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Modelo de segregación como medida de control y erradicación de la tuberculosis caprina: material y método del trabajo

El estudio se realizó en una explotación de ganado caprino de leche de la raza Guadarrama de 360 animales

jueves 12 de julio de 2018, 09:44h

El presente estudio describe un modelo piloto de segregación que establece rigurosas medidas de bioseguridad como alternativa al vacío sanitario en un rebaño de alta prevalencia de tuberculosis.

Álvaro Roy [1,2], Sergio González [2], Beatriz Romero [2], Lucía de Juan [2,3], Lucas Domínguez [2,3] y Javier Bezos [2,3]
[1] CZ Veterinaria SA (Porriño, Pontevedra)
[2] Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria, Universidad Complutense de Madrid
[3] Departamento de Sanidad Animal, Facultad de Veterinaria, Universidad Complutense de Madrid
Imágenes cedidas por los autores

La tuberculosis (TB) es una enfermedad de gran relevancia en sanidad animal y salud pública al tratarse de una enfermedad zoonótica que afecta a un gran número de hospedadores, entre los que se encuentran los animales domésticos y salvajes, así como el hombre. En el caso del ganado caprino en España, la TB es causada principalmente por Mycobacterium caprae, seguida de Mycobacterium bovis, ambas incluidas en el Complejo Mycobacterium tuberculosis (CMTB) [1]. La vía de transmisión es principalmente aerógena por inhalación de aerosoles que contienen el bacilo tuberculoso. Por tanto, los signos clínicos, cuando aparecen, son mayoritariamente de tipo respiratorio, y las lesiones se localizan fundamentalmente en pulmón y ganglios linfáticos respiratorios asociados (complejo primario), aunque también pueden aparecer en otras localizaciones, ya sea debido a una vía de infección diferente o a la diseminación de la bacteria a partir de un complejo primario inicialmente respiratorio, como se ha descrito en caprino y otras especies [2-8].

Sala de ordeño exclusiva de la zona limpia.

En el ganado caprino es relativamente frecuente la presencia de lesiones pulmonares cavitarias en los casos descritos en la bibliografía, lo que podría estar asociado a una rápida transmisión intrarrebaño [1, 2, 9-13]. Otras de las explicaciones del carácter explosivo de los brotes descritos podrían ser la intensificación, una menor presión diagnóstica o una mayor susceptibilidad del ganado caprino. A pesar de la importancia de la TB en esta especie, actualmente no está sujeta a un programa de erradicación nacional como es el caso del bovino, y únicamente los rebaños que conviven, aprovechan pastos comunes o tienen relación epidemiológica con ganado bovino infectado están recogidos en el Programa Nacional de Erradicación de Tuberculosis Bovina 2018 [14]. De forma exclusiva, también deben realizarse las pruebas diagnósticas de TB en los rebaños que emplean leche cruda para elaboración de quesos (Reglamento (CE) 853/2004). Solo algunas comunidades autónomas con una alta densidad de rebaños de caprino han implantado sus propios programas regionales de erradicación (por ejemplo, Andalucía, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Murcia). Estos programas están basados en los programas de TB bovina y se emplean las mismas técnicas diagnósticas con criterios de interpretación iguales o muy similares a los utilizados en bovino. La implementación de estos programas ha puesto de manifiesto una alta prevalencia de esta enfermedad en rebaños de caprino en algunas regiones, provocando un elevado número de sacrificios y vacíos sanitarios de explotaciones en los inicios de estos programas. Las consecuencias derivadas de un elevado número de sacrificios pueden ser muy perjudiciales para la sostenibilidad de las explotaciones, sobre todo para las pequeñas y medianas, y suponen un gran impacto económico en el sector caprino, el cual tiene una gran importancia en nuestro país pues España representa el 24 % del censo europeo de ganado caprino de la UE, solo por detrás de Grecia [15].

Como valor añadido, el censo nacional lo integran animales de razas autóctonas prácticamente en su totalidad. Dentro de estas razas autóctonas, solamente seis son razas autóctonas de fomento y las otras 16 están en peligro de extinción, entre las que se encuentra la cabra de Guadarrama, protagonista en este estudio. Por lo tanto, otra grave consecuencia derivada del elevado número de sacrificios es la merma irreversible en el número de cabezas o la desaparición de algunas de estas razas autóctonas que actualmente se encuentran en peligro de extinción, lo que supone una pérdida del valor genético de las ganaderías afectadas. Sin embargo, es importante resaltar que los programas específicos de diagnóstico y sacrificio implantados en algunas comunidades autónomas, como es el caso de Castilla y León, han conseguido una disminución sustancial de la prevalencia de rebaños infectados en pocos años, quedando circunscrito el problema a localizaciones geográficas concretas.

Asumiendo que la prevalencia de TB caprina en algunas regiones que no realizan programas de control sistemáticos de los rebaños pueda ser elevada (no se dispone de datos oficiales de prevalencia de la enfermedad) y teniendo en cuenta las repercusiones de los programas de diagnóstico y sacrificio en las etapas iniciales, es necesaria la búsqueda de planes de control alternativos en estas regiones. Entre las opciones que se sugieren a medio-largo plazo estaría la vacunación [16-18], medida no carente de limitaciones, pues además de no ser totalmente eficaz implicaría el desarrollo de sistemas de diagnóstico capaces de diferenciar animales vacunados de infectados. Existen no obstante otros modelos de control más factibles, como las mejoras en la bioseguridad de las explotaciones o la segregación intrarrebaño en rebaños de alta prevalencia, que a su vez serían consecuentes con la conservación de determinadas razas autóctonas y la sostenibilidad económica del sector. Este modelo de control sanitario no solo sería de gran utilidad para la TB, sino que colateralmente también podría ser eficaz para el control de otras enfermedades infecciosas como la paratuberculosis (PTB), la agalaxia contagiosa, la artritis-encefalitis caprina, la clamidiosis o la fiebre Q.

