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PV ALBEITAR 51/2014    

Manejo de cerdas reproductoras en sistemas de bienestar (I)

La implantación de sistemas de alojamiento en grupo para cerdas puede representar un impacto negativo en los resultados reproductivos, al menos al principio.
La implantación de sistemas de alojamiento en grupo para cerdas puede representar un impacto negativo en los resultados reproductivos, al menos al principio.
En este artículo se describe cómo puede afectar a nuestros resultados reproductivos el manejo de cerdas en grupo tal y como se define en la ley de bienestar animal.

Jordi Ventura Vinyals
Asesor independiente de porcino
Tel.: 687 415 113 - jordivv@inicia.es


Seguro que la implantación de sistemas de alojamiento en grupo para cerdas va a representar un impacto en los resultados reproductivos de nuestras granjas. Y es fácil que ese impacto sea negativo (al menos al principio). Sólo por el mero hecho de que significa un cambio respecto al sistema que hemos usado siempre, es motivo suficiente para que nos afecte de forma negativa.
Pero tengamos en mente que los técnicos que han intervenido en la redacción de la ley lo han hecho basándose en criterios científicos. Y el que más ha influido en su toma de decisiones ha sido el etológico (comportamiento animal), el que nosotros prácticamente nunca hemos considerado a la hora de diseñar instalaciones, sistemas de trabajo, etc. Uno de los aspectos que más ha pesado en los productores a la hora de decidirnos por cualquier opción ha sido la facilidad en el manejo.
Llevamos toda la vida trabajando con una “máquina” (la cerda) de la que sólo conocemos parcialmente el “libro de instrucciones”. Conocemos perfectamente su fisiología reproductiva y sus requerimientos nutricionales, pero no tenemos ni idea de cuáles son sus necesidades de comportamiento (convivencia en grupos y los diferentes tipos de jerarquías que se establecen en ellas, necesidad intrínseca de hurgar, instinto de hacer nido antes del parto, etc.). Es posible que el día que adaptemos nuestra manera de trabajar un poco más a las necesidades de las cerdas, los temas referidos al bienestar sigan teniendo un impacto en los resultados productivos de nuestras explotaciones, pero que ese impacto sea ahora positivo.
Revisemos en qué momentos y en qué aspectos de la producción estos cambios nos pueden mermar los resultados técnicos de las reproductoras.

Manejo destete-celo y cubrición
La posibilidad de mantener las cerdas en jaulas desde el día del destete hasta el día 28 poscubrición hace que en esta fase el manejo se vea poco afectado con respecto al que hemos estado haciendo hasta ahora en nuestras granjas.
Los que destetamos directamente a las cerdas a jaulas vamos a poder seguir estimulando a esas cerdas con los verracos por el pasillo. Podremos seguir cubriéndolas en las jaulas, y haciendo la recela poscubrición y la confirmación ecográfica de la gestación, tal y como veníamos haciéndola hasta ahora.
Organización de la información
Vamos a organizar la información de los dos artículos en diferentes apartados:

1. Manejo destete-celo

2. El cambio a los grupos de gestación definitiva

3. Recuperación de la condición corporal
• Grupos dinámicos
• Grupos estáticos
• Alimentador Electrónico de Cerdas (AEC)
• Jaulas de libre acceso
• Caída de pienso al suelo
• Sistemas de caída lenta
• Dispositivo de dispensación fraccionada de pienso

4. Supervisión individual de los animales
• Control de la ingesta
• Control de posibles pérdidas de gestación

5. Otros comentarios
• Problemas locomotores
• Confort térmico en los grupos
Eso no significa que algunos ganaderos no hayan optado por alojar las cerdas en grupos desde el primer día poscubrición. Es el caso de granjas en las que el número de jaulas es insuficiente para tener encerradas a las cerdas durante esos primeros 28 días.
En esos casos las cerdas se destetan directamente a grupos procurando igualar por condición las cerdas de cada corral. Es ahí en los grupos donde estimulamos a las cerdas con el verraco durante el periodo destete-celo. Conforme las cerdas salen en celo se meten en las jaulas para cubrirlas con mayor comodidad. Después del último día de inseminación regresan al corral respetando escrupulosamente que las cerdas que formen el grupo ahora sean las mismas que lo formaron el día del destete.
En estos corrales se complica la tarea de recela y nos va a tocar meter el verraco en los corrales para la detección de repeticiones a 21 días. La confirmación ecográfica de la gestación también es más dificultosa y, lo será más o menos, sobre todo en función del sistema de alimentación. Normalmente aprovechamos cuando las cerdas están comiendo para pasar el ecógrafo.

