Aproximadamente 70.000 personas se enferman cada año por infección con E. coli O157: H7, en los Estados Unidos. Esta bacteria coloniza el tracto intestinal de los animales y puede contaminar los productos de carne de vacuno durante el sacrificio y el procesamiento.
Los investigadores de la Universidad de Missouri han desarrollado un método de dos pasos que permite distinguir entre las células muertas y las vivas de E. coli. Las células muertas no enferman a la gente, pero tan sólo diez células vivas pueden infligir una enfermedad intestinal severa, dijo la señora Mustapha, profesora asociada de ciencias de la alimentación en la Facultad de Agricultura, Alimentación y Recursos Naturales de la Universidad.
La investigación utiliza una técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés). Este es un método rápido y fiable para la detección e identificación de agentes patógenos en los alimentos. El PCR, sin embargo, no puede diferenciar células muertas de las viables. La presencia de células muertas de patógenos puede dar lugar a falsos resultados positivos, lo que podría dar lugar al retiro de productos innecesarios.
Para evitar esto, los investigadores utilizan en las muestras un colorante llamado ethidium bromide monoazide (EMA). EMA no puede penetrar en las células vivas, pero puede entrar en las células muertas, donde se une a moléculas de ADN, lo que las hace insolubles y, por tanto invisible a las pruebas de PCR.
Los investigadores han probado con éxito la técnica en carne molida de res, pollo y huevos. La prueba lleva aproximadamente 12 horas, a diferencia de los métodos más antiguos, que requieren hasta dos días para tener los resultados.