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PV ALBEITAR 51/2014    

Comparación entre el ensilado de maíz y el ácido fórmico como conservantes del ensilado de hierba

Durante 40 días, 16 vacas frisonas se distribuyeron en dos grupos (primíparas y multíparas).
Durante 40 días, 16 vacas frisonas se distribuyeron en dos grupos (primíparas y multíparas).
Este trabajo se realizó con la finalidad de comparar los efectos sobre el consumo, la producción y la composición química de la leche, las características de fermentación ruminal y los costes de alimentación en vacas lecheras alimentadas con ensilados de hierba conservados con ácido fórmico o con ensilado de maíz.
Gregorio Salcedo
Departamento de Tecnología Agraria del I.E.S. “La Granja”, 39792 Heras (Cantabria)
Imágenes archivo


Para mejorar la ensilabilidad de los forrajes es conveniente el uso de aditivos (en la actualidad los que se emplean con más frecuencia son el ácido fórmico y sus sales) e inoculantes de bacterias lácticas (Keady y Murphy, 1993) que mejoran la fermentación, reducen las pérdidas por efluentes (Haigh, 1999), aumentan el consumo de materia seca y la posterior ganancia diaria de peso vivo en terneros (Pena et al. , 2000), así como la producción de leche (de la Roza et al. , 1999).

Materiales y métodos
Los objetivos de este experimento fueron comparar las respuestas productivas, la calidad de la leche, la eficiencia de utilización del nitrógeno y la energía metabolizable, la evolución del líquido ruminal y el coste de la alimentación en vacas multíparas y primíparas alimentadas con ensilados de hierba conservados con ácido fórmico o con ensilado de maíz.

Animales y dietas
Durante 40 días, 16 vacas frisonas (8 primíparas y 8 multíparas) se distribuyeron en dos grupos (primíparas y multíparas) para recibir otras tantas dietas durante dos periodos sucesivos de 20 días (diez días preexperimentales y diez días de control), según un diseño experimental cruzado.
El grupo de primíparas se encontraba en el día 98±29 de lactación, presentaba una producción lechera de 17,8±0,82 kg/día y un peso vivo de (PV) 584±15 kg; mientras que las multíparas se encontraban en el día 88±55 de la lactación, producían 22±2,1 kg de leche/día y pesaban 628±22 kg.
Las dietas se formularon con ensilados de hierba de prado sembrado administrado ad líbitum, que se conservó con ensilado de maíz (EHEM) al 10% o con ácido fórmico (EHAF) en la proporción 3,5 l/t, y con 5 kg y 3,6 kg por cabeza y día de materia seca de ensilado de maíz y concentrado, respectivamente. El concentrado estaba compuesto por un 82,4% de harina de cebada, un 14,1% de harina de soja, un 1,14% de fosfato bicálcico, un 1,9% de bicarbonato sódico y un 0,40% de corrector vitamínico-mineral.

Diseño experimental
Las dietas se formularon con ensilados de hierba de prado sembrado administrado ad líbitum.
El control individual de la producción de leche se realizó durante los diez días de cada periodo experimental. De igual forma, se mezcló una alícuota de leche procedente del ordeño de mañana (7 a.m.) y otra del de la tarde (4 p.m.) para determinar la composición química (grasa, proteína y urea) de la leche en el Laboratorio Interprofesional Lechero de Santander.
Al final del experimento y siguiendo un diseño experimental en cuadrado latino durante dos periodos experimentales de cuatro días, se tomaron muestras del líquido ruminal de vacas multíparas provistas con cánula ruminal (10 cm d.i.; Bar Diamond Inc., Parma, ID) y alimentadas con las dietas anteriormente descritas los dos últimos días, para determinar su pH y su contenido en nitrógeno amoniacal (N-NH3). La extracción del líquido ruminal se realizó a las 0 (8 a.m.), 2, 4, 8, 9,5 y 11 horas del periodo posprandial.
Inmediatamente después de la toma de muestras se determinó el pH in situ (con pHmetro Crison BasiC209). Seguidamente las muestras se centrifugaron y se analizó el contenido de N-NH3 del sobrenadante con óxido de magnesio mediante el destilador Kjeltec 1002.

Resultados y discusión
A continuación se exponen los resultados sobre la ingestión de alimento, la producción y composición de la leche, sobre la composición del líquido ruminal y los márgenes económicos obtenidos con animales alimentados con los dos tipos de dietas experimentales.