Cambio de la gestación-control a los grupos de gestación definitiva
Cabe comentar que últimamente hemos procurado alargar la primera fase de gestación (cubrición-control) y pasar las cerdas a la gestación definitiva nunca antes de los 35 días de gestación. En función de la disponibilidad de espacios en la cubrición control para poder seguir destetando, hemos mantenido ahí las cerdas el máximo de días posible y en algunas ocasiones confirmando la preñez con una segunda ecografía antes del cambio. El objetivo de esta segunda ecografía es el de detectar posibles cerdas no preñadas por repeticiones acíclicas después de la primera ecografía y que no hayamos sido capaces de detectarlas recelando con el verraco.
Teniendo la certeza absoluta que el 100% de las cerdas que van a la gestación definitiva están preñadas y pudiendo hacer ese cambio a partir del día 35, reducimos drásticamente la entrada de cerdas vacías a las maternidades. A partir de ese día 35 los embriones ya están osificando y la reabsorción por parte de la cerda no es posible. Cualquier pérdida de gestación a partir de ahí va a ser un aborto, fenómeno fácilmente detectable teniendo a las cerdas alojadas en jaulas.
Si nos ceñimos estrictamente a lo que marca la ley, a partir del 2013 nos va a tocar alojar las cerdas en grupos a los 28 días de gestación. No vamos a poder esperar hasta el 35. Si hasta la fecha hemos estado respetando el máximo número de días de estancia en las jaulas de cubrición antes del cambio a la gestación definitiva es porque, en ocasiones, hemos asociado cambios tempranos con pérdida de nacidos vivos. Seguramente eso nos ha sucedido sobre todo en los casos en que ese cambio ha representado un estrés significativo para las cerdas. No olvidemos que ahora ese cambio va a significar alojar a las cerdas en un grupo y según cómo lo hagamos el estrés puede ser notable.
También cabe la posibilidad, alojando las cerdas en grupos a partir del día 28 de gestación, que alguna de las cerdas que repitan acíclicas (repeticiones acíclicas: entre el día 25-37 poscubrición) lo hagan estando ya alojadas en los corrales. Esto nos puede acarrear una doble problemática:
• Dificultad en la detección de esas cerdas en celo.
• Cuando estas cerdas empiezan a salir en celo van a estar montando a sus compañeras de grupo, generándoles un estrés nada deseable.
En el caso de tener cerdas que repitan cíclicas a segundo celo (38–42 días) también lo van a hacer en los grupos generando la misma problemática, aunque, desde la instauración sistemática de la confirmación ecográfica de la gestación, ese tipo de repeticiones prácticamente han desaparecido.

Recuperación de la condición corporal
Uno de los grandes retos en la producción porcina moderna es el de evitar, dentro de lo posible, las excesivas pérdidas de condición de las cerdas durante la lactación y a su vez recuperar esas pérdidas en la siguiente gestación. Si no conseguimos recuperar la condición de las cerdas durante la gestación y algunas de ellas vuelven a llegar a la maternidad estando todavía delgadas podemos incurrir en el llamado “síndrome de la cerda flaca”. Cierto porcentaje de las cerdas de nuestra granja van perdiendo condición, lactación tras lactación, y acaban abandonando la granja prematuramente y a menudo sin haber conseguido llegar a sus ciclos más productivos (3º-5º).

El túnel de alimentación electrónica de
cerdas permite seguir racionando a las
cerdas de forma individual en la gestación.

Recuperación en la gestación-control
Siempre hemos preferido recuperar la condición corporal de las cerdas en el periodo poscubrición para pasar luego a una ración de mantenimiento y acabar aumentando esa ración en el último mes de gestación, cuando los fetos experimentan un mayor crecimiento.
Hasta la fecha, si alguna cerda no había recuperado su condición en la poscubrición, hemos tenido la posibilidad de aumentar la ración en su dosificador individual de la gestación definitiva hasta su completa recuperación. Eso ahora no va a ser tan fácil. Adquiere una mayor importancia evitar las pérdidas excesivas en partos y, sobre todo, recuperar de forma rápida esas pérdidas durante esos primeros 28 días de gestación, antes de que las cerdas ingresen en los grupos.

Gestión de la condición corporal en cerdas en grupo
En la segunda fase de gestación, trabajando con las cerdas en grupos, deberemos estar pendientes de una problemática que en los sistemas tradicionales de estabulación en jaulas no solíamos tener. Puede que hayamos conseguido recuperar, en gran medida, la condición corporal de las cerdas durante la cubrición control. Ahora seremos capaces de hacer grupos de cerdas con una condición homogénea. Eso no nos habrá servido de nada si no podemos garantizar que esa homogeneidad en la condición de los diferentes animales de un mismo grupo se mantenga hasta el final de la gestación.

El sist. AEC puede conseguir la homogeneidad
de la condición corporal dentro del grupo.
En los grupos, cualquier condicionante que “obligue” a las cerdas situadas más arriba en la jerarquía a ejercer su dominancia respecto a los otros animales, nos va a dar problemas. Recordemos que a las cerdas, en la gestación, les estamos racionando el pienso. Si el tipo de corral y el sistema escogido para alimentarlas implican mucha competencia entre ellas, seguro que algunas comerán más que otras. Esa situación, después de las 12 semanas de estancia en el grupo, seguro que implica tener cerdas flacas y cerdas gordas a la entrada a partos.
No olvidemos que una hiponutrición puede acabar siendo la causa de pérdidas embrionarias, sobre todo al inicio de la fase de grupos, pero incluso provocar abortos si es severa. Además las cerdas obesas también dan problemas, sobre todo de aplomos, de nacidos muertos al parto y de ingesta durante la lactación.
La gestión de la alimentación de las cerdas en grupos va a ser muy diferente en función del sistema que hayamos elegido para suministrarles el pienso. Esa elección incluso puede condicionar el flujo de las cerdas por los grupos, que se expone a continuación.

