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PV ALBEITAR 32-34/2014    
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Uso de un alga marina (Macrocystis pyrifera) en dietas con base en trigo para cerdas en lactancia

Última actualización 29/09/2008@17:05:00 GMT+1

El crecimiento de los lechones durante la lactancia depende principalmente de la producción de leche de la cerda. Los cerdos con mayor peso al destete tienen un crecimiento más rápido que aquellos de bajo peso. Por tanto, es importante mejorar la producción de leche en las cerdas para tener lechones más pesados al destete. Por lo tanto existe un interés por ingredientes alternativos en las dietas que mejoren la productividad pecuaria. En el siguiente trabajo se realizó un experimento para evaluar la inclusión de un alga marina. Se utilizaron 32 cerdas multíparas, con cuatro dietas y ocho repeticiones.

Jorge Baeza-López [1], Miguel Cervantes-Ramírez [2], José L. Figueroa-Velasco [1] y Manuel Cuca-García [1]
[1] Programa en Ganadería. Instituto de Recursos Genéticos y Productividad, IREGEP. Colegio de Postgraduados, Km 36.5 Carretera México-Texcoco. 56230. Montecillo, Texcoco, Estado de México.
[2] Instituto de Ciencias Agrícolas. Universidad Autónoma de Baja California. Ejido Nuevo León. 21100. Mexicali, Baja California, México.


RESUMEN

Existe interés por ingredientes alternativos en las dietas que mejoren la productividad pecuaria. Por ello se realizó un experimento para evaluar la inclusión de un alga marina (Macrocystis pyrifera) en dietas con trigo para cerdas lactantes, en la producción y composición de leche, ganancia de peso de camada e intervalo destete primer estro postdestete. Se utilizaron 32 cerdas multíparas (Landrace×Duroc×Yorkshire), con cuatro dietas y ocho repeticiones. Los tratamientos fueron: T1) dieta base trigo-pasta de soya; T2) T1+1.5% algas marinas; T3) T1+3.0% algas marinas; y T4) T1+4.5% algas marinas. Las camadas se estandarizaron a ocho lechones; la producción de leche se calculó a los 6, 13, 20 y 27 d de lactancia; el porcentaje de proteína de la leche se determinó a los 13 y 27 d. La adición de algas marinas no afectó (p>0.05) las variables analizadas. Hubo aumento (p≤0.05) en las variables productivas al avanzar la lactancia. La máxima producción de leche ocurrió entre la tercera y cuarta semanas de lactancia,  y los mayores consumo de alimento y ganancia de peso de la camada en la cuarta semana. Los resultados sugieren que se pueden incluir algas marinas en dietas para cerdas en lactancia, ya que no afectan negativamente el comportamiento productivo y reproductivo de las cerdas y sus camadas.


INTRODUCCIÓN

El crecimiento de los lechones durante la lactancia depende principalmente de la producción de leche de la cerda. Los cerdos con mayor peso al destete tienen un crecimiento más rápido que aquellos de bajo peso. Por tanto, es importante mejorar la producción de leche en las cerdas para tener lechones más pesados al destete. Se han probado diferentes métodos para incrementar la producción de leche y satisfacer los requerimientos de los lechones, tales como el uso de hormonas (Harkins et al., 1989), manipulación del contenido nutricional de las dietas y uso de aditivos alimenticios (Boyd et al., 2000), o el estímulo del amamantamiento (Auldist et al., 2000).

Las algas marinas se proponen como alternativas al uso de antibióticos como aditivos alimenticios en las dietas de los cerdos, debido a los problemas de salud que estos últimos pueden generar en el consumidor de carne de cerdo. Aunque son pobres en proteína, lípidos y carbohidratos digestibles, las algas marinas poseen una concentración alta de Mg, Ca, P, K y I, y vitaminas del complejo B (Castro et al., 1992; Allen et al., 2001). La información relacionada con el efecto del uso de algas marinas en la alimentación de cerdos es muy limitada, pero resultados recientes muestran que las algas estimulan el crecimiento (Cervantes et al., 2003a,b), y reducen la incidencia de diarreas en lechones recién destetados (Gómez et al., 2003). El efecto de las algas marinas para promover el crecimiento (Cervantes et al., 2003b) de cerdos en finalización estuvo asociado con una reducción en el espesor de grasa dorsal y un aumento en el área del músculo longissimus. Esto puede indicar algún efecto anabólico provocado por uno o  varios compuestos contenidos en las algas marinas, el cual podría también afectar de manera positiva la producción de leche de las cerdas. Por tanto, el objetivo de esta investigación fue evaluar el efecto de la adición de un alga marina en dietas de cerdas lactantes, en la producción y composición de la leche, comportamiento reproductivo de cerdas en lactancia y ganancia diaria de peso de la camada.


