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Bienestar durante el ordeño

En beneficio de la productividad, las vacas no deben percibirlo como un evento negativo o estresante

miércoles 03 de octubre de 2018, 08:56h

Varios factores de estrés, como la novedad (sobre todo en el caso de las novillas), el miedo a las personas presentes en la sala de ordeño o el dolor, inhiben el reflejo de eyección de leche.

Déborah Temple, Eva Mainau, Pol Llonch y Xavier Manteca
Grupo de Bienestar Animal (FAWEC)
Facultat de Veterinària de la UAB

En condiciones comerciales, el 30 % de la variabilidad entre granjas en producción de leche se atribuye a una diferencia en el grado de miedo de las vacas. El miedo a la novedad o a las personas, y el dolor, pueden llegar a inhibir el reflejo de eyección de leche resultando en la no expulsión de la leche alveolar y en una disminución del flujo de leche. En beneficio de la productividad, las vacas no deben percibir el ordeño como un evento negativo o estresante. De aquí la importancia de un manejo fundamentalmente positivo durante el ordeño, y que permita a las vacas anticipar y prever cada tarea.

Efecto del estrés durante el ordeño

El estrés agudo durante el ordeño reduce la producción de leche a través de una inhibición central de la secreción de oxitocina, así como por los efectos periféricos de las catecolaminas.

Un buen manejo de las vacas durante el ordeño es fundamental para maximizar la producción de leche.

La oxitocina es una hormona secretada por el sistema nervioso central al torrente circulatorio y es la principal responsable del reflejo de eyección de leche. La existencia de un reflejo de eyección de leche eficiente es de importancia primordial. Este reflejo neuroendocrino es necesario para garantizar la expulsión de la leche alveolar y para optimizar la producción de leche. La oxitocina liberada al torrente sanguíneo por estimulación de la hipófisis posterior es la principal responsable de la eyección de leche, al aumentar la presión interna alveolar y reducir la resistencia de los conductos de excreción mamarios. La integración de una serie de estímulos ambientales en el mesencéfalo condiciona la descarga de oxitocina. Cuando estos estímulos ambientales son percibidos para el animal como negativos se desencadena una respuesta de estrés. En consecuencia, se incrementa el tono simpático que reduce la secreción de oxitocina, hay constricción de los vasos mamarios y de las células musculares de los canales galactóforos, y se inhibe la respuesta de las células mioepiteliales a la oxitocina. Además, niveles altos de cortisol y de noradrenalina se asocian a un estrés por el ordeño y a un reflejo de eyección de leche alterado, sobre todo en novillas.

¡El manejo en positivo paga!
En un estudio desarrollado por el equipo Canadiense de Jeff Rushen, las vacas lecheras fueron manejadas repetidamente por dos personas, una de las cuales siempre lo hacía de manera suave y ágil (hablando en voz baja, acariciando a las vacas y, ocasionalmente, dando recompensas de alimento) mientras que la otra persona procedía de manera aversiva (gritando, siendo brusca y, ocasionalmente, usando un palo para dar golpes).
El miedo de las vacas a cada una de estas dos personas fue evaluado mediante un test de acercamiento del animal a la persona en la zona del comedero. Los resultados mostraron que después de varias repeticiones del “test de evaluación de la respuesta de miedo”, las vacas se mantuvieron más alejadas del operario aversivo que del operario “positivo”.
Rushen y col. también evaluaron si el grado de miedo provocado por el manejo fue suficiente para reducir la producción de leche, ordeñando las vacas en presencia de los dos operarios: la mera presencia del operario aversivo durante el ordeño fue suficiente para aumentar la leche residual en un 70 % (lo cual indica un bloqueo de la eyección de leche inducido por la respuesta de estrés) y reducir significativamente la producción de leche.

También se detectaron algunos cambios fisiológicos: en presencia del operario aversivo las vacas presentaban una frecuencia cardiaca más elevada durante el ordeño.

La secreción de oxitocina es primordial para optimizar la producción de leche. Varios factores de estrés, como la novedad (sobre todo en el caso de las novillas), el miedo a las personas presentes en la sala de ordeño, o el dolor, inhiben el reflejo de eyección de leche. Esta inhibición da como resultado la no expulsión de la leche alveolar, y en una disminución del flujo de leche. Además de su impacto sobre la productividad, el comportamiento agitado de las vacas en situaciones de estrés aumenta el riesgo para los trabajadores.

