Silvia Húmera Veterinaria AGA Comunicación
Imagen cedida por ASOPROVAC La contaminación y el recalentamiento del planeta sin duda tienen gran repercusión social. Por ello, especialmente en los últimos meses, los medios de comunicación abordan la emisión de gases con efecto invernadero desde distintos ángulos, poniendo en el punto de mira, en demasiadas ocasiones, a la ganadería en general y al vacuno en particular, como principal especie ganadera productora, vía fermentación entérica, de metano (gas con efecto invernadero).
Objetivos del estudio 1. Establecer la contribución del sector de producción de carne de vacuno (y muy especialmente, el sistema español) a las emisiones de gases con efecto invernadero. 2. Revisar sus principales factores de variación según el método de producción y alimentación utilizado. 3. Definir esas emisiones para el caso de los sistemas intensivos de producción de carne con relación a otros sistemas. |
Es por esto que la Asociación Española de Productores de Vacuno de Carne (ASOPROVAC) ha encargado la elaboración de este estudio independiente de revisión bibliográfica a Carlos de Blas Beorlegui, catedrático de Producción Animal de la UPM y presidente de la Fundación Española para el Desarrollo de la Nutrición Animal (FEDNA). Su objetivo es aclarar y relativizar la contribución de la producción de vacuno de carne a la emisión de este tipo de gases, a partir de hechos fundamentales que se deducen del mismo:
- El metano no es, ni por su concentración atmosférica ni por su poder de recalentamiento global (PRG), el principal causante del efecto invernadero.
- Los sectores agrario y ganadero son responsables de tan solo el 10,6% de las emisiones (metano+NO2) totales de gases con efecto invernadero en España.
- La actividad de engorde de terneros para la producción de carne supone solamente el 0,36% de las emisiones de metano producidas por fermentación entérica de los animales (principal vía de generación de este gas).
La agricultura y la ganadería como origen de gases con efecto invernadero La contribución media de las diferentes fuentes al efecto invernadero se muestra en la gráfica. El sector agrario en su conjunto supone en España alrededor de un 10% del total, y es el principal responsable de las emisiones de N2O y de CH4 (75 y 61%, respectivamente; Ministerio de Medio Ambiente, 2007a), mientras que el consumo agrario de energía fósil es limitado (alrededor del 5% del total). Por contra, determinadas prácticas agrícolas (bosques, pastos) permiten fijar en forma de biomasa o en la materia orgánica del suelo cantidades significativas de CO2 atmosférico.>br> La proporción correspondiente a la ganadería de rumiantes (fundamentalmente a través de la fermentación entérica) y de monogástricos (vía formación de metano a partir de la gestión del estiércol y emisiones de N2O) se estima en alrededor de un 3 y un 2% de las emisiones totales, respectivamente. Del 3% correspondiente a los rumiantes, tan solo un 0,36% es atribuible al cebo de terneros.
La mayor parte de las emisiones de CH4 por fermentación entérica (36% del total) procede de los animales de especies herbívoras, especialmente de los rumiantes y en particular del ganado vacuno por su censo y tamaño relativo. Una estimación del reparto de esta cantidad entre los distintos tipos de bovinos en España se muestra en la tabla 1.
Principales factores de variación en función del método de producción y alimentación utilizado Son varios los factores que explican la escasa contribución al incremento de las emisiones de CH4 de los sistemas intensivos de cebo de terneros en España.
Peso metabólico La producción diaria de metano varía linealmente con el peso metabólico del animal (PV 0,75). De ahí que los sistemas intensivos, como es el caso de la producción de terneros en nuestro país, en el que los animales se sacrifican a edades tempranas (9-14 meses), produzcan cerca de una tercera parte menos de metano (m3/kg canal) que los sistemas que producen carne a base de pastos.
Un análisis realizado en Nueva Zelanda (Machmüller y Clark, 2006) sobre resultados de producción de metano en rumiantes (vacuno y ovino) en pastoreo, muestra que la producción diaria de metano aumenta con la edad y se incrementa de forma lineal con el peso del animal expresado sobre peso metabólico:
CH4(g/d)= 3,58 pm - 35,8 R2 = 0,83; N: 1.025 |
Razas productivas Los terneros que se producen en nuestro país pertenecen a razas altamente productivas, lo que significa que consumen una mayor cantidad de alimento. Un incremento del nivel de ingestión de alimento en animales altamente productivos implica un incremento de la velocidad de tránsito por el rumen y, como consecuencia, una menor digestión fermentativa y una menor formación de metano en términos relativos (Blaxter, 1964).
Relación forraje/concentrado Otro factor a tener muy en cuenta es la relación forraje/concentrado de las raciones alimenticias. Los terneros de engorde en el sistema de producción español reciben una dieta rica en concentrados. Esto conlleva la acidificación del contenido ruminal, que supone cambios en la composición de la flora microbiana, con disminución de la flora celulolítica y de la amilolítica. Como consecuencia, se reduce la digestión de la fibra y se altera el tipo de fermentación hacia la formación de una menor cantidad de ácido acético y mayor de ácido propiónico. El tipo de ácidos grasos producido en la fermentación tiene un efecto directo sobre la cantidad de H y CH4 liberados, ya que la formación de ácido acético es paralela a la de H (4 moles de H/mol acético) mientras que la de ácido propiónico implica captura de H (2 moles de H/mol propiónico). De esta forma, las emisiones de CH4 aumentan en paralelo a la relación (acético + butírico)/propiónico formado en el rumen (Moss et al., 2000).
Los valores medios de emisión de metano con raciones ricas en concentrado se encuentran entre un tercio y la mitad de las que se observan con raciones forrajeras.
También el tipo de concentrado que se emplee en la ración es importante. Los sistemas de cebo intensivo en nuestro país se basan en el uso de cereales, que suponen hasta un 60% de los ingredientes de la ración. El maíz se encuentra en cantidades apreciables en el pienso y se ha comprobado que, al tener una relación similar de endospermo harinoso y córneo, disminuye su fermentación en el rumen y, por tanto, las emisiones de metano con respecto a los granos con predominio del endospermo harinoso (trigo/cebada) (tabla 2).
Igualmente influye el tipo de forraje empleado. Las fuentes de fibra muy lignificadas (como la paja, que se administra al ternero a razón de 0,5 - 1 kg/día y supone un 10% de su ración diaria) implican una menor tasa de fermentación ruminal que el uso de fuentes de fibra poco lignificadas y más comunes en otros sistemas de producción (pulpa de remolacha, cascarilla de soja o forrajes jóvenes de alta calidad). El resultado es de nuevo una menor producción de metano por parte de los terneros en este tipo de producciones (tabla 3).
Suplementación con grasas insaturadas y de cadena media Finalmente, varios autores han señalado que la adición de grasa, especialmente la insaturada (Zhang et al., 2008) y la de cadena media (Lovett et al., 2003; Jordan et al., 2006b; Beauchemin y McGinn, 2006b) a la ración, implica alteraciones en la flora microbiana que disminuyen la digestión de la fibra y favorecen la formación de propiónico y una menor producción de metano (Demeyer et al., 1969; Van Soest, 1994; Johnson y Johnson, 1995).
Bibliografía en poder de ASOPROVAC