido subcutáneo se cierra usando material sintético absorbible del calibre 2-0, y luego la piel se sutura utilizando material sintético no absorbible del 2-0. El tarso es vendado y el animal permanece estabulado durante dos semanas. Se médica con fenilbutazona durante 5 días. La sutura de piel se retira a los 10 días y el animal inicia caminadas de la mano a los 15 días de operado, después de este tiempo puede ser liberado en un potrero para que en forma natural acelere la anquilosis.

La mayoría de los caballos están libres de cojera a los 4-5 meses de la cirugía, ocasionalmente un animal puede tardar hasta un año para trabajar sin claudicar.

Se ha descrito la fusión química de las articulaciones intertarsales utilizando Mono yodo acetato de sodio (MYA). Esta sustancia causa una rápida disminución de la concentración de ATP en los condorcitos, resultando en una inhibición de la glicólisis y muerte celular. El proceso de fusión articular completo tarda unos 6 meses. (2,3)

A los caballos que reciben MYA se les deben aplicar fenilbutazona 12 horas entes de la intervención e inmediatamente antes de la misma. Es también muy importante realizar antes del procedimiento un arteriografía de contraste debido a que la comunicación entre las articulaciones intertarsales es posible, si bien, esta situación es rara en su presencia no podría realizarse la aplicación de MYA debido a que la sustancia induciría EAD en la articulación tibio tarsiana  con gran perjuicio del paciente, no debe olvidarse que la comunicación entre la articulación Intertarsiana proximal y tibio tarsiana es muy constate. Las articulaciones son asépticamente inyectadas con 2 ml de Ditrizoato de meglumine, un agente radio-opaco, las agujas se dejan en su lugar con un tapón mientras se toman  placas radiográficas dorso plantar y latero medial, si efectivamente no existe comunicación intra articular, se retira el tapón se deja fluir el medio de contraste y se aplican 100 mg de MYA diluidos en 2 ml de solución fisiológica. Los caballos no requieren vendajes después de este procedimiento.

Ocasionalmente los pacientes presentan dolor muy intenso después de la inyección intra articular de MYA, debido a sinovitis severa, se recomienda la medicación con butorfanol y detomidina. (2),  en el caso de no disponer de estas podrían reemplazarse con xilacina.

El pronóstico para la artrodesis química en el caballo es bueno. (2,3,4)Prácticamente el 100% de los animales tratados con este método desarrolla fusión articular.5  Algunos animales pueden presenta necrosis de los tejidos blandos adyacentes al sitio de la punción cuando el MYA se derrama en dichos sitios. (2)

Rara vez un animal requiere analgesia potente más halla de 18 horas. La fenilbutazona debe medicarse por lo menos durante 5 días.

El paciente regresa al trabajo pleno 48 horas después de la inyección de MYA, es muy importante el ejercicio intenso para garantizar la destrucción del cartílago articular.

Lecturas recomendadas

  1. Adams SB. Fessler JF. Atlas of Equine Surgery. Philadelphia. W. B. Saunders. 2000. p337-340, 371-176.
  2. Bohanon T. Tarsal arthrodesis. In: Moore NA, White II N. (Eds), Current Thecniques and Lamenes. 2ed. Philadelphia. W.B. Saunders. 1998.p 432-439.
  3. Auer J. Arthrodesis Techniques. In: Auer J, Stick J. (Eds). Equine Surgery. 2 ed. Philadelphia. W.B.Saunders. 2003. P696-711.
  4. Bohanon T. The tarsus. In: Auer J, Stick J (Eds). Equine Surgery. 2ed. Philadelphia. W.B. Saunders. 2003. p848-862.
  5. Bohanon T. Chemical fusion of the distal tarsal joins with sodium monoiodoacetato in 38 horses clinically affected with bone spavin. Vet Surg 24:421, 1995.
  6. Nixon AJ. Equine Fracture Repair. Philadelphia. W.B. Saunders. 1996. p98-102.
  7. Stashak T. Adam”s lameness in Horses (5ed). Philadelphia. Lipincott Williams & Wilkins.P 947.

EJE CONCEPTUAL DEL ARTICULO
(Derechos reservados Portal Veterinaria.com)

Tratamiento quirúrgico de la enfermedad articular degenerativa en el caballo

La enfermedad articular degenerativa es una condición irreversible e incurable que ocasiona “jubilación temprana” en los animales que la padecen. Esta enfermedad puede ocurrir en cualquier articulación, aunque en equidos es muy frecuente que se desarrolle en el tarso y en la articulación interfalangica proximal. La terapia médica llega a un momento de la enfermedad en la que deja de ser lo mas efectivo, por lo que se indica una intervención quirúrgica. El presente trabajo desarrolla los beneficios de la intervención quirúrgica para solucionar un caso de la enfermedad articular degenerativa en caballos.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (5)   No(0)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

Comenta esta noticia (Login)
Normas de uso
  • Albéitar Portal Veterinaria es una web técnica para intercambio de información entre veterinarios de animales de producción y profesionales afines; por este motivo no se publicarán comentarios de productores.
  • Las opiniones vertidas en los foros de discusión son las de los internautas, en ningún caso de Albéitar Portal Veterinaria. No están permitidos los comentarios injuriantes o contrarios a la ley, que serán rechazados; también nos reservamos el derecho a eliminar comentarios fuera de tema.
  • La dirección de email solicitada no será publicada y en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Portada | Hemeroteca | Búsquedas | [ RSS - XML ] | Política de privacidad y cookies | Aviso Legal
Edita: Grupo Asís Biomedia, S.L. Centro Empresarial El Trovador, planta 8, oficina I, Plaza Antonio Beltrán Martínez, 1, 50002 Zaragoza (España) Contacto