Por
Julián Castro Marrero
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jcastro45hotmailcom/9/9/17
Última actualización 13/09/2010@12:02:15 GMT+1
En esta ocasión, el venezolano Julián Castro da su opinión sobre cómo deben relacionarse la sociedad y las facultades de Veterinarias, las cuales siempre han tendido a “mirar hacia adentro” y olvidarse de que forman parte de esa sociedad, que además es su verdadera razón de ser.
La proyección de la facultad hacia la sociedad permite llevar el saber de su campo de acción a distintos estratos sociales en su escenario cotidiano, influyendo en el comportamiento de sus individuos en áreas de la salud pública, educación, alimentación y producción animal.
Del mismo modo, esa presencia conlleva incorporar el conocimiento popular o general y entender el acontecer diario fuera del ámbito académico en el campo social, de la salud y la pecuaria. Conocer la capacidad gerencial disponible y sus mecanismos de acción. Así como la situación económica de la pecuaria y epidemiológica existente, producto de la dinámica política y social del país.
La articulación con otras instituciones públicas y privadas proporcionan enseñanzas del acontecer nacional, sus consecuencias, procedimientos y sistemas de abordar esas diferentes situaciones. En esta relación interinstitucional su vinculación con los entes del sector agrícola es fundamental, y de existir comisiones que abren espacios de participación se debe formar parte de ellas. En este último caso son ejemplos en Venezuela la comisión nacional de zoonosis, la comisión de erradicación de la fiebre aftosa o la comisión asesora para registro y control de insumos pecuarios.
Conocimientos y enseñanzas que al ser incorporados nutren el contenido y los métodos utilizados en la formación de los nuevos profesionales.
Las facultades deben ser útiles a la sociedad
Nuestras facultades, históricamente han corrido el riesgo de poner su atención más en su interior que en la sociedad, de la cual son parte y deben su razón de ser.
La universidad tiene dentro de sus funciones producir conocimientos, formar profesionales, investigar y realizar extensión. A este último tema, de similar importancia a los otros citados, por lo general se le ha concedido poca prioridad, ocupando un lugar de segunda fila en no pocas casas de altos estudios. Puede usted ir sobre las paginas web de las facultades de ciencias veterinarias y no se extrañe de no encontrar, en muchas de ellas, referencias sobre sus programas de extensión.
El sistema tradicional de la extensión prioritariamente ha estado enmarcado dentro de la capacitación y la prestación de servicio.
Sus programas clásicamente están vinculados al desarrollo de servicios de clínicas para grandes y pequeñas especies, análisis clínicos y de laboratorios, análisis bromatológicos, apoyo a proyectos de producción de alimentos, asesoría en higiene de alimentos y salud publica, instalación y desarrollo de estaciones experimentales, dictar conferencias, organizar y/o acudir a simposios, congresos, seminarios y editar publicaciones.
Las instalaciones y el personal que constituyen la infraestructura académica dan fortaleza en el área de capacitación, por lo que los programas de extensión pueden incluir cursos orientados a servir a la comunidad sobre temas diversos de interés para ganaderos, capataces, obreros agrícolas o de la agroindustria, amas de casa y otros sectores de la población.
¿Cómo hacer que fluyan los conocimientos?
Suscribir acuerdos, convenios o comodatos con organismos gubernamentales, instituciones privadas, agroindustrias, gremios de productores, gremios de profesionales y otras universidades o institutos de educación dan marco para actuar extramuros e introducirse y participar activamente en el quehacer social y económico del país. Es esta una manera de formalizar la presencia, normalizar la participación y movilizar recursos necesarios para cubrir los costes de las operaciones que sean programadas.
En épocas más actuales las exigencias demandan una proyección de la academia hacia la sociedad, haciéndose presente y participe en los planes de desarrollo, logrando un espacio dentro del tejido social que asume éstos y sin dejar de realizar las actividades que comúnmente se venían ejecutando.
Realizar sus actividades de extensión dentro del marco de las estrategias y planes nacionales de desarrollo e incluso experimentar nuevas alternativas, para lograr cumplir con su función social de liderazgo y orientación, hacen más eficientes los esfuerzos y la utilización de los recursos disponibles, para lo cual hay que vencer resistencias internas y externas a las facultades.
Beneficios para las dos partes
Fijar posición ante las políticas pecuarias y de salud publica vigentes y su participación en la elaboración de sus actualizaciones o revisiones, o más aún en la construcción de nuevas políticas, es innovador y de extrema utilidad para la nación, al nutrirse el ministerio encargado de instrumentarlas y las facultades por compartir el saber y el cómo hacer.
Un seguimiento de la situación de sanidad animal mundial y nacional, la creación de un sistema de alerta, realizar análisis y fijar posiciones ante el desarrollo de los programas sanitarios y sus resultados dan a la academia vigencia y actualidad dentro los sectores agrícola y de salud, para alimentar las cátedras y coadyuvar en la implementación de las políticas y estrategias de desarrollo.
La participación de la universidad en conjunto con los gremios industriales y ganaderos e instituciones del gobierno agrícola en la concepción, instrumentación y evaluación de la política y sus estrategias para la producción de los rubros avícolas, carne y leche redunda en un grado importante de compromiso con su ejecución, en el enriquecimiento de su contenido técnico-científico, en una base política sólida de apoyo y en un proceso continuo de retroalimentación para el seguimiento de su instrumentación.
Nuestros países deben caminar hacia la mejor utilización de sus capacidades y talentos para lograr políticas públicas sostenibles por sus logros, obtener el desarrollo y disponer de un sistema administrativo ágil, controlable y ordenado. Pero para tomar esa ruta es la integración uno de los mejores aliados. Las instituciones públicas y privadas y la academia deben vencer resistencias para buscar espacios de participación, concertación y resolución de conflictos que permitan al país la utilización de sus potencialidades, en la mayoría de los casos infrautilizadas.