Indicadores de estrés en el ordeño

Varios indicadores de comportamiento pueden ser útiles para identificar problemas de bienestar relacionados con el ordeño:

  • Durante el ordeño, la frecuencia de pasos (cambio del apoyo del peso entre los pies o movimientos repetidos del mismo pie) se puede utilizar como un indicador de falta de confort (por ejemplo, dolor crónico o sobreordeño) y de miedo hacia las personas: los animales ansiosos y nerviosos presentan una mayor frecuencia de pasos. Las vacas que reciben un manejo adecuado y tranquilo tienen una distancia de huida más corta (distancia entre la persona que se acerca al animal y el propio animal en el momento en que empieza a retirarse), y presentan una frecuencia de pasos más elevada durante el ordeño.
  • Las vacas que no tienen miedo a las personas, pero que presentan lesiones en el pezón, son más propensas a dar patadas durante el ordeño. Por su parte, las vacas miedosas tienden a no dar patadas. La frecuencia de patadas es también un indicador de la incomodidad causada por un flujo de leche bajo, de recuentos altos de células somáticas y de estrés por calor.
  • El aumento de las defecaciones, las micciones y las vocalizaciones son indicadores de estrés agudo y de miedo agudo en las vacas. Su frecuencia aumenta cuando el animal está aislado o cuando se aloja en entornos nuevos. Curiosamente, estos indicadores no suelen aparecer tan a menudo en presencia del ganadero cuando la relación humano-animal es buena. Por lo tanto, la presencia de una persona puede reducir la respuesta de miedo de las vacas durante el ordeño.

Pautas de manejo para prevenir el estrés en el ordeño

La presencia de un cuidador al cual los animales tienen miedo puede hacer que las vacas retengan la leche debido a la inhibición de la secreción de oxitocina. En igualdad de condiciones, parece que los ganaderos que consiguen mejores producciones de leche son los que tienen un contacto más positivo con las vacas, como por ejemplo hablarles o acariciarles durante el ordeño. Los animales resultan a su vez menos miedosos, se mueven con más facilidad y se acercan más a las personas. Bajo condiciones experimentales, la presencia de un cuidador que provoca aversión a los animales durante el ordeño es, por sí sola, suficiente para aumentar la leche residual en un 70 % y reducir la producción de leche.

Así pues, es importante aprovechar cada ordeño para optimizar la interacción entre el ganadero y sus vacas, especialmente al llevar los animales a la sala de espera. Como pauta general, se aconseja:

  • Maximizar los contactos positivos, tales como hablar, apoyar la mano en el lomo del animal, acariciar a las vacas, hacer movimientos lentos y anticipados, etc.
  • Reducir los contactos negativos, como los gritos, los golpes, los movimientos rápidos e inesperados, etc.
  • También se pueden utilizar otros pequeños consejos para mejorar el movimiento de los animales: por ejemplo, proporcionar premios (pequeñas cantidades de pienso) cuando las vacas entran en la sala de ordeño, ya que reduce el tiempo de entrada en la sala y facilita el flujo de animales sin tener que utilizar técnicas de manejo desagradables para el animal.
En condiciones comerciales, el 30 % de la variabilidad entre granjas en producción de leche se atribuye a una diferencia en el grado de miedo de las vacas.

El encargado del ordeño debe demostrar paciencia y sensibilidad en el manejo de las vacas. Debe conocer también el comportamiento de estas, y las mejores maneras de manejarlas. Y, sobre todo, debe ser consciente de la importancia de su trabajo para el buen desarrollo del ordeño.

Conducción hasta la sala de espera

Es importante conducir a las vacas hacia el ordeño con calma, sin correr ni gritar. Lo ideal es que las vacas caminen por voluntad propia. Para ello, se recomienda que la conducción sea realizada siempre por la misma persona y en el mismo horario. Para que anden, se las puede estimular hablando, caminando en “zigzag” y silbando y, cuando sea necesario, dando golpecitos en la grupa con la mano.

A los bovinos les gustan las rutinas: pasar por los mismos caminos, tumbarse en el mismo lugar y beber agua en el mismo horario y del mismo bebedero. Estas actividades generalmente se realizan en grupo, bajo la influencia de uno o de algunos individuos, que son las vacas líderes.