En el presente estudio se describe un modelo piloto de segregación estableciendo rigurosas medidas de bioseguridad como alternativa al vacío sanitario en un rebaño de alta prevalencia de TB. En la primera parte del artículo se exponen el material y métodos del trabajo llevado a cabo.

Antecedentes

El estudio se ha desarrollado en una explotación de ganado caprino de leche de la raza Guadarrama compuesta aproximadamente por 360 animales, localizada en la Comunidad de Madrid. La explotación tenía establecido un programa de vacunación de PTB a los seis meses de edad. El planteamiento del estudio se originó a raíz de la detección de lesiones compatibles con TB en matadero, con la subsiguiente confirmación de la infección mediante aislamiento e identificación de M. bovis SB0121 a partir del cultivo bacteriológico. En consecuencia, se realizaron la prueba de la intradermotuberculinización (IDTB) y la prueba in vitro de detección de interferón gamma (IFN-γ) de un número representativo de animales de la explotación, y de forma adicional se sacrificaron diez animales reactores a las pruebas que presentaban una condición física pobre. Debido al elevado número de reactores detectado, esta explotación era candidata para realizar un vacío sanitario.

Sala intermedia con sistema de puertas enclavadas que conecta el rebaño sucio y el limpio.

Sistema de segregación

Como alternativa al vacío sanitario de la explotación y para preservar su viabilidad económica y el valor genético de la raza se estableció de forma experimental un estricto programa de segregación del rebaño para el que se acondicionaron nuevas instalaciones en las que se ubicaría el nuevo rebaño segregado (denominado rebaño limpio de aquí en adelante). Para el acondicionamiento de la nueva nave se sellaron todos los posibles accesos lindantes con el rebaño original infectado (llamado rebaño sucio de aquí en adelante), y así evitar cualquier contacto directo o por efluentes o aerosoles. A continuación se realizó la limpieza de la nave y desinfección pertinente con cal viva, permaneciendo vacía durante un periodo de cinco meses para minimizar la viabilidad en el ambiente de micobacterias que pudiesen haber sobrevivido a la desinfección [19]. Adicionalmente, se construyeron un vestuario intermedio para personal, una sala nodriza para la lactancia artificial, y una sala intermedia con un sistema de puertas enclavadas que conecta ambos rebaños para el traslado de animales entre rebaños. También se construyó una sala de ordeño en la zona limpia conectada con el tanque general de la explotación para las futuras cabras en lactación del rebaño limpio. Una vez finalizadas las instalaciones, el flujo de segregación consistió en separar a los cabritos nada más nacer y antes de recibir calostro materno, e inmediatamente trasladarlos a la sala intermedia donde fueron atendidos y recibieron el primer calostro artificial; posteriormente desde el acceso de la zona limpia fueron trasladados a la sala nodriza. En caso de haber mamado calostro materno o no tener la certeza de no haber tenido contacto con la madre, permanecieron en el rebaño sucio. Para asegurar el buen funcionamiento del programa también se proporcionó formación en materia de bioseguridad a los operarios de la explotación (ropa de trabajo exclusiva de cada zona, desinfección de superficies y material, utilización de equipos de protección individual, diagrama de flujo de entradas y salidas de las distintas zonas, etc.) y se estableció un protocolo diario de trabajo de acuerdo con el nuevo plan de segregación.

Técnicas diagnósticas

A todos los animales que fueron trasladados a la zona limpia se les realizaron la prueba de IDTB e IFN-γ (empleando el kit Bovigam, Thermo Fisher Scientific) a los seis meses, previo a la vacunación frente a PTB, y posteriormente al año de la vacunación de PTB para evitar en la medida de lo posible interferencias cruzadas producidas por la vacunación [20]. Los animales reactores a la IDTB simple o IFN-γ fueron trasladados a la zona sucia de nuevo, empleando los criterios establecidos en la Directiva Europea 64/432/CEE y el Real Decreto 2611/1996. Este protocolo de trabajo se aplicó a las sucesivas parideras del rebaño.

Estudio de eficacia

Asimismo, para evaluar el correcto funcionamiento del sistema implantado se hizo un seguimiento de dos grupos control de animales de la misma edad: uno de ellos se mantuvo en el rebaño sucio y otro fue trasladado al rebaño limpio al nacimiento. En ambos se realizaron pruebas de IDTB e IFN-γ a los 6, 12 y 18 meses de edad. Para los análisis estadísticos se empleó el programa SPSS Statistics 20 (IBM, Nueva York, EE. UU. ). Las posibles diferencias entre grupos en el incremento de piel (mm) y los valores de IFN-γ (DO) fueron analizadas mediante la prueba U de Mann–Whitney.

Bibliografía disponible en www.albeitar.grupoasis.com/bibliografias/tuberculosiscaprina214.docx

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