Ingestión de alimentos
El consumo de materia seca (MS) total, ensilado de hierba y ensilado de maíz fue mayor en vacas multíparas ( tabla 1). No se observaron diferencias en el consumo de ensilado según el tipo de conservante empleado en el mismo, pero sí (P<0,001) entre vacas ( tabla 1). No obstante, el porcentaje de MS ingerida del ensilado de hierba por 100 kg de PV resultó semejante, con valores medios de 1,97% en multíparas y 1,93% en primíparas. De igual forma, para la ingestión total de ensilado (hierba y maíz), los porcentajes fueron semejantes, 2,75% en multíparas y 2,74% en primíparas. Posiblemente, la mayor ingestión de MS registrada en el ensilado de hierba conservado con ensilado de maíz en vacas multíparas tenga su origen en el contenido superior de MS del ensilado (35,3% vs 24,4%), menor contenido en fibra neutro detergente (FND) (48,9% vs 59,2%) y mayor digestibilidad in vivo de la materia orgánica (70,3% vs 57,8%), respectivamente.
Los resultados obtenidos son similares a los señalados por Salcedo (2005) con ensilados de trigo, también conservado con ensilado de maíz. En cualquier caso y en vacas multíparas, el mayor porcentaje de MS de la dieta que incluye EHEM (39,3%), frente al incluido en el EHAF (33,8%) pudo ser entre otras, la posible causa de un mayor consumo, tal y como señalan Chase et al., (1979). Estos autores indican descensos del 0,02% por 100 kg de PV por punto superior al 50% en el contenido de humedad de la dieta.
Por su parte, Mertens (1992) sugiere dietas de vacas lecheras con concentraciones del 35% de FND, para maximizar la ingesta de MS. En el presente experimento, la concentración de FND fue del 43,5%, independientemente del tipo de ensilado o vaca. Según los resultados obtenidos ( tabla 1), no se considera que la FND actúe como limitante del consumo entre ensilados y vacas, pese a la diferencia de 8,5 unidades porcentuales entre las estimadas por Mertens (1992) y las obtenidas en el presente trabajo.
La ingestión de energía metabolizable (EM) fue superior en vacas multíparas (tabla 1), lo que se atribuye, en parte, al mayor consumo de MS y al contenido de EM en el EHEM (Salcedo, 2008). Sin embargo, tanto la proteína degradable como la no degradable ingeridas resultaron superiores a las recomendaciones del Nacional Research Council, 2001 (NRC), independientemente del tipo de conservante usado y de la vaca (tabla 1). El mayor consumo de almidón y FND se registró en las vacas multíparas (P<0,01), y entre ensilados en el EHEM (tabla 1).

El ensilado de hierba en la cornisa cantábrica
El ensilado de hierba representa, durante el periodo invernal, uno de los recursos forrajeros más importantes en las dietas basales para el ganado vacuno lechero en la cornisa cantábrica (Salcedo, 1998). Sin embargo, en la mayoría de los casos, la hierba de partida es recolectada en un estado avanzado de madurez, por lo que presenta bajos contenidos en energía y proteína bruta, y elevadas concentraciones de nitrógeno amoniacal (Sarmiento et al., 1996); por añadidura su degradabilidad en rumen se ve aumentada (Salcedo, 1998). Entre otros aspectos, el valor alimenticio del ensilado depende de la especie forrajera, de su digestibilidad en el momento de ensilar y de su calidad de fermentación y conservación (Zea y Díaz, 1996).
En primavera las condiciones climatológicas de la cornisa cantábrica implican riesgos de precipitaciones inesperadas que disminuyen la ensilabilidad de los forrajes (Flores et al. , 2000), por lo que es conveniente el uso de aditivos.