El liderazgo se define cuando un animal inicia el movimiento o elige un determinado lugar para hacer una actividad (descansar, por ejemplo) y es seguido por los otros. La vaca líder suele ser la más vieja del lote, pero no siempre es así. Cuando se la reconoce, la conducción de cada lote a la sala de ordeño es más fácil, ya que estimulando el desplazamiento de la vaca líder se puede ayudar a que las otras la sigan y la acompañen.

Sala de espera y ordeño

Cuando las vacas ya están en la sala de espera, se recomienda esperar unos minutos antes de iniciar las otras actividades, para que descansen.

Es mejor no colocar muchas vacas en la sala de espera. La espera de pie parada en una sala menos cómoda que los patios de lactación les provoca nerviosismo. Además, tener grupos reducidos en la sala de espera facilita el manejo y la entrada a la sala de ordeño.

Se aconseja no forzar la entrada de las vacas en la sala de ordeño y respetar el orden de entrada que ellas mismas escogen. Es importante recordar que el mal denominado “empujador de la sala de espera” únicamente debería usarse para delimitar el área de la zona de espera, pero en ningún caso para empujar a las vacas. La utilización de descargas eléctricas (aunque sean a baja intensidad) debería eliminarse por completo de los empujadores de las salas de ordeño. Asimismo, se recomienda respetar las preferencias de cada animal a la hora de elegir la plaza de ordeño.

Para reducir el estrés durante el ordeño es necesario que las vacas puedan anticipar cada tarea en la sala de ordeño. Se aconseja, por ejemplo, tocar o palpar la ubre siempre que se colocan las pezoneras. Dar señales a los animales es muy importante para que no se asusten y que puedan anticipar cada tarea.

Un buen manejo de las vacas durante el ordeño es fundamental para maximizar la producción de leche. Sin embargo, no hay que olvidar que las personas encargadas del ordeño tienen otras responsabilidades fundamentales tales como: el cumplimiento con los horarios del ordeño, la limpieza y preparación de la sala y la detección de posibles problemas de salud de los animales.

Se recomienda que las pezoneras sean retiradas inmediatamente después de que el flujo de leche se haya detenido.

Detectar y minimizar el dolor durante el ordeño

El dolor es un factor de estrés que no debemos olvidar. Una mala práctica en la sala de ordeño puede producir dolor en el animal. Además, vacas con cojeras o mastitis sienten dolor crónico, que inevitablemente resultará en la inhibición de la eyección de leche. Por lo tanto, el dolor debe prevenirse y tratarse.

La práctica del sobreordeño produce un incremento de las conductas de “paso” en las vacas, que es indicador de dolor. Esto se explica porque la vaca siente molestia en la ubre debido a un mayor tiempo y una mayor exposición del pezón al vacío. Así pues, se recomienda que las pezoneras sean retiradas inmediatamente después de que el flujo de leche se haya detenido.

Importancia de la formación para mejorar el bienestar y la productividad
Un investigador australiano, Paul Hemsworth, desarrolló y evaluó el efecto de un programa de entrenamiento especial para mejorar las actitudes de los ganaderos hacia las vacas de leche que manejan. De los 141 ganaderos presentes, la mitad participó en el programa de entrenamiento, mientras que la otra mitad se mantuvo como grupo control. Los ganaderos que participaron en el programa de entrenamiento cambiaron su manera de manejar las vacas, usando menos señales aversivas y más interacciones positivas con los animales.
Además, la distancia de huida de las vacas frente a una persona era menor en las granjas en las cuales los trabajadores habían seguido el programa de entrenamiento. Finalmente, las mejoras en el manejo de las vacas repercutieron positivamente sobre los rendimientos productivos.

Las vacas con cojeras o mastitis sienten dolor crónico. En el caso de las cojeras, se recomienda habilitar corrales enfermería o de animales cojos, cercanos a la sala de ordeño para reducir la distancia que estos animales deben caminar cada día. Se han determinado algunas conductas indicadoras de cojeras mientras las vacas están de pie en la sala de ordeño; por ejemplo, el arqueo de la espalda, el denominado “cow-hocked” (corvejones en sentido medial y pezuñas del cuarto trasero en sentido lateral) o cuando el animal apoya el peso sobre una extremidad.

En los casos de cojeras y mastitis clínicas, al tratarse de procesos dolorosos, se recomienda un tratamiento analgésico con antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

Bibliografía disponible en este enlace.

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