MATERIALES Y MÉTODOS

El experimento se llevó a cabo en la Granja Experimental del Instituto de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Baja California, ubicado en el Ejido Nuevo León en Mexicali, B.C. Se utilizaron 32 cerdas multíparas (4.5 partos promedio por cerda) de la cruza Landrace×Duroc×Yorkshire (50:25:25), a las cuales se asignó aleatoriamente uno de cuatro tratamientos al momento del parto; con ocho repeticiones por tratamiento. Las cerdas se preñaron mediante monta directa y se alojaron en jaulas individuales del día 0 al 107 de gestación; al día 107 de gestación, las cerdas se pesaron y desinfectaron con yodo antes de ingresar a la maternidad, la cual está acondicionada con equipo de control de temperatura interior. Además, cada jaula de maternidad tenía lámparas infrarrojas para proporcionar calor a los lechones durante la lactancia. Los lechones se destetaron a los de 29±1 d.

Después del parto, los lechones se identificaron (muescas en las orejas), descolaron y descolmillaron y se aseguró que todos tomaran calostro. A las 48 h postparto, el tamaño de las camadas se estandarizó a ocho lechones (promedio de lechones destetados/cerda en la Granja), donando o adoptando cerdos de acuerdo con el número de nacidos vivos en cada camada; además, se reemplazaron las crías muertas sólo en los primeros 6 d de edad. En el intercambio de los cerdos se cuidó que tanto el peso como la edad fueran similares a los de la camada adoptiva para evitar un desorden social dentro de la camada.

Los lechones se pesaron individualmente el día del nacimiento, y los días de muestreo (6, 13, 20 y 27 d de edad); se registró también el peso de la camada al destete. Las cerdas se pesaron el día 107 de gestación y al final de la lactancia para determinar la pérdida de peso en ese periodo. Aunque el alimento se ofreció a libre acceso a las cerdas, su consumo se registró semanalmente; a los lechones no se les ofreció alimento sólido durante la lactancia. El agua se ofreció ad libitum a las cerdas y a los lechones. Se registraron los días al primer calor y al primer servicio después del destete.

La producción de leche de las cerdas se calculó en los días 6, 13, 20 y 27 de lactancia, pesando la camada antes y después de cada amamantamiento. En estos días, los cerditos se aislaron de la cerda en la misma jaula de maternidad, de las 8:00 a las 13:00 h, pero se regresaron con la madre cada 60 min, y permanecieron con ella durante 1 min para su amamantamiento; en cada día de muestreo se realizaron cinco dobles pesadas. Se realizó una prueba preliminar en la que se calculó el intervalo entre amamantamientos y la duración de cada uno en varias cerdas. En esta prueba el intervalo entre amamantamientos fue 55 min, y la duración de cada amamantamiento fue 1 min, lo cual coincide con Allen et al. (2001) quienes encontraron que el amamantamiento ocurre en promedio cada 60 min. Cuando las cerdas no daban leche a los lechones a los 60 min se le retiraban por 30 min adicionales.

Para calcular la producción de leche, se consideró el tiempo que se tardó en dar los cinco amamantamientos, luego se calculó el tiempo aproximado entre cada uno y se contó las veces que los lechones se amamantaron de la cerda en un día. La diferencia entre cada pesada de los lechones (antes y después del amamantamiento) se consideró como la producción de leche de las cerdas en cada amamantamiento, y se calculó el promedio de las cinco dobles pesadas, para después multiplicarlo por las veces que los lechones tomaron leche en un día. Durante el minuto de amamantamiento ninguno de los cerdos defecó u orinó; por tanto, la diferencia de peso de los lechones antes y después del amamantamiento resultó del consumo de leche.

