Suiza
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| (Foto: Sxc.hu) |
Por
Belén González Gracia
Última actualización 14/10/2009@16:03:41 GMT+1
Recientes investigaciones han mostrado que cuando Listeria monocytogenes pierde su pared celular es capaz de sobrevivir y reproducirse, siendo entonces denominada Listeria en forma L. El gran problema está en que esta forma es capaz de burlar el sistema inmune y escapar también a las técnicas de diagnóstico actuales.
Investigadores de la Universidad de Zurich han descubierto una nueva forma de vida de Listeria monocytogenes, patógeno oportunista responsable de graves contaminaciones de alimentos. Estas bacterias pueden reproducirse y proliferar en las llamadas formas L. Durante más de 100 años, se sabía que estas bacterias pueden perder su pared bacteriana y sobrevivir. Sin embargo, se creía que este fenómeno era un simple artefacto y que las bacterias sin pared celular no eran viables. La reciente investigación del grupo de Zurich encabezado por el Profesor Martin J. Loessner, que acaba de publicarse en la revista Molecular Microbiology, muestra que las bacterias sin pared celular pueden ser una forma estable de vida bacteriana. Sorprendentemente, Listeria monocytogenes sobrevive sin pared celular y, además, puede reproducirse y proliferar. Esta bacteria, que puede producir incluso la muerte por infecciones transmitidas a través de alimentos, se encuentra con frecuencia en productos lácteos. La bacteria invade el cuerpo humano a través de las células epiteliales del intestino y se extiende entre células, lo que le permite pasar desapercibida al sistema inmune. Listeria puede entonces atravesar la barrera de la sangre y de la placenta. Cuando alcanza el cerebro, produce una grave inflamación del mismo, que puede ser fatal. También puede poner en peligro al feto y a las mujeres embarazadas.
Normalmente, las células de Listeria aparecen como pequeños bacilos. Si pierden su pared celular con ciertos antibióticos como la penicilina, se vuelven esféricas y más grandes. Estas células sin pared celular se rodean de una membrana sencilla. Como paso intermedio entre esta forma L y las células en forma de bacilo, hay un estadio en el que la bacteria puede reconstruir su pared bacteriana. Sin embargo, una vez que Listeria ha alcanzado el estatus de forma L completa, ya no hay vuelta atrás. El cambio de la forma normal a la forma L se acompaña de numerosos cambios en el metabolismo celular y en la actividad genética. Casi 280 de los genes de Listeria normal y forma L muestran diferente actividad. Mientras que los responsables de la regulación del estrés fueron activados en formas L, los del metabolismo y el equilibrio energético fueron reprimidos. Los investigadores interpretan este hecho como la repuesta bacteriana y la adaptación activa a este nuevo tipo de vida.
Cultivo y detección de formas L
Cultivar formas L no es fácil. Necesitan crecer en un medio líquido y normalmente no forman colonias, por lo que no se pueden cultivar en placas Petri. Aunque las células de Listeria en forma L son capaces de reproducirse por sí mismas, esto puede llevarles un tiempo: la formación de una colonia visible cuesta al menos seis días, en comparación con las 16-20 horas que emplean las células normales.
Los investigadores se sorprendieron por sus observaciones sobre cómo las células madres producen células forma L hijas. Primero, se forman nuevas vesículas dentro de las células grandes en forma L. Cuando éstas son lo suficientemente grandes, las células madre se rompen y liberan a las células hija. En este punto, tienen toda la información genética de la madre, aunque todavía no está claro cómo se transfiere dicho material genético. Es interesante conocer que su metabolismo no comienza hasta que se han liberado de la célula madre.
Los científicos tienen una razón para investigar esta extraña forma de vida bacteriana: hace 20 años, una grave epidemia de Listeria causó muchas muertes en Estados Unidos. Aunque está claro que esto fue el resultado del consumo de leche contaminada y que los patógenos se detectaron tanto en la granja de donde procedía la leche como en los pacientes que la habían consumido, los laboratorios fueron incapaces de encontrar Listeria en la propia leche. Otra posible explicación es que las bacterias había estado presentes en la leche en la forma L reversible y, por tanto, no se habían podido detectar. Según el profesor Loessner, “esto es porque la forma L puede reproducirse en la leche igual de bien que en condiciones laboratoriales”.
Listeria en forma L puede también burlar al sistema inmune. Aunque los macrófagos, es decir, los fagocitos ingieran las esférulas, parecen incapaces de matarlas en el tiempo oportuno. Mientras que las células normales de Listeria mueren a los 30 minutos, las formas L pueden sobrevivir más tiempo dentro del macrófago. Según el profesor Loessner “el sistema inmune puede tener un problema si los macrófagos no son capaces de reconocer las formas L como patógenas”. Los patólogos han informado en alguna ocasión de objetos en forma de burbuja en las secciones de cerebro procedentes de animales que han muerto de listeriosis, pero ha sido imposible hasta ahora clasificarlos apropiadamente. Los investigadores mantienen la hipótesis de que estas formas pueden ser formas L de Listeria.