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Antibióticos inyectables en dosis única para infecciones respiratorias

Última actualización 07/03/2011@15:41:45 GMT+1
Las enfermedades respiratorias causan grandes pérdidas en las explotaciones ganaderas. La administración de antibióticos de dosis única como tratamiento de estos procesos disminuye el manejo de los animales y aumenta los índices de productividad al disminuirse el tiempo de tratamiento.
Victoria Villagrasa Sebastián
Doctora en Farmacia
Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU-Cardenal Herrera. Moncada (Valencia)
Imágenes cedidas por Santiago Vega García


Las enfermedades del sistema respiratorio constituyen uno de los capítulos más importantes de la patología veterinaria, ya que son uno de los problemas más serios y frecuentes que aparecen en planteles de producción animal.

Las enfermedades respiratorias causan grandes pérdidas en las explotaciones ganaderas por la disminución de la ganancia diaria de peso que provocan en los animales, el alto riesgo de transmisión a otros individuos, los elevados costos de tratamientos y la pérdida de reemplazos.

Como cualquier otra membrana mucosa que está en contacto directo con el medio ambiente, el sistema respiratorio tiene su propia flora bacteriana, los tipos de bacterias presentes en la flora nasal varían en función del medio ambiente donde se crían los animales. Es importante destacar que ciertas bacterias de la flora normal son capaces de producir severas infecciones respiratorias cuando actúan como patógenos oportunistas.

En el presente artículo se van a revisar los antibióticos que generalmente se emplean para el tratamiento de las infecciones bacterianas del sistema respiratorio en animales de producción, y que se comercializan como inyectables en dosis única y de acción prolongada. La administración con dosis única disminuye la maniobra de animales y aumenta los índices de productividad al disminuirse el tiempo de tratamiento.


Penicilinas
Las penicilinas impiden la formación de la pared celular bacteriana provocando un efecto bactericida, pero sólo en aquellas células bacterianas que están en crecimiento, es decir, en las células que están sintetizando su pared celular.

Bencilpenicilinas
La bencilpenicilina o penicilina G, por vía parenteral se puede administrar como sal potásica o sódica (forma cristalina) o bencilpenicilina procaína y bencilpenicilina benzatina, estas dos últimas para su administración intramuscular o subcutánea de acción prolongada. Las formas de acción prolongada producen concentraciones plasmáticas máximas inferiores a las que se alcanzan con la forma cristalina de la bencilpenicilina, pero los niveles en sangre perduran más tiempo.

Entre las de acción prolongada la bencilpenicilina procaína se absorbe más rápidamente y, por tanto, alcanza una concentración plasmática máxima mayor que la bencilpenicilina benzatina, pero esta última tiene un efecto más duradero. Se comercializan formulaciones para acción prolongada que contienen cada una de estas dos formas en una proporción del 50%. La bencilpenicilina es activa principalmente frente a bacterias aerobias Gram (+).

Aminopenicilinas
Las aminopenicilinas, amoxicilina y ampicilina, son penicilinas de amplio espectro, es decir, efectivas frente a bacterias Gram (+) y Gram (-). No obstante, la resistencia adquirida por las bacterias ha reducido mucho la eficacia de estas penicilinas, por ello se introdujo su combinación con fármacos inhibidores de las β-lactamasas, como el ácido clavulánico. Su administración más habitual es por vía oral, pero para lograr un efecto prolongado la amoxicilina se emplea por vía parenteral en una suspensión lipófila que provoca una absorción lenta del principio activo.

Tetraciclinas
Las tetraciclinas poseen actividad bacteriostática. Se unen a la subunidad 30S de los ribosomas de microorganismos sensibles. Después de la unión al ribosoma, las tetraciclinas interfieren en la unión del aminoacil-ARNt con el complejo ribosoma/ARNm; por ello interfieren en la síntesis proteica y, por tanto, en el crecimiento y multiplicación de los microorganismos. Son antibióticos de amplio espectro.