Producción y composición química de la leche
Desde el inicio hasta el final del experimento, la producción de leche disminuyó, 2,4 kg en las vacas multíparas y 1,1 kg en las primíparas, debido al cambio de dieta, ya que anteriormente al estudio los animales se encontraban en pastoreo. En este sentido, Chamberlain (1987) indica menor contenido de azúcares solubles en los ensilados que en la hierba verde, por lo que existe menor energía fermentable disponible para los microorganismos del rumen. Entre vacas, la producción de leche ( tabla 2) fue superior en las multíparas (P<0,001), sin diferencias entre ensilados, al igual que la corregida al 4% de grasa. En la eficiencia bruta, expresada como kg de leche por kg de MS ingerida, no se observaron diferencias significativas entre ensilados ( tabla 2) y sí entre vacas (P<0,001), ya que resultó mayor en multíparas (0,94 vs 0,85 kg/kg).
La concentración de grasa de la leche no se diferenció entre ensilados ni entre vacas, con porcentajes medios de 4,33% y 4,22% para los ensilados conservados con ensilado de maíz y ácido fórmico, respectivamente, y 4,27% para las vacas multíparas y primíparas ( tabla 2), imputable a un consumo de FND no limitante para la formación de ácido acético en el rumen, y semejante digestibilidad de la materia orgánica (71,6% vs 70,7% en EHEM y EHAF, respectivamente).
La leche de vacas primíparas presentó mayor cantidad de proteína que la de multíparas (3,19% y 2,99%, respectivamente), sin observarse diferencias entre ensilados (tabla 2). Sin embargo, y según el conservante añadido al ensilado de hierba, el contenido de urea en leche fue menor en los animales alimentados con el ensilado conservado con ensilado de maíz y en vacas multíparas (P<0,001), debido a una menor relación entre el nitrógeno degradable en rumen por megajulio de energía metabolizable (g de NDR/MJ de EM) obtenida en el EHEM (1,56 vs 1,72 g NDR/MJ de EM), corroborada por una concentración inferior de N-NH3 en el rumen (136,7 vs 151,9 mg/l), lo que hace pensar en un contenido de N proteico superior. En vacas lecheras, Salcedo (2005) también observó ligeros incrementos de proteína en leche cuando las vacas son alimentadas con ensilado de trigo conservado con ensilado de maíz y semejante aporte de concentrado respecto al ensilado conservado con ácido fórmico.
La diferencia de EM ingerida entre ensilados y vacas fue de 7 y 12 MJ/d respectivamente; sin embargo, el porcentaje de energía bruta excretada en leche (Tyrrell y Reid, 1965) respecto a la EM ingerida no fue diferente entre ensilados y sí entre vacas (P<0,001). El que no existieran diferencias entre ensilados, se atribuye, tal y como señala Thomas (1982), al bajo suministro que suponen los carbohidratos solubles de los ensilados para el crecimiento microbiano, contrario a las dietas con forrajes verdes que como consecuencia de las importantes transformaciones sufridas durante el proceso de ensilado suponen un aporte mayor. Salcedo (2002) a partir de la relación [(100 x energía bruta leche)/energía metabolizable ingerida] observó eficiencias menores cuando a las vacas lecheras se les restringe el tiempo de pastoreo, que se sustituye por ensilado de hierba, respecto a las que permanecen más tiempo en pastoreo. En el presente experimento se apreciaron descensos en la eficiencia de utilización de la EM, tanto en vacas primíparas como multíparas, cuando el consumo de energía metabolizable se incrementaba (gráfica 1).
La eficiencia de utilización del N excretado en leche estimada como [(100 x N leche (g/d))/N ingerido (g/d)] fue semejante entre ensilados y vacas, con valores medios de 18,2% en vacas multíparas y 17,6% en primíparas (tabla 2), imputable al elevado consumo de N en ambos casos respecto a las necesidades teóricas de los animales. Estos porcentajes resultan semejantes a los obtenidos por Vérité y Delaby (2000), Tamminga (1992) y dentro del rango de 15-25% señalado por Aarts et al. , (1992). De este modo, por cada gramo de N ingerido por encima de 449 g/día en el rango 449-533 g N/día, la eficiencia disminuye en 0,061 unidades porcentuales (gráfica 2).



Composición del líquido ruminal
La tabla 3 recoge las características del líquido ruminal (pH y N-NH3) y la gráfica 3 la evolución diaria de las diferentes dietas sólo en las vacas multíparas. Tanto el pH como el contenido en N-NH3 del líquido ruminal resultaron diferentes según el tipo de conservante empleado en el ensilado. En todos los casos el pH siempre fue superior a 6, y se registraron máximos de 6,97 y 6,77, a las 0 horas (momento antes de administrar el concentrado) y mínimos de 6,63 y 6,61, a las 2 horas después de ingerir el concentrado, para EHEM y EHAF, respectivamente (gráfica 3A). De igual forma, la mayor concentración de N-NH3 se registró a las 2 horas y la mínima a las 0 horas (gráfica 3B). En cualquier caso, las concentraciones de N-NH3 (tabla 3) resultan superiores a los 50 mg/l señalados por Satter y Slyter (1974) como limitante para la actividad celulolítica del rumen.


