Julián Castro vuelve a intervenir en "La firma invitada" con una opinión sobre la importancia de las actividades veterinarias como salvaguarda de la salud pública y cómo deben conducirse los veterinarios en este campo.
La promoción de la salud es en lo metodológico e instrumental una estrategia de gran utilidad para el desarrollo de la cultura sanitaria. Porque permite dar conocimientos y habilidades a las personas y grupos sociales para modificar el medio y mejorar el comportamiento y estilos de vida que hacen a la salud pública.
Dentro de sus propósitos encontramos generar mecanismos organizativos, administrativos y políticos que faciliten a la sociedad tener mayor control sobre la salud pública y sus determinantes, siempre enmarcados en la organización gubernamental y velando porque los gobiernos asuman su rol de responsables por proveer las condiciones socio-ambientales necesarias para promover la salud.
Los médicos veterinarios que ejercen funciones de dirección en el nivel central, regional y local de los organismos oficiales que atienden la salud pública veterinaria (SPV) deben cumplir una labor gerencial, en un papel de promotor de la SPV, más que de ejecutores de actividades sanitarias: fomentando la participación social en las acciones de cambio de las condiciones de SPV, utilizando la concertación y negociación entre y con los grupos sociales y gremios de la cadena productiva involucrados y los entes gubernamentales del sector.
Actividades de salud pública veterinaria |
- La vigilancia, prevención y control de zoonosis.
- La inocuidad de los alimentos para el consumo humano y prevención de las enfermedades transmitidas por los alimentos.
- Promoción de la protección ambiental en relación con los riesgos de la salud pública derivados de la producción animal y la tenencia de mascotas.
- Promover, a nivel del hogar campesino un adecuado manejo de animales y alimentos, contribuyendo, de esta manera a mejorar las condiciones de vida de la población.
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La promoción de SPV constituye un proceso que permite a los grupos sociales y gremios de la cadena productiva incrementar el control sobre sus condiciones en este campo. Les da mayor conocimiento sobre sus determinantes y las estrategias y tácticas necesarias para mejorarlas, a través del fortalecimiento de las habilidades y capacidades de los individuos y sus gremios, para modificar favorablemente los factores sociales, ambientales y económicos que la influyen. Es esencial para lograr su propósito la participación social.
Participación social en la salud públicaPara que la participación social se produzca, incremente y sea efectiva requiere del empoderamiento [*ver nota al pie]. Este último es un mecanismo que crea una situación social, psicológica, política y cultural donde los individuos, sus grupos sociales y gremios son capaces de expresar sus necesidades y preocupaciones en materia de SPV. Así como participar en el diseño de estrategias y tácticas para instrumentar los programas sanitarios que se demanden e incorporar su conocimiento instrumental en la ejecución de tareas de prevención y control o de minimización de riesgos. En fin, se crean espacios de participación donde la sociedad pone en práctica su iniciativa y capacidad de gestión.
El empoderamiento produce movilización de voluntades políticas y sociales, de organizaciones y personas, que a través de su influencia, poder y liderazgo facilitan la instrumentación de los programas, y crea un marco de rendimiento de cuentas público sobre las actuaciones y los programas, que puede poner a la SPV con peso especifico en los planes de trabajo de los políticos y en la agenda de los ciudadanos.
La participación social amerita sacrificios políticos y de algunos intereses particulares, preservando la ética. La ética en el comportamiento de los participantes, representantes del sector público y privado, constituye un ingrediente fundamental para dar estimulo al incremento de la incorporación de los actores sociales y sobre todo para conseguir la continuidad y permanencia de los ya incorporados.
Papel de los veterinarios en la salud públicaEn los programas de SPV existe una relación colectiva, mediada por el poder político, con coberturas masivas y no individuales, que no libera a los profesionales de la salud de las consecuencias de sus actos, sino que le demandan un compromiso con un gran componente de deontología y ética.
Por otra parte se identifica la necesidad de formar en las escuelas de salud pública a los participantes en la disciplina de la promoción. Materia que no es tratada con profundidad en los
pensum de estudios, no obstante ser actualmente un componente de importancia vital para la gerencia en salud pública. Para disponer de funcionarios que sean capaces de articular el servicio en forma intra e intersectorial, promover la participación social y movilizar los recursos existentes en su jurisdicción, en las instituciones oficiales y privadas, en el arco direccional de sus programas.
Conocimientos de promoción, que deben impartir estos funcionarios en su comunidad, de tal manera de consolidar una plataforma de apoyo para su labor sanitaria.
La promoción tendrá más o menos cobertura de variables de acuerdo a los muy distintos enfoques sobre la descripción y el análisis de los determinantes del proceso salud-enfermedad, así como sobre los métodos que se adopten para solucionar los problemas de salud pública.