Se tomaron muestras de leche (aproximadamente 6 mL) los mismos días que se calculó la producción láctea, mediante la extracción manual antes y después de las cinco dobles pesadas para evitar que los lechones se quedaran sin comer durante el muestreo. El muestreo de leche se hizo de las tetas de la cerda que fueron utilizadas por los lechones en cada amamantamiento. Las muestras de leche se congelaron a −20 oC para su posterior análisis. Para el análisis de la proteína se combinaron las muestras de los días 6 y 13, y las de los días 20 y 27. Las muestras se descongelaron en agua tibia y homogeneizaron para el análisis de proteína mediante el procedimiento Kjeldhal (AOAC, 1990). Para calcular el porcentaje de proteína, se multiplicó el contenido de N de la muestra por 6.38.

Durante la gestación todas las cerdas se alimentaron con una dieta trigo-pasta de soya (3400 Kcal EM kg−1 y 12% PC). A cada cerda se le proporcionó 2 kg de esta dieta hasta el día del parto; 1 kg en la mañana y otro en la tarde. Las dietas durante la lactancia fueron isoenergéticas (3232 Kcal EM kg−1) e isoproteínicas (14.25% PC) y se ofrecieron a libre acceso a partir del día del parto. Las dietas (tratamientos) fueron: T1) dieta base trigo-pasta de soya; T2) T1+1.5% algas marinas; T3) T1+3.0% algas marinas; y T4) T1+4.5% algas marinas (Cuadro 1). Todas las dietas se adicionaron con lisina, treonina y metionina sintéticas para cubrir los requerimientos de las cerdas (NRC, 1998). Además, todas las dietas incluyeron una mezcla de vitaminas y minerales que cubrió 100% de los requerimientos para cerdas lactantes (NRC, 1998).

 

Cuadro 1 - Composición de las dietas experimentales (%).

† Proporcionó por kilogramo de dieta: Vitamina A, 4800 UI; vitamina D3, 1600 UI; vitamina E, 4.80 UI; vitamina K3, 1.60 mg; riboflavina, 4.00 mg; d-ácido pantoténico, 7.20 mg; niacina, 16.00 mg; vitamina B12, 12.80 μg; Zn, 64.00 mg; Fe, 64.00 mg; Cu, 4.00 mg; Mn, 4.00 mg; I, 0.36 mg; Se, 0.13 mg.

El experimento se realizó en un diseño completamente al azar (Steel y Torrie, 1980). Se hizo un análisis de covarianza para determinar el efecto del número de parto de las cerdas (covariable) en las variables productivas; sin embargo, la covariable no fue significativa (p>0.05). Se realizaron análisis de regresión entre el nivel de adición de algas marinas en la dieta y las variables de respuesta de las cerdas (producción y composición de la leche) y lechones (ganancia de peso individual y por camada); también entre los días en lactancia (DEL) y las mismas variables de respuesta. Además, se hicieron análisis de correlación entre las variables de respuesta de los lechones y las cerdas, dentro de cada nivel de adición de algas marinas a la dieta, con respecto a los días en lactancia. Para éstos análisis se utilizó el procedimiento GLM de SAS (SAS, 1988).

El modelo estadístico fue: Yij = μ + Ti + Eij; donde Yij = es la variable de respuesta correspondiente al i-ésimo tratamiento y a la j-ésima repetición, μ = media general, Ti = efecto del i-ésimo tratamiento, Eij = error experimental asociado con la j-ésima repetición del i-ésimo tratamiento; Eij ~NIID (0, 2e σ ).


RESULTADOS Y DISCUSIÓN

No se encontraron efectos significativos (p>0.05) en la ganancia diaria de peso del lechón (Cuadro 2); la inclusión de algas marinas a la dieta de las cerdas en lactación no afectó el crecimiento de los lechones. En contraste, independientemente del nivel de algas marinas en la dieta, la edad de los lechones afectó significativamente (p≤0.05) la ganancia de peso individual de los cerditos y de la camada. En ambos casos (lechones y camada), la ganancia de peso se incrementó (p≤0.05) a medida que aumentó la edad de los cerditos.