Alimentador Electrónico de Cerdas (AEC)
El túnel de alimentación electrónica de cerdas es el único sistema que nos permite seguir racionando a las cerdas de forma individual a lo largo de toda la gestación. Todas las cerdas van identificadas con un chip y la máquina sabe en todo momento cuál es la cerda que está entrando a comer.

Basta con programar en el ordenador que cuando entre a comer la cerda nº 1089, que ha ingresado delgada al grupo, en lugar de la ración de mantenimiento, (ej. 2,5 kg pienso/día) le suministre una ración ligeramente superior (2,8 kg/día). Nos va a tocar verificar al cabo de unas semanas si esa cerda efectivamente se ha recuperado y puede regresar a la cuba estándar. Eso no es lo dificultoso que puede parecer. Este dispositivo nos permite programar al alimentador para que, el día que nosotros creamos oportuno, a la salida del túnel después de haber tomado su ración diaria, esa cerda nos la aparte a un corral independiente para poderla chequear.

Recordemos que el ordenador nos va a informar puntualmente de las cerdas que el día anterior no han acudido a comer. Convendrá buscarlas entre todas las cerdas del grupo con el lector de chip. La experiencia nos enseñará que esas cerdas “problemáticas” que no han ido a comer suelen tener unos patrones de descanso concretos y vamos a acabar sabiendo a qué rincones hay que ir a buscarlas, dentro del corral.

El ordenador de la estación nos ayudará a fijarnos en algunas cerdas que, pese a haber consumido toda su ración diaria, siguen visitando la estación de forma reiterada. Evidentemente el dispositivo no les va a dar más pienso del que les toca y tal como entran, salen. Pero esas cerdas, que suelen ser dominantes y están merodeando continuamente por la zona de entrada al túnel, ejercen cierta intimidación sobre el resto de animales que se acercan a comer y eso evidentemente no nos interesa. Es interesante identificarlas y si lo creemos conveniente las retiraremos del grupo.
Grupos dinámicos
Les llamamos dinámicos porque estamos continuamente sacando y añadiendo cerdas a un mismo grupo. Trabajamos con grupos muy numerosos de cerdas que pertenecen a diferentes bandas de producción. Llegado el día, las cerdas más avanzadas en su gestación abandonan el grupo y van a la sala de partos. Acto seguido, otras cerdas procedentes de la gestación–control ingresan en el grupo para ocupar su lugar.
Estos grupos dinámicos se usan cuando empleamos “Alimentadores Electrónicos de Cerdas” (AEC) que permiten alimentar a muchas cerdas a la vez. A pesar de estar alterando continuamente la jerarquía del grupo, nos permite alimentar y controlar la ingesta de las cerdas de forma individualizada.

Grupos estáticos
El mismo grupo de animales que ingresa al grupo se mantiene junto durante todo el periodo hasta que entran a las salas de partos. Son animales que pertenecen a la misma banda de producción.
En grupos estáticos, un parámetro que es fundamental predeterminar y que puede afectar severamente el bienestar dentro de los corrales es el “tamaño de grupo”. El número óptimo de cerdas en cada corral depende del sistema de alimentación así como del diseño del corral.
Por cuestión de costes podemos acabar optando por grupos grandes y meter a todas las cerdas de una misma banda en el mismo grupo. Según mi criterio, vale mucho la pena plantearse la posibilidad de establecer un tamaño de grupo inferior y dentro de una misma banda poder separar las cerdas en función de sus características en grupos diferentes (las fuertes, las más delgadas, las de primer parto…). Una mala elección en este sentido nos puede llevar a situaciones de competencia excesiva por el pienso y a que la uniformidad de la condición corporal del grupo sea peor a la entrada a partos que el día que ingresaron en el grupo. Algunos prácticos con años de experiencia trabajando con cerdas en grupos afirman que tan importante como el momento de gestación en que hacemos los grupos va a ser el cómo hacemos esos grupos.
No olvidemos que en granjas grandes o en las que funcionen a bandas de 3, 4 o 5 semanas, si el tamaño de banda es suficientemente grande, los AEC se pueden usar también en grupos estáticos. En esas circunstancias los niveles de tranquilidad entre los animales del grupo son muy superiores.
En la siguiente entrega de este artículo veremos los sistemas de alimentación de cerdas en grupos más habituales. Veremos qué posibilidades tiene cada uno de ellos para ajustar la alimentación de los animales a sus necesidades y así gestionar bien la condición corporal.
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