Oxitetraciclina dihidrato
Por vía parenteral y para efecto prolongado la que se utiliza tradicionalmente es la oxitetraciclina dihidrato. Está indicada cuando se requiere una acción antibiótica prolongada o cuando por razones prácticas, económicas o veterinarias el manejo frecuente de los animales no es factible, ya que se obtienen niveles antibacterianos sanguíneos sostenidos hasta por siete días consecutivos al tratamiento.

Fenicoles
Los fenicoles inhiben la síntesis proteica bacteriana, ya que interfieren en la actividad de la peptidiltransferasa de la subunidad 50S del ribosoma bacteriano. Son antibióticos de amplio espectro y actúan como bacteriostáticos.

Florfenicol
El florfenicol cuando se administra por vía intramuscular al ganado bovino se absorbe lentamente y tiene una vida media de 18 horas. Esta lenta eliminación prolonga la concentración plasmática eficaz (por encima de 1 µg/ml en el caso de patógenos respiratorios) durante 23 horas en el ternero.

Sulfamidas
Las sulfamidas son una de las familias de antimicrobianos más antiguas.

Con respecto a su mecanismo de acción, interfieren en la síntesis de ácido fólico. Como consecuencia de ello se impide la producción normal de ARN, la síntesis proteica y los mecanismos de replicación microbiana.

Las sulfamidas son agentes antimicrobianos de amplio espectro. Tienen efecto bacteriostático, pero cuando se combinan con el trimetoprim logran un efecto bactericida, ya que este último también bloquea la síntesis del ácido tetrahidrofólico. Con esta combinación se intensifica el efecto y se reducen las resistencias.



Aminoglucósidos
Los aminoglucósidos producen su acción antibacteriana al unirse a la subunidad 30S del ribosoma bacteriano e interferir varios procesos de traducción del ARNm, impidiendo, por tanto, la síntesis proteica.

Son bactericidas y, a pesar de su toxicidad, todavía se consideran de elección para el tratamiento de infecciones graves por Gram (-) aerobios.

Dihidroestreptomicina
La dihidroestreptomicina tiene propiedades muy semejantes a la estreptomicina, que fue el primer aminoglucósido que se empleó en la clínica veterinaria, pero tiene mayor probabilidad de inducir sordera.

Macrólidos
Los macrólidos inhiben la síntesis proteica de las bacterias al unirse la molécula del antibiótico a la subunidad 50S del ribosoma bacteriano impidiendo el paso de la translocación del ARNt. Los macrólidos, a concentraciones terapéuticas, actúan como bacteriostáticos, pero algunos pueden actuar como bactericidas, dependiendo de la concentración y de la sensibilidad del microorganismo. Este grupo de antibióticos se emplea sobre todo para las neumonías e infecciones del tracto respiratorio superior.

Eritromicina
La eritromicina, que es el macrólido de referencia, tiene un empleo reducido en las enfermedades respiratorias, ya que su eficacia es moderada sobre los agentes patógenos. Además produce dolor extremo en el punto de administración tras inyección parenteral, por lo que se debe evitar cuando hay disponibilidad de otros antimicrobianos.

Tilmicosina
La tilmicosina es un macrólido especialmente activo contra especies de Pasteurella, por lo que se utiliza ampliamente para el tratamiento de las infecciones debidas a estos microorganismos en el ganado bovino, ovino, porcino y en conejos. También es activa frente a Mycoplasma. Para el tratamiento de la enfermedad respiratoria bovina se utiliza en inyección subcutánea de acción prolongada a una dosis de 10 mg/kg de peso vivo en ganado vacuno, proporcionando un pico máximo de tilmicosina en sangre dentro de la primera hora y manteniendo los niveles terapéuticos durante más de 72 horas.