Cuadro 2 - Efecto de la adición de algas marinas en la ganancia diaria de peso (g) de los lechones y de la camada.

† Efecto de la edad (p≤0.05)

Los resultados de la adición de las algas marinas a las dietas de cerdas lactantes en la respuesta de la camada (número de lechones destetados por camada, peso de los lechones y de la camada al destete); consumo de alimento; producción y contenido de proteína de la leche; y variables productivas y reproductivas de las cerdas se presentan en los Cuadros 3, 4, 5 y 6. No se encontró efecto significativo de las algas (p>0.05) en ninguna variable de respuesta de la camada, consumo de alimento, producción y contenido proteínico de la leche. Tampoco se observaron efectos (p>0.05) de las algas marinas en los cambios de peso, los días al primer calor postdestete y el intervalo destete-estro de las cerdas; el peso de los animales al inicio del experimento (día 107 de gestación) fue similar (p>0.05) entre tratamientos. En contraste, el consumo de alimento de las cerdas y la producción de leche se incrementaron (p≤0.05) al aumentar los DEL.


Cuadro 3 - Efecto de la adición de algas marinas en dietas de cerdas lactantes en el comportamiento productivo de sus camadas.

† Error estándar de la media


Cuadro 4 - Efecto de la adición de algas marinas a la dieta en el consumo de alimento de cerdas en lactación.

† Efecto de los días en lactancia (p≤0.05)  ¶ Error estándar de la media


Cuadro 5 - Efecto de la adición de algas marinas en la producción de leche y contenido de proteína de la leche, en cerdas en lactancia.

† Efecto de los días en lactancia (p≤0.05)  ¶ Error estándar de la media


Cuadro 6 - Comportamiento productivo y reproductivo de las cerdas en lactancia, con la adición de algas marinas.

¶ Error estándar de la media


En el Cuadro 7 se presentan los resultados de la respuesta de los lechones y la cerda en las diferentes etapas de la lactancia. La ganancia diaria de peso (GDP) de los cerditos y de la camada se incrementó (p≤0.05) a medida que aumentó su edad. Igualmente, la producción de leche y el consumo de alimento de las cerdas aumentó (p≤0.05) a medida que avanzó la lactancia del día 6 al 27.


Cuadro 7 - Comportamiento productivo de la cerda y su camada durante la lactancia.

† Efecto de los días en lactancia (p≤0.05)  ¶ Error estándar de la media

 

En este experimento no se encontraron diferencias significativas en las variables productivas y reproductivas (ganancia diaria de peso del lechón y de la camada, producción y composición de leche, pérdida de peso de la cerda y días al primer calor postdestete), al agregar algas marinas a la dieta de cerdas lactantes. Respecto a los datos publicados por Allen et al. (2001) acerca del comportamiento productivo de las cerdas, los resultados de este experimento variaron considerablemente. Estos resultados coinciden con los publicados por Franklin et al. (1999), quienes al agregar algas marinas (Schizochytrium sp.) en dietas para vacas, no encontraron efectos en la producción y cantidad de proteína en leche; sin embargo, el porcentaje de grasa disminuyó, y la composición de ácidos grasos fue diferente, ya que tuvo mayor cantidad de ácido linoléico y ácidos grasos conjugados (ω−3), y disminuyó el consumo de alimento debido a la palatabilidad de las algas.

Kim et al. (2003) encontraron que la adición de 1, 2 y 3% de harina de algas en dietas para cerdas incrementó linealmente la ganancia diaria de peso de los lechones; además, con 2% de algas marinas, las cerdas perdieron menos peso corporal (3.72 kg). Este valor es semejante a la pérdida de peso de las cerdas que recibieron la dieta con 1.5% de algas marinas en el presente estudio.

