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PV ALBEITAR 21/2012    
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Juan Grandía explica los problemas que producen las micotoxinas en porcino

Por Juan Grandía Torner
Última actualización 25/01/2010@09:35:56 GMT+1

El aumento de la humedad ambiental y el descenso de las temperaturas que se han producido durante el otoño obligan a extremar las precauciones contra las micotoxinas. Diversos factores han hecho que durante los últimos años la presencia de hongos en los cereales haya aumentado: la siembra directa en los campos y la acumulación de existencias de cosechas pasadas en los almacenes a la espera del momento propicio para vender.
Juan Grandía es veterinario especialista en porcino y presidente de la Asociación Nacional de Veterinarios de Porcino (ANAVEPOR) y la Asociación de Veterinarios de Porcino de Aragón (AVPA)

En los últimos años estamos observando un preocupante aumento de micotoxinas en los cereales y en el maíz que utilizamos para la fabricación de los piensos compuestos, incluso la Unión Europea lo pone de manifiesto en su reglamento de 28 de septiembre de 2007. Además de las inclemencias del tiempo propias de verano o de invierno, se suman al proceso el incremento de la siembra directa en los campos, lo que hace que la carga bacteriológica de los mismos se mantenga de una cosecha a otra.
Además, en los dos últimos años nos vemos sumergidos en un mundo especulativo referente a los cereales. El precio del cereal cambia diariamente y el agricultor o el almacenista no venden. Tenemos almacenes con cereales de la cosecha del año 2008, 2007 e incluso del 2006, y todo esto hace que las condiciones de almacenamiento empeoren día a día.

¿Qué favorece el crecimiento de los hongos?
Las características climáticas para la proliferación de los hongos dependen de la temperatura y de la humedad.
La temperatura óptima para el crecimiento de los hongos es 20 a 25 ºC, ni por encima de 40 ºC ni por debajo de 5 ºC suele haber crecimiento fúngico, a pesar que el género Penicillium cyclopium puede reproducirse a 0 ºC.
La humedad ideal es del 15%, pero no es tan importante la humedad total de un producto como la Actividad del agua (Aw) que contenga. La Aw es la cantidad de agua que puede disponer un microorganismo una vez se ha alcanzado el equilibrio hídrico alimento/medio ambiente.
La definición científica del Aw es:

Aw=P/Po

Siendo P la presión de vapor de agua de la materia y Po la presión de vapor del agua pura a la misma temperatura.
Por tanto la Aw de un nutriente nos dará una idea de la capacidad de conservación que tiene. Con Aw < 0,7 no crece ningún hongo.

Problemas que nos producen las micotoxinas en el ganado porcino
Partiendo de la base de que la mayoría de micotoxinas están producidas por el género de hongos Fusarium y que se producen en los cereales y en el maíz antes que sean cosechados, nos damos cuenta de que la mayoría de materias primas que entrarán en nuestras fábricas estarán ya contaminadas, en mayor o menor medida, con las micotoxinas.
Figura 1. Lechona recién nacida afectada por zearalenona.
La micotoxina que más problemas causa en el ganado porcino es la zearalenona (Zea) ya que produce grandes fallos reproductivos, de forma silenciosa, en nuestras explotaciones. Los problemas no se ven en el momento de ingerir la micotoxina, sino transcurrido un tiempo de la ingestión. Las lesiones visibles en cerdas adultas pueden ser los prolapsos de recto, mayor duración del ciclo estral o retrasos en salir el primer celo posdestete. El edema de cuernos uterinos producirá un fallo en la nidación de los embriones. Además, podemos observar una disminución del peso de los lechones al nacimiento (incluso del 24%), así como debilidad de los nacidos y aumento de splay-leg. Se observan también vulvas tumefactas y engrosadas en lechonas recién nacidas (figura 1).
La ocratoxina produce lesiones hepáticas con necrosis de hepatocitos periportales y de túbulos renales. Los riñones aumentan de tamaño, palidecen, aparecen quistes y focos miliares fibrosos.
El DON produce un rechazo del alimento con una disminución de crecimiento, incluso puede dar vómitos.
Por su parte, la fumonisina puede dar una disminución del crecimiento de hasta un 10%.
Además, todas ellas producirán una bajada de la inmunidad en el animal con una disminución de los linfocitos T y B, y harán que descienda la actividad de los macrófagos y los neutrófilos. Todo esto impedirá tanto la lucha frente a enfermedades como la producción de anticuerpos al producirse las vacunaciones correspondientes.
A la vista de todo esto, conocido por todos, es la época mejor para poner en prácticas actuaciones preventivas ante las micotoxinas.

¿Qué podemos hacer para evitar problemas?
Limpiar los silos de las granjas en fundamental una vez se ha terminado el verano y antes de que empiece el invierno. De todos es sabido que las diferencias de temperatura que existen fuera y dentro de los silos de pienso producen corrientes de convección y acumulación de humedad en diferentes lugares de los silos, con el consiguiente riesgo de crecimiento fúngico y producción de micotoxinas en los piensos (figuras 2 y 3).

Figura 2. Corrientes de convección en un silo en invierno.
Figura 3. Corrientes de convección en un silo en verano.
Además de limpiar los silos por dentro y quitar posibles aglomeraciones de pienso húmedo de las paredes, una vez limpio, introduciremos en los silos algún producto antifúngico (pastillas de formaldehído, velas o aerosoles). También tenemos que limpiar todo el circuito de alimentación de la granja mediante una mezcla de pienso y antifúngico a dosis elevadas, y controlar los agujeros de los silos para que no entre agua cuando llueva y pedirle al proveedor de nuestro pienso que introduzca un secuestrante de micotoxinas en todos nuestros piensos como prevención.
Ya que la mayoría de veces no dejamos vaciar el silo del todo antes de introducir el siguiente pienso, esto basta para que mantengamos la producción de micotoxinas constante en nuestras granjas.

Límites máximos permitidos y presencia real
Hay que recordar que la legislación actual respecto a las micotoxinas es la siguiente:

1.- Recomendación de la Comisión de 17 de agosto de 2006
Se acentúa la vigilancia de DON, ZEA, ocratoxina, fumonisina B1 y B2, T-2 y HT-2. Las fábricas de pienso incluirán en sus sistemas de APPCC la vigilancia sobre estas micotoxinas.
Valores orientativos en ppm para piensos de porcino con una humedad del 12% son:
  • DON: 0,9 ppm.
  • ZEA: 0,1 ppm en lechones y cerdas nulíparas; 0,25 ppm en cerdas multíparas y cerdos de engorde.
  • Ocratoxina: 0,05 ppm.
  • Fumonisina B1+B2: 5 ppm.
2.- Reglamento (CE) nº 1126/2007
A partir de datos de las cosechas de 2005 y 2006 de maíz se han observado que debido a las condiciones climáticas han aumentado considerablemente las cantidades de ZEA y fumonisina y, en menor medida, las de DON.
Cantidades máximas admitidas:
  • DON: 1250 ppb en cereales excepto trigo duro, avena y maíz; 1750 ppb en trigo duro, avena y maíz.
  • ZEA: 100 ppb en cereales excepto en maíz; 350 ppb en maíz.
  • Fumonisina (B1+B2): 4.000 ppb.
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