Tulatromicina
La tulatromicina es un macrólido más reciente. Ha sido desarrollada para una aplicación única, por administración parenteral en el ganado vacuno y porcino, buscando una eficacia clínica contra las enfermedades respiratorias de origen bacteriano y también para la micoplasmosis pulmonar con un mínimo manejo. Las concentraciones del antibiótico en el tejido pulmonar permanecen durante 9-10 días por encima de la CIM para M. haemolytica y 15 días sobre la CIM para la P. multocida.

Quinolonas
Las quinolonas son bactericidas puesto que inhiben la replicación y transcripción del ADN bacteriano. Para provocar este efecto inhiben una enzima bacteriana que es la ADN girasa, encargada del desenrollamiento, corte y resellado del ADN bacteriano.

Danofloxacina
La danofloxacina es un antibiótico inyectable de amplio espectro de la clase de las fluoroquinolononas. Tiene una notable distribución al tejido pulmonar, tras su administración tiene una rápida absorción en el sitio de inyección por lo que alcanza niveles de concentración terapéutica en tejido pulmonar en 2 horas. Se mantiene por encima de niveles bactericidas por un periodo de 12 a 24 horas desde el inicio del tratamiento.

Enrofloxacina
La enrofloxacina es una fluoroquinolona que generalmente se ha asociado sobre todo a infecciones del aparato digestivo, pero por su amplio espectro es igualmente eficaz en infecciones del aparato respiratorio. Concretamente se comercializa junto a la L-arginina para el tratamiento del síndrome respiratorio bovino; su administración en dosis única por vía subcutánea proporciona una acción rápida y enérgica frente a las bacterias patógenas, su acción es concentración dependiente. Consigue la eliminación prácticamente total de las bacterias en poco tiempo y, por tanto, previene la aparición de posibles cepas resistentes a enrofloxacina.

Criterios de elección y uso racional

La selección óptima de un antimicrobiano requiere criterio clínico y conocimiento detallado de los factores farmacológicos y microbiológicos, incluyendo en estos últimos datos actualizados de sensibilidad. Un hecho común es que el veterinario no siempre tiene la posibilidad de identificar de modo definitivo una infección bacteriana antes de emprender un tratamiento; en estos casos el comienzo de la antibioticoterapia empírica óptima exige conocer los microorganismos patógenos más frecuentes y su sensibilidad a los antimicrobianos disponibles en el mercado nacional.

La elección del agente antimicrobiano dependerá del diagnóstico de sospecha, la experiencia con el fármaco en casos anteriores y los resultados del antibiograma, si están disponibles.

La causa principal de diseminación de bacterias o genes resistentes es el uso inapropiado de los antibióticos. Las normas enunciadas por distintas organizaciones como la OMS (Organización Mundial de la Salud) la FAO (Organización para la Alimentación y Agricultura) y la OIE (Organización Internacional de Epizootias) para el buen uso de la terapéutica antimicrobiana se pueden resumir en los siguientes puntos:
• Los antibióticos son útiles en infecciones producidas por bacterias. En otras enfermedades, como por ejemplo las víricas, los antibióticos no sólo no son eficaces sino que además pueden perjudicar al animal.
• Se debe emplear el antibiótico de espectro más restringido y más antiguo de los posibles. Cada vez que se emplea un antibiótico se está gastando parte de su utilidad, hay que reservar los antibióticos nuevos para casos más graves.
• Los antibióticos deben administrarse respetando la dosificación y la duración del tratamiento, así como el tiempo de espera establecido. Hay que tener en cuenta que si se varían las condiciones de administración el veterinario debe establecer un nuevo tiempo de espera.
• Los antibióticos no se pueden emplear como sustitutivos de las buenas prácticas de manejo e higiene de los animales. Se deben promover las técnicas de prevención de enfermedades basadas en la desinfección de las explotaciones y el empleo de vacunas.



Bibliografía
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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    1501 | pedro - 11/03/2013 @ 03:38:30 (GMT+1)
    pongan donde estan los antibioticos
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