Bloquea la activación de una proteína y se evita la producción de toxinas
Por
Belén González Gracia
Última actualización 06/10/2010@09:37:25 GMT+1
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| (Foto: Scx.hu) |
Un nuevo tipo de fármacos que pueden utilizarse solos o combinados con antibióticos permite luchar frente a las enfermedades causadas por Staphylococcus aureus resistentes a la meticilina.
Se ha identificado un nuevo fármaco que puede acabar con Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA por sus siglas en inglés) al evitar la producción de las toxinas que causan la enfermedad.
El científico que ha descubierto el fármaco, Menachem Shoham, PhD, profesor asociado e investigador del departamento de bioquímica de la Facultad de Medicina de Case Western Reserve University en Estados Unidos, asegura que en la actualidad sólo hay dos antibióticos disponibles para tratar MRSA (vancomicina y linezolid), y que además hay cepas que se están volviendo resistentes a estos dos antibióticos.
En palabras del investigador, “hemos descubierto fármacos “antipatógenos” que bloquean la producción de las toxinas, reduciendo por tanto, el daño bacteriano. Al contrario que los antibióticos, estos nuevos fármacos no matan la bacteria. Y ya que la supervivencia de la misma no se ve amenazada por ellas, el desarrollo de resistencias como sí ocurre con los antibióticos, no llega a ser un grave problema”.
El equipo de investigación ha identificado una proteína bacteriana, conocida como AgrA, como la molécula clave responsable de la liberación de toxinas. AgrA, sin embargo, necesita ser activada para inducir la producción de toxinas. El objetivo fue, por tanto, bloquear la activación de AgrA con un fármaco, para prevenir la cascada de liberación de toxinas en la sangre que puede dar lugar a infecciones graves por todo el organismo.
La exploración de los inhibidores de AgrA se realizó informáticamente sobre 90.000 componentes y averiguando cuáles de ellos se ajustaban mejor al sitio de activación de la AgrA. Después, se adquirieron aproximadamente cien de los componentes mejor situados y se probaron en el laboratorio para la inhibición de la producción de una toxina que rompe las células rojas. Siete de estos componentes fueron activos.
Los componentes probados que tenían similaridad química con los originales llevaron al descubrimiento de otros adicionales y más potentes. Más de una docena de sustancias activas han sido descubiertas por este método. Según el Dr. Shoham “es posible inhibir la virulencia de MRSA sin matar a la bacteria. Este tipo de fármacos antipatógenos puede utilizarse para profilaxis o terapia en sí mismas o en combinación con antibióticos”.