Veamos, que históricamente han ido nutriéndose como círculos concéntricos contenidos unos en otros diversos enfoques sobre la descripción y el análisis de los determinantes del proceso salud-enfermedad y, como consecuencia, sobre los enfoques metodológicos y estratégicos de los programas sanitarios.
Inicialmente el pensamiento bacteriológico y la epidemiología unicausal (Koch) logró conformar un esquema de acción eficaz para la resolución de las enfermedades. Su paradigma fue el ataque contra las enfermedades infecciosas y carenciales.
Posteriormente, ante las nuevas realidades del enfermar de las poblaciones y los individuos y ante las limitaciones que empezó a tener este enfoque unicausal para enfrentar dichas realidades, surgieron enfoques multicausales (Mc Mahón), que intentaron ofrecer un mayor poder analítico para entender la causalidad de los procesos patológicos así como para orientar de manera más idónea las estrategias terapéuticas y profilácticas. En esta construcción de modelos más complejos para entender el proceso salud- enfermedad, se desarrollaron las ideas de las redes causales y los determinantes multifactoriales (Lavell-Clark-Armijo). Así como en los últimos tiempos se maneja la epidemiologia social, utilización de perfiles de salud, modelos de campo de la salud y el análisis de los factores de riesgo (Laurel, Breilh, Testa, Obiaga, Astudillo, Rosemberg, Lalonde), que han venido a nutrir el campo de la epidemiologia y la administración de programas.
Esta dinámica en el marco conceptual y de análisis epidemiológico, ha dado como resultante variaciones en la definición de las metas a alcanzar, en el análisis de los determinantes del proceso salud-enfermedad (social, económica, cultural, política, biológica) y la definición del estado de salud a alcanzar.
Cómo debe organizarse el sistemaLa articulación intra e interinstitucional es uno de los pasos a dar para crear un tejido de organización para la cooperación dentro del sector salud y con los afines como agricultura, finanzas y educación en función de posicionar la promoción. Esta relación llevada formalmente permite logros de manera eficaz y sostenible optimizando la utilización de los recursos disponibles. Sobre todo cuando hay integración con otros proyectos o programas en ejecución en una misma área geográfica, sean de instituciones públicas o privadas.
La descentralización, el desarrollo local y la delegación de funciones crean un escenario favorable para la instrumentación de la promoción, al influenciar sobre las estructuras haciéndolas más dinámicas, ágiles administrativamente, permeables, con más peso en la toma de decisiones y comprometidas con el proceso.
Para establecer y mantener la promoción en SPV, es necesario que esta sea parte de la política institucional de los organismos de salud y agricultura. Ya establecida, la preocupación va dirigida a su sostenibilidad, que estaría dada por el empoderamiento social, la cultura sanitaria creada y el marco de política sanitaria.
El empoderamiento y la cultura sanitaria hacen que los grupos sociales y gremios de la cadena productiva perciban una relación estrecha entre sus metas, el modo de alcanzarlas, sus esfuerzos y los resultados obtenidos.
El marco de política sanitaria al ser definido y promulgado mediante legislación, normativas y reglamentos, y expresarse en proyectos y programas, crea obligaciones institucionales en los organismos y sus funcionarios que permitirían mantener la promoción de SPV como estrategia de su accionar.
La promoción crea mayor aceptación a las actividades de los programas y funciona como contraloría social.
Referencias consultadasÁlvarez, C. Políticas y Planes de Salud-Promoción de la Salud. Dpto. de Salud Pública. Universidad de Alicante. 2008.
Astudillo, V. Aspectos intersectoriales e interdisciplinarios en los sistemas de atención veterinaria local. Boletín 59 Pan-Aftosa. Rio de Janeiro. 1993.
Castro, J. Desarrollo Pecuario y Sociedad Civil. Servicio Autónomo de Sanidad Agropecuaria. MAT. Caracas. 2004.
Castro, J. La atención prioritaria de lo local como estrategia. Servicio Autónomo de Sanidad Agropecuaria. MAT. Caracas. 2005.
Matus, C. Planificación de Situaciones. Fondo de Cultura Económica. México. 1978.
Organización Mundial de la Salud. Promoción de la Salud, Glosario. Ginebra.1998.
*Empoderar(se). [Diccionario panhispánico de dudas 1ª edición] Calco del inglés to empower, que se emplea en textos de sociología política con el sentido de ‘conceder poder [a un colectivo desfavorecido socioeconómicamente] para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida’. Puede usarse también como pronominal: «Se trata pues de empoderarnos, de utilizar los bienes y derechos conseguidos, necesarios para el desarrollo de los intereses propios» (Alborch Malas [Esp. 2002]). El sustantivo correspondiente es empoderamiento (del ingl. empowerment): «El empoderamiento de los pobres es la palabra clave» (Granma [Cuba] 11.96). El verbo empoderar ya existía en español como variante desusada de apoderar. Su resucitación con este nuevo sentido tiene la ventaja, sobre apoderar, de usarse hoy únicamente con este significado específico.