Márgenes económicos
El coste diario de alimentación y los márgenes económicos sobre ésta están representados en la tabla 4. La mayor ingestión de alimento en vacas multíparas originó un coste en alimentación mayor (P<0,001). Entre ensilados, el conservado con ensilado de maíz resultó más económico (-0,14 € vaca y día) respecto al conservado con ácido fórmico (P<0,001), lo que se atribuye al mayor precio de este último conservante. De esta manera, los márgenes sobre alimentación resultaron ser de 67,0% en los ensilados conservados con ensilado de maíz y de 64,1% en los conservados con ácido fórmico. Entre vacas, la alimentación de las multíparas presentó un margen superior a la de las primíparas (67,5% vs 63,7% respectivamente). Estos resultados son superiores a los obtenidos por Salcedo (2006b) en Cantabria sobre una muestra de 99 explotaciones, en la que se obtuvieron porcentajes del 51,3%, 57,3% y 57,7% para los sistemas lecheros intensivos, semi-intensivos y extensivos, respectivamente, con un valor medio de la muestra de 55%, mínimos de 32,8% y máximos de 78,8%.


Conclusiones
La principal conclusión de este experimento es que el tipo de conservante empleado en el ensilado de hierba no afecta al consumo de MS de dicho ensilado ni al consumo de PB. Sin embargo, cuando se alimenta a las vacas con el EHEM, se aprecia un ligero incremento en el ingreso de energía metabolizable y una mayor proteína no degradable en rumen, respecto a la administración a los animales de EHAF (tabla 1). De igual modo, no se obtienen mejoras sustanciales en la producción de leche, ni en el porcentaje de grasa y proteína en la misma, ni en la eficiencia bruta, aunque sí se observan ligeros descensos en la concentración de urea en leche cuando las vacas se alimentan con EHEM (tabla 2). Desde el punto de vista del manejo, el ácido fórmico presenta problemas tóxicos de reparto y, además, debido a los precios actuales de dicho conservante, las raciones resultan ligeramente más baratas con ensilado de maíz.

Análisis efectuados
Tanto las dietas como el contenido ruminal se analizaron mediante análisis químicos. Los datos se sometieron a un análisis estadístico para la obtención de resultados.

Análisis químicos
La materia seca (MS) se determinó en estufa a 60 °C durante 48 horas; las cenizas por incineración de la muestra a 550 °C; la fibra ácido y neutro detergente (FAD y FND) según Goering y Van Soest (1970); la FND del concentrado y ensilado de maíz según Van Soest et al. , (1991); la proteína bruta (PB) mediante el método N-Kjeldhal x 6,25; la energía metabolizable (EM) (MJ/kg MS) se calculó a partir de la materia orgánica digestible en la materia seca obtenida in vivo por el coeficiente 0,157 señalado por Barber et al. (1984) y la de los concentrados, según el National Research Council, 1989 (NRC); el contenido en almidón de los ensilados según el método BOE Nº 45 (1995) y el de los concentrados fue tomado de Nocek y Tamminga (1991).
La degradabilidad ruminal de la MS in situ y el N de los ensilados (Mehrez y Orskov, 1977) se determinó sobre dos vacas canuladas en el rumen. Para ello se utilizaron bolsas con un tamaño de poro de 45 mm, en ellas se introdujeron 3 g/bolsa de material seco a 60 °C, molido a 1 mm y se cerraron por termosellado, por lo que resultó una superficie útil de 11x16 cm y una relación de 17 mg/cm2 de bolsa. Los tiempos de incubación fueron 0, 2, 4, 8, 16, 24, 48 y 72 horas. Tras éstos, las bolsas se lavaron con agua fría en lavadora durante tres periodos de cinco minutos, el agua se cambio entre cada periodo, y posteriormente se secaron a 60 °C en estufa durante 24 horas. La cinética de degradación se ajustó según el modelo de Orskov y McDonald (1979):

y=a + b [1-e –(c t)]


y la degradabilidad efectiva para una tasa de flujo asumida K = 6%/h se calculó como:

De = a + (b . c) / c + k


Las incubaciones se llevaron a cabo durante dos periodos según un diseño en cuadrado latino (2 vacas x 2 periodos).

Análisis estadístico
La ingestión de nutrientes, producción y composición química de la leche se analizaron como un factorial 2x2 (2 ensilados por 2 estados productivos), en un diseño completamente al azar, con el SPSS 13. Para los indicadores del metabolismo ruminal la opción REPEATED fue utilizada para las medidas repetidas en el tiempo con el SPSS 13.


Bibliografía disponible en www.albeitar.grupoasis.com/bibliografias/conservantesensilados119.doc
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