La producción de leche se afecta por diferentes factores como la edad, número de parto, condición corporal, nutrición, tamaño de camada, y la etapa de lactancia. Sin embargo, en este experimento no se encontraron diferencias significativas al agregar algas marinas a la dieta, pero al incrementarse los DEL aumentó significativamente la producción de leche. La producción de leche más alta se observó del día 21 al 27. Estos resultados coinciden con los publicados por Kim et al. (1999a) y Daza et al. (1999), quienes observaron un efecto lineal en la producción de leche y que el pico de producción de leche ocurre entre la tercera y cuarta semana de lactancia, seguido por una disminución. Otros autores (Toner et al.,1996; Nielsen et al., 2002) indicaron que la máxima producción de leche ocurrió en la tercera semana, del día 15 al 21, mientras que Pluske et al. (1998) encontraron que la producción de leche es 14% mayor del día 10 al 14 (9.3 vs 8 kg d−1). Toner et al. (1996), y Grandhi (2002) indican que estas diferencias en el pico máximo de producción están relacionadas con el genotipo de las cerdas.

El aumento en la producción de leche se debe al crecimiento del tejido mamario durante la lactancia. Kim et al. (1999a,b) y Nielsen et al. (2002) encontraron un incremento lineal en el crecimiento de la glándula mamaria conforme avanza la lactancia. Según estos autores, mientras la glándula mamaria es estimulada por la succión cotidiana del lechón, aumenta la producción de leche. De acuerdo con los mismos autores, el pico máximo de crecimiento de la glándula mamaria coincide con el de producción de leche. Antes de alcanzar el crecimiento máximo de la glándula mamaria, los cerdos aún son pequeños y producen menos estímulos de succión; por tanto, hay menor producción de leche de las glándulas. Después del pico máximo de producción de leche, la glándula se estimula con menos frecuencia debido a que los lechones, después de la tercera semana de edad, comienzan a consumir alimento sólido, lo que disminuye la producción de leche (Hurley, 2003).

En el presente experimento se encontró un efecto lineal (p≤0.01) en la ganancia diaria de peso de la camada y del lechón, y en la producción de leche con respecto a los DEL, independientemente del tratamiento, lo que explica en gran parte que los lechones ganaran más peso conforme avanzaron los DEL (Cuadro 8). Sin embargo, se encontraron diferencias importantes en las correlaciones entre la producción de leche de las cerdas y la ganancia diaria de peso de los lechones y la camada. El coeficiente de correlación fue elevado para los cerdos que recibieron las dietas con 1.5% (0.97; p≤0.01) ó 3.0% (0.91; p≤0.09) de algas marinas, mientras que el de las cerdas con la dieta base (0.78; p≤0.06) o la que contenía 4.5% (0.72; p≤0.06) de algas, fue más bajo. Estos valores indican que la ganancia de peso de los cerditos en lactancia está más relacionada con la producción de leche en las cerdas que consumieron las dietas con 1.5% ó 3.0% de algas marinas en las dietas. Daza et al. (1999) encontraron una correlación de 0.8 2 entre el peso al destete y la producción de leche, y que los coeficientes de correlación entre ganancia diaria de peso y producción media de leche disminuyen conforme avanza la lactancia, de 0.91 a 0.61 en los periodos 0 a 4 y 25 a 32 d. Esto implica que los efectos nutricionales influyen en la camada, principalmente después de la primera semana de edad. Asimismo, contrario a lo ocurrido con las cerdas alimentadas con la dieta base, los lechones amamantados por las cerdas con 1.5 y 3.0% de algas marinas mantuvieron su aumento en el crecimiento, aun después de los 21 d en lactancia (Cuadro 2). El mismo tipo de respuesta se observó en la producción de leche de las cerdas (Cuadro 5). Esta respuesta sugiere que el efecto benéfico de las algas marinas podría observarse en cerdas con destetes después de los 21 d de edad.


Cuadro 8 - Relación entre los días en lactancia (DEL) y la producción de leche (PDL), la ganancia diaria de peso de los lechones (GDPL), y la ganancia diaria de peso de la camada (GDPC).


