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| (Foto: Scx.hu) |
Una nueva investigación demuestra su implicación en madres y cerdos de cebo
Por
Belén González Gracia
Última actualización 03/09/2010@08:05:18 GMT+1
Un estudio danés ha demostrado la presencia de E. coli en un importante porcentaje de riñones de cerdos de acabado y de cerdas, sacrificados todos con pielonefritis. El tratamiento de esta infección bacteriana se torna, por tanto, fundamental.
Investigadores de la Universidad de Copenhague han estudiado la morfología, patogenia y etiología de la pielonefritis en cerdos de acabado y en cerdas en matadero. El objetivo principal fue evaluar el papel etiológico de Escherichia coli en la pielonefritis por medio de exámenes bacteriológicos, macroscópicos e histopatológicos.
Para ello se utilizaron riñones y sus correspondientes nódulos linfáticos de 22 cerdos de acabado y de 26 cerdas, todos ellos sacrificados con pielonefritis. Basándose en las lesiones macroscópicas, cada lesión renal se agrupó como aguda, crónica, crónica activa o normal, y el estado inflamatorio histológico fue calificado como normal (0), agudo (1), subagudo (2), activo crónico (3) o crónico (4).
Se realizó identificación inmunohistoquímica de los neutrófilos, macrófagos, linfocitos T, linfocitos B, células plasmáticas, E. coli y proteína Tamm-Horsfall (THP) en secciones renales. Se puntuó de manera semicuantitativa el número de E. coli y la proporción de leucocitos visualizados inmunohistoquímicamente del número total de leucocitos infiltrados.
Las lesiones en los cerdos de acabado y en las cerdas fueron similares. Macroscópicamente, se observaron múltiples focos de inflamación distribuidos de forma irregular. Histológicamente, los principales hallazgos fueron la infiltración tubulointersticial con neutrófilos y células mononucleares y la destrucción tubular. Los resultados más elevados de neutrófilos antígeno+L1 ocurrieron en el estadio inflamatorio 1, mientras que los de linfocitos CD79αcy+ B, IgG+ y células plasmáticas IgA+ fueron en estadios 3 o 4. Los neutrófilos fueron los leucocitos dominantes en el estadio 1, mientras que los linfocitos T CD3ε+ dominaron en los estadios 2, 3 y 4.
En el 82% y el 98% de los riñones con pielonefritis de los cerdos de acabado y las cerdas, respectivamente, se observó la presencia de THP intersticial. E. coli apareció en monocultivos y/o se identificó por inmunohistoquímica en cuatro riñones de los cerdos de acabado y en 34 de las cerdas.
En definitiva, E. coli parece tener gran importancia en la etiología de la pielonefritis. Los neutrófilos están en primera línea de defensa. Los linfocitos T CD3ε+ juegan un papel fundamental en la respuesta inflamatoria aguda y crónica, mientras que la respuesta inmune humoral fue mayor en estadios inflamatorios posteriores. Las lesiones renales observadas corresponden a una infección bacteriana ascendente con la presencia de reflujo intrarrenal.