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Cisticercosis hepatoperitoneal

Patología parasitaria porcina en imágenes

martes 19 de abril de 2011, 08:15h

Este artículo ha sido extraído del capítulo “Cisticercosis (muscular y hepatoperitoneal)” del libro “Patología parasitaria porcina en imágenes”. Se completa así la publicación de las tres cestodosis que recoge este volumen de la editorial Servet.

Cisticercosis hepatoperitoneal
Eva María Frontera Carrión, Francisco Javier Pariente Palomino.

Para ver todas las imágenes del artículo, haga clic aquí.

La cisticercosis porcina hepatoperitoneal es una parasitosis producida por las formas larvarias del cestodo Taenia hydatigena. Presenta una distribución mundial y la importancia veterinaria es moderada, si bien en ocasiones puede ser una enfermedad relevante.

Etiología
El cerdo puede estar parasitado por el metacestodo (denominado Cisticercus tenuicollis) de la tenia del perro, Taenia hydatigena. Los adultos son de 1-5 metros de longitud, se encuentran en el intestino de perros y carnívoros salvajes y disponen de un rostelo armado.

Es importante saber diferenciar esta especie de Taenia spp., de otras con características morfológicas similares. Las diferencias entre ellas se pueden observar en la siguiente tabla.


Los cisticercos maduros son grandes, pudiendo llegar hasta los 6-8 cm de diámetro, con un contenido líquido transparente y un cuello largo y delgado. Los cisticercos se hallan en la cavidad abdominal adheridos al omento mayor, mesenterio, hígado y otras vísceras abdominales, a diferencia de la cisticercosis muscular vista con anterioridad.

Ciclo evolutivo y epidemiología
Los cisticercos se van a desarrollar no solamente en el cerdo sino también en rumiantes, tanto domésticos como salvajes, en caballos, etc. Las oncosferas son transportadas por sangre de estos hospedadores intermediarios hasta el hígado, ya que las formas juveniles del parásito son hepatófilas.

Durante un periodo de 2-4 semanas van a estar migrando por el parénquima hepático produciendo trayectos hemorrágicos, hasta abandonar el hígado a través de la cápsula de Glisson y fijándose posteriormente en el peritoneo. Estos cisticercos serán infectantes a partir de la 5ª-8ª semana, cuando van a adquirir un tamaño similar al de una almendra o incluso al de un huevo de gallina a las 7-10 semanas posinfección. Estos cisticercos pueden permanecer viables en el hospedador durante toda la vida del mismo.

Patogenia, clínica y lesiones
La infección suele ser generalmente asintomática. Solamente las infecciones masivas pueden provocar en los animales hepatitis traumáticas agudas y peritonitis. En casos extremos podría producirse la muerte de cerdos jóvenes debido a la aparición de hemorragias. En general, los animales adultos son más resistentes debido a la adquisición de resistencia tras infecciones continuas.

Quizás lo más importante de esta parasitosis es la pérdida económica que ocasiona el decomiso de los hígados afectados.

Diagnóstico
El diagnóstico de la cisticercosis hepatoperitoneal se establece fundamentalmente durante la inspección de las canales en matadero y por las lesiones que se observan en el hígado.

El desplazamiento del parásito en el hígado deja rastros hemorrágicos que después adquieren un color verde/marrón acompañados de una inflamación, volviéndose posteriormente de un color blanquecino debido a la fibrosis. A efectos de registro, deben diferenciarse éstos de los trematodos. Si es posible, mediante la identificación de los cisticercos o de los trematodos adultos. La mancha blanca debida a la infección por Ascaris se distingue por las lesiones que aparecen como pequeños focos aislados de un color pálido a blanco.

Algunos quistes permanecen atrapados por debajo de la cápsula del hígado. Habitualmente éstos son pequeños y degeneran pronto y posteriormente se calcifican en lesiones con aspecto de coliflor.

Normalmente Taenia hydatigena es superficial en la subserosa, mientras que los quistes hidatídicos de Echinococcus granulosus se encuentran a más profundidad en el parénquima. Si es viable, el primero tiene un único escólex de cuello largo, mientras que el segundo, si es fértil, tiene muchos escólices. Pueden ser necesarias pruebas histológicas para la diferenciación. Las secciones teñidas con hematoxilina-eosina revelarán la membrana laminada sobre los quistes hidatídicos jóvenes de carácter uniforme. Su presencia o ausencia se puede confirmar mediante la tinción de ácido peryódico de Schiff, ya que las proteínas altamente glicosiladas de la membrana laminada se colorearán de rojo. Las lesiones de Taenia hydatigena tanto en rumiantes como en cerdos pueden ser similares a las de la tuberculosis. Sin embargo, no están implicados los ganglios linfáticos portales, se desprenden de un modo más fácil los contenidos de los quistes parasitarios y se pueden ver el resto de los ganchos y corpúsculos calcáreos; o bien la tinción de Ziehl–Neelsen puede revelar la presencia de la bacteria. En el caso de encontrar cisticercos se rechazan los hígados fuertemente infectados y el omento.

Como ya se comentó, es raro apreciar infecciones masivas con cantidades grandes de parásitos migratorios, y que podrían producir hepatitis traumática, ascitis, edema, etc. En estos casos provocaría un rechazo secundario de la canal.

Tratamiento y control
En cuanto al tratamiento, solamente estaría indicado en el cerdo en casos agudos con mebendazol, fenbendazol o praziquantel.

Finalmente y en lo que respecta a la profilaxis, es importante controlar al hospedador definitivo, el perro, no suministrando vísceras crudas procedentes de animales infectados con cisticercos y desparasitando a los carnívoros con productos eficaces frente al adulto Taenia hydatigena.

Patología parasitaria porcina en imágenes
Autores: Eva Mª. Frontera Carrión, Juan Enrique Pérez Martín y María Alcaide Alonso.

Esta obra, editada por Servet, recoge las principales enfermedades parasitarias que afectan al ganado porcino, tanto en explotaciones de régimen intensivo, semiextensivo como extensivo.

A lo largo de 21 capítulos, se describe la distribución, frecuencia e importancia de cada patología, su etiología, epidemiología, ciclo evolutivo, patogenia, clínica, lesiones, diagnóstico, tratamiento y control, así como los posibles aspectos zoonósicos de algunas de estas parasitosis. Todo ello se acompaña de numerosas imágenes de los parásitos, de sus ciclos evolutivos y de las lesiones que producen en el hospedador.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    2581 | victor - 31/01/2018 @ 16:29:38 (GMT+1)
    y las fotos??

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