La composición de la leche se afecta por el número de cerdos amamantando, factores ambientales, genéticos y nutricionales, los cuales fueron controlados en este experimento. Sin embargo, no se encontró diferencia significativa en el contenido de proteína de la leche de las cerdas en este estudio. Este resultado coincide con lo publicado por Revell et al. (1995), Pluske et al. (1998), Clowes et al. (1998), y Jones y Stahly (1999), quienes no encontraron cambios en la composición de la leche, en particular en proteína cruda, durante toda la lactancia, en cerdas alimentadas con diferentes tipos de dietas. Esto posiblemente se debió a que el contenido de proteína cruda en la leche es muy difícil de alterar mediante los nutrientes en la dieta, ya que la cerda es capaz de remover tejido magro o proteína muscular, aunque esta remoción tiene un limite. Jones y Stahly (1999) y Clowes et al. (2003) indican que el contenido de proteína en leche disminuye cuando la cerda moviliza 9 a 12% de su peso corporal, puesto que la remoción de AA no alcanza a cubrir las necesidades para la síntesis de proteína. En este experimento las cerdas no perdieron mucho peso corporal (T1=2.7%; T2=1.6%; T3=2.9% y T4=2.1%); por tanto, las cerdas removieron las reservas corporales necesarias para mantener la cantidad de proteína en la leche.

El consumo de alimento se incrementó hasta la cuarta semana de lactancia, lo que concuerda con Grandhi (2002), quien observó que el consumo de alimento aumenta conforme se incrementan los días en lactancia. El consumo más alto fue en la tercera y cuarta semanas y el más bajo en la primera. Farmer et al. (2001), observaron un aumento en el consumo de alimento conforme aumentaron los días en lactancia en cerdas con diferentes genotipos: 3.2 a 5.3 kg en cerdas Large White y 1.8 a 4.5 kg en Upton- Meishan. El bajo consumo en la primera semana de lactancia se debe a factores como el estrés del parto, la capacidad intestinal para el consumo de alimento y el tipo de dieta durante la etapa de gestación. El incremento lineal en el consumo de alimento de las cerdas (Cuadro 4) se debe, en gran parte, a los nutrientes que demanda la glándula mamaria para la producción de leche.

Los estudios relacionados con el uso de algas marinas en la producción de leche de las cerdas son muy limitados, y el efecto que tienen en la producción de leche aun no está claramente determinado. Adicionalmente, en la actualidad en algunos países hay una tendencia a prolongar la duración de la lactancia más de 21 d. Por tanto, es necesario hacer más investigaciones para dilucidar si la adición de algas aumenta la producción de leche y lograr un mejor comportamiento productivo de los lechones en lactancias prolongadas y en las siguientes etapas de producción de los cerdos.


CONCLUSIONES

La adición de algas marinas a las dietas de cerdas lactantes no aumentó la producción de leche ni modificó su contenido de proteína; no hubo ninguna mejora en la ganancia de peso de los lechones y las camadas. La adición de algas marinas tampoco disminuyó los días al primer calor postdestete.


LITERATURA CITADA

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Fuente: Agrociencia 38: 181-189. 2004 http://www.colpos.mx/agrocien/agrociencia.htm


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Uso de un alga marina (Macrocystis pyrifera) en dietas con base en trigo para cerdas en lactancia

Existe interés por ingredientes alternativos en las dietas que mejoren la productividad pecuaria. Por ello se realizó un experimento para evaluar la inclusión de un alga marina (Macrocystis pyrifera) en dietas con trigo para cerdas lactantes, en la producción y composición de leche, ganancia de peso de camada e intervalo destete primer estro postdestete. Se utilizaron 32 cerdas multíparas (Landrace×Duroc×Yorkshire), con cuatro dietas y ocho repeticiones. Los tratamientos fueron: T1) dieta base trigo-pasta de soya; T2) T1+1.5% algas marinas; T3) T1+3.0% algas marinas; y T4) T1+4.5% algas marinas. Las camadas se estandarizaron a ocho lechones; la producción de leche se calculó a los 6, 13, 20 y 27 d de lactancia; el porcentaje de proteína de la leche se determinó a los 13 y 27 d. La adición de algas marinas no afectó (p>0.05) las variables analizadas. Hubo aumento (p≤0.05) en las variables productivas al avanzar la lactancia. La máxima producción de leche ocurrió entre la tercera y cuarta semanas de lactancia,  y los mayores consumo de alimento y ganancia de peso de la camada en la cuarta semana. Los resultados sugieren que se pueden incluir algas marinas en dietas para cerdas en lactancia, ya que no afectan negativamente el comportamiento productivo y reproductivo de las cerdas